Encontrar la tribu

Algo que distingue las artes escénicas de las otras artes es que en las primeras siempre se trabaja en equipo. Hay unos horarios de ensayo fijos, después uno acude y se encuentra con un grupo de gente que viene a jugar, a trabajar y a crear. Las energías se transmiten de los unos a los otros y esto hace que jamás se encuentren con las resistencias con las que podría encontrar alguien que escribe, por ejemplo. La creatividad en grupo es contagiosa y mucho más llevadera.

Pero sea cual sea nuestra pasión, debemos encontrar a ese grupo que nos va a hacer crecer, que nos va a empujar a trabajar más y nos va a ayudar a cumplir nuestro compromiso con la creatividad. Debemos encontrar la tribu, cómo dice Ken Robinson:

"Los miembros de una tribu pueden ser colaboradores o competidores. Pueden compartir los mismos puntos de vista o tenerlos completamente diferentes. Lo que conecta a una tribu es un compromiso común con aquello para lo que sienten que han nacido. Esto puede ser extraordinariamente liberador, sobretodo si uno se ha dedicado a su pasión en solitario."


Para quienes escribimos, los blogs son una buena manera de estar con la tribu. Cómo afirma Mercedes en su comentario, escribir en un blog ayuda a alcanzar el ritmo. Además de esto, nuestro trabajo ha dejado de ser solitario y nos apoyamos y aupamos los unos a los otros, con una amabilidad y delicadeza que no hubiera esperado nunca encontrar.


Por suerte, en los tiempos que corren, tenemos al alcance de nuestra mano la tribu de cualquier pasión que se nos ocurra, por extraña que resulte, con sólo entrar en Internet. Blogs, foros de discusión, webs colaborativas, talleres... Todo esto está aquí mismo, para que nos unamos a la tribu, para que aprendamos de los otros y para compartir lo que podemos aportar. 


Comentarios

  1. Es cierto, que al ser seres sociales por naturaleza, puesto que venimos ya al mundo perteneciendo a tribus, la primera la de la especi y, a continuación, la de nuestra familia, el pertenecer, como dices, a una tribu elegida, estimula y en ocasiones empuja a seguir adelante, sin olvidar el hecho de hablar el mismo "idioma", y también esa posibilidad de competir compartiendo, y además diferenciándonos con lo propio, ha de ser positivo en la creatividad. Sí...

    Debe ser por eso que las religiones funcionan, porque se tiende a pensar que aquello en lo que otros creen y más si son muchos, es más verdad, aunque en este caso no sea tan positivo ni tan real, pero el ser humano se mueve mejor en grupo, es cierto aunque en algunos aspectos como éste que cito no sea deseable porque también es más maleable... Sin embargo lo bueno que tiene el arte es que cursa sin parámetros ajenos establecidos, sin fronteras y , al menos en principio, y la creatividad no lo sería sin el aditamento de la libertad, aunque luego todo se etiquete...

    Bueno, que me enrollo y no termino...

    Estoy de acuerdo en que compartir dentro de la creatividad el aspecto particular sin restringirlo o adaptarlo al general es bueno y enriquecedor.

    Besitosss y feliz domingo

    febrero 27, 2011

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  2. Sí Luz, mira que soy solitaria yo, mira que me dan alergia los grupos de cualquier clase, pero esto de compartir la pasión no se me quita. Es energía de la que nos alimentamos, a fin de cuentas cuando creamos, creamos para los otros. No tendría sentido crear para uno mismo sin otro que observe, crear es comunicar y para eso se necesita más de una persona.
    Besitosss

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  3. Es cierto Anca, crear es comunicar, cuando entendemos esto tan sencillo se van fundiendo las vergüenzas y nos atrevemos a compartir con otras personas lo que hacemos. Encontrar personas con las que puedes hablar largo y tendido de lo que te apasiona es todo un regalo. Un abrazo.

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  4. Sí, Rosana, es un lujo tener con quién compartir pasiones. Qué buenos son los viernes ¿verdad?

    Un beso

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  5. El año pasado estuve en un curso de creación literaria en Madrid, en el "Hotel Kafka". Las clases estaban muy bien, pero lo mejor fue la tribu que formamos los alumnos del grupo. Fue increíble cómo gente tan dispar (edades, profesiones, biografías, nacionalidades, temperamentos) cuajamos tan bien gracias a nuestro común amor a la literatura: a la lectura y a la escritura. Todos los martes y jueves la tribu terminaba las clases y se iba de cañas por Madrid, a seguir hablando de literatura y compartiendo ideas, experiencias, anhelos, frustraciones, etc.

    Cómo extraño a mi tribu del "Hotel Kafka". Siempre nos quedará Facebook... pero no es lo mismo.

    Un abrazo.

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  6. Estoy contigo en lo de ser solitaria pero necesitar compartir al mismo tiempo esa pasión por crear! Resulta muy reconfortante y estimulante dar con "la tribu" adecuada.

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  7. Andriu, te entiendo perfectamente. seguro que en aquella época escribías muchísimo, o al menos todo lo que podías. te imagino repleto de energía.
    Un abrazo

    Mercedes, sí, te carga las pilas. Por suerte la tribu no tiene que ser numerosa, en realidad con una sola persona con la que intercambiar energías y auparse, es suficiente. pero si la tribu es variada, mucho mejor, por supuesto.

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  8. Me has recordado que, mucho antes de que los blogs existieran, de que existiera internet,yo SÍ era constante, no como ahora...
    Me refiero a las tribus y a otras de mis aficiones, que por entonces eran (como dices) escénicas: colaborar en radio y cantar en un orfeón. Y ¡ya lo creo que anima desarrollar en grupo tus pasiones! El recuerdo que conservo es muy, muy grato.

    Pero para aquella perseverancia no se precisaba esfuerzo... o así es como lo recuerdo...

    Trabajar en solitario sí lo requiere.

    Un abrazo, Anca
    (voy ahora mismo a poner esta tu casita en el lector de feeds, que veo que siempre llego con retraso)

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  9. Almena, así es, para aquella constancia no se precisaba esfuerzo. En mi caso, con el teatro, incluso me faltaban horas de ensayo, yo habría acudido todos los días, incluso en la época en la que así lo hacíamos (con estreno inminente), trabajando de sol a sol, jamás sentía hacer un esfuerzo.
    Con la danza, en cambio, me costaba más: ni hay ese compañerismo en la danza, ni resultaban siempre gratas las clases, porque algunos de los ejercicios de barra eran muy dolorosos. Pero la pasión era tan grande que lo podía todo. Seguro que en solitario no lo habría hecho, de no tener esos horarios y el compromiso con el grupo, habría rehuido mucho de ese dolor.

    En solitario es más difícil, sí.

    Un beso grande.

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