Hemisferios y habilidades

Para utilizar una herramienta, hay que conocerla, aunque sea un poco, así que voy a hacer un pequeño resumen sobre cómo funciona la cosa, sin grandes pretensiones.

A nivel científico, se sabe bien poco sobre nuestro cerebro todavía hoy. Sobre la creatividad, menos todavía. En las últimas décadas se está trabajando en base a la teoría de que cada uno de los dos hemisferios cerebrales tiene funciones y procedimientos diferentes, siendo el hemisferio derecho el encargado de la creatividad y la percepción visoespacial, mientras que el izquierdo de la organización, las operaciones lógicas y el lenguaje. Cabe decir que ahora están saliendo voces que desmienten esa idea de una ubicación concreta de las funciones en hemisferios distintos. Si me preguntáis cual es la verdad, os diré que ni idea, la ciencia se desdice tantas veces, que cualquiera se atreve a afirmar algo rotundo. En todo caso, lo que sí es cierto es que crear y organizar son dos procesos diferentes, que requieren habilidades diferentes y que se deben tratar en momentos diferentes.

Yo hablaré aquí de los dos hemisferios aún a riesgo de sonar obsoleta dentro de unos años, ya que el tener una localización concreta hace más fácil entender todo ese misterio que ocurre a diario en nuestras cabecitas.

Es evidente que todos tenemos dos hemisferios y que todos tenemos las dos capacidades. ¿Entonces por qué hay personas tan creativas y otras que no lo son?

Por un lado, cada quien tiene sus preferencias y gustos: hay quien realmente disfruta del orden y la lógica, de encontrar un sentido a todo, de un trabajo bien pautado con unos resultados previsibles. Hay quien, en cambio, prefiere lo lúdico, lo desordenado y lo espontaneo. Pero estas preferencias no significan que carezcamos de las otras capacidades, al contrario, si las desarrollamos podemos utilizarlas para dar más valor a aquello que hacemos.

Por otro lado, nos encontramos inmersos en una sociedad que tiene unas expectativas sobre nosotros y que favorece determinadas habilidades mediante la educación formal que recibimos. Esta educación está claramente inclinada a desarrollar las habilidades del hemisferio izquierdo. La estructura de las clases, los horarios, los sistemas de evaluación, el considerar unas asignaturas más importantes que las otras… todo hace que aprendamos que la músicas, la pintura, la danza o el teatro son cosas secundarias, mientras que lo importante son las matemáticas (de la mano con la física y la química) y la lengua (siempre desde el punto de vista analítico y casi nunca el creativo). Está lo correcto y lo incorrecto, algo que nuestro hemisferio izquierdo entiende perfectamente y que acata.

También los padres tienen sus expectativas sobre nosotros y rara vez se verá alguno que anime a sus hijos a esforzarse en desarrollar su máximo potencial en la asignatura de música.


Todo esto hace que poco a poco nos olvidemos de nuestro hemisferio derecho, es decir, de las habilidades creativas. Al no ser utilizadas con regularidad y menos todavía entrenadas y desarrolladas, nos resultará mucho más difícil afrontar las tareas que las requieran y llegaremos a la conclusión equivocada de que no somos creativos.

Por suerte, nunca es tarde, nuestro cerebro no es como una piedra, sino como plastilina. Tiene la buena y saludable costumbre de, a cada pequeño estímulo que le demos, crear nuevas conexiones neuronales que nos abren nuevos caminos. Y cuantas más conexiones le invitemos a crear, más fácil será abordar la siguiente. Por lo tanto, ahora sólo se trata de entrenarnos en estos procedimientos para llegar a utilizarlos con la misma naturalidad con la que utilizamos nuestras otras habilidades.


En el próximo artículo hablaré del querido y juguetón hemisferio derecho (o las habilidades y procesos que se le atribuyen).

12 comentarios:

  1. Anca, que bien resumes. A mí me gusta eso de las nuevas conexiones neuronales, que a veces se conectan sin yo enterarme y surgen cosas sin esperármelas. Pero también la fase de organizar y seleccionar del hemisferio izquierdo. Lo hemos hablado a veces y sí, el mejor disfrute es utilizar al máximo las capacidades de un lado y del otro, por turnos, para no paralizarnos. En cuanto a la educación, yo debo de ser una de esas madres raras que le gusta que a su hijo le mueva la música (me has recordado que debo pasar por la academia, para ver si soy capaz de organizar sus habilidades natas, qué cabeza). Bueno, ya tengo faena para hoy,un abrazo!!

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  2. Ah, pero qué bien se está, cuando todo gira, en el confortable y conocido hemisferio izquierdo...

    (Ya sabes que es para provocar ;)

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  3. Pues hija! Pa mí que en esta última semana, mi hemisferio derecho está de vacaciones. Pero... ¡El izquierdo también!

    Dios mío... ¡Mi cerebro! No me lo encuentro...

    En serio, me parece de lo más interesante y estoy de acuerdo en que tu exposición es clara y fácil de entender.

    Voy a intentarlo...

    Muchos besitos y feliz finde

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  4. Rosana, de hecho, no podríamos hacer nada de provecho si no utilizáramos ambas capacidades. Sí, lo hemos hablado muchas veces (y creo que aún lo hablaremos más veces).
    Uf, menos mal que te has acordado de la academia, jajaja. Un beso

    Melinda, Melinda, hoy no me va a provocar ni alguien que fuera la resistencia con patas. Estoy tan acatarrada que me vuelvo zen, jajaja.
    Un beso, so provocadora.

    Luz, tampoco tengo cerebro yo este fin de semana (menos mal que ya tenia escrito el artículo, de lo contrario no sé qué bobadas habría puesto aquí). Pero tranquila, los cerebros siempre vuelven a casita; el tuyo también lo hará.
    Buen fin de semana a ti también. Un bessso

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  5. Me encanta este blog y estoy deseando tener tiempo para poner en práctica muchas cosas de las que leo ya aquí. Quiero tiempo, quiero tiempo. Es una idea estupenda. ¡Gracias!

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  6. Algo me dice que ya va siendo hora de entrenar a mi hemisferio izquierdo. Sí, sí, el izquierdo, ya ves tú.
    PD.- Que te mejores :-)

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  7. Candela, gracias a ti. Pronto hablaré también del tiempo, en las próximas semanas. Entretanto, espero que se calme todo.

    Mercedes, te creo, yo también tengo que entrenar mi hemisferio izquierdo, que es un caso perdido, o casi.
    Gracias, mejorando estoy, pero sigo en estado zen: sólo tengo un pensamiento en mi cabeza y lo dedico a mi respiración, que no encuentra las vías por las que producirse en estos días. Pero esto es la meditación ¿no? concentrarse en la propia respiración, jajaja.

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  8. Es que el aparato respiratorio a veces se pone de un tonto...En el fondo sólo quiere hacerse notar para que reconozcamos lo importante que es...

    Ponte buena pronto :-)

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  9. Gracias, Mercedes, te haré caso y me pondré buena lo antes posible.

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  10. Esta exposición tuya es como una palmadita de ánimo para mi poco ejercitado hemisferio derecho.
    Y ¿sabes? me ocurre algo que quiero comentarte: a veces, casi siempre caminando sola, acuden a mi mente ideas como borbotones y necesito plasmarlas rápidamente. Y la metáfora, las ideas, la cohesión del poema, pareciera que toman vida propia y se organizan solas en mi mente. Otras veces en cambio, intento escribir y ningún resultado me satisface, y no lo consigo, y es una especie de sufrimiento mental, y abandono...

    ¡ay!

    Besos, preciosa

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  11. Almena, tu hemisferio derecho está ahí, esperando la ocasión para expresarse, de hecho lo hace cuando puede, como bien cuentas. Caminar es uno de los metodos más eficaces para despertar la creatividad Al caminar sin rumbo, sola, el hemisferio izquierdo no tiene nada que resolver, así que no considera necesario estar al tanto y se toma un descanso. Este descanso permite que el otro hemisferio, al que siempre se le manda callar, asome y juegue un poco con las ideas que encuentra por ahí. También puede jugar con las cosas que ves en tu paseo.
    Un ejemplo de esto es la forma en la que Laszlo Biro encontró la solución al bolígrafo, algo en lo que estaba trabajando hacía tiempo, pero sin encontrar solución: paseando, vio a unos niños jugar con una pelota. La pelota rodó y atravesó un charco, para después seguir rodando y dejar un rastro de agua detrás. Así fuecomo se le ocurrió idea de la bolita.
    Si después de una sesión de trabajo las cosas siguen sin salir (porque la idea no está madura o porque falta un ingrediente que todavía no conoces), sal a dar un paseo. Lo trabajado se queda ahí en segundo plano y, en cuanto el hemisferio derecho encuentre vía libre, pondrá una solución o dará un nuevo enfoque. Una ducha también suele ser eficaz. Poner la tele, en cambio, es como tirar a la basura todo el trabajo hecho.

    Un beso grande

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  12. Si esta bien, quiero que me hablen del hemisferio derecho y del izquierdo, pero tambien quiero que me hablen de los hemisferios planetarios (o sea el boreal y el austral), y que relacion puede llegar a existir o no entre los primeros y los segundos.

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