Autoexigencias

A lo largo de mi vida he intentado aprender a dibujar cada X años. Nunca hice más de un intento, porque este único intento tenía un resultado tan patético que hasta un crío de seis años podía superarlo. Renunciaba una y otra vez, para volver a intentarlo al cabo de los años con idéntico resultado. Finalmente, un día me dije que me importaba un pimiento hacerlo mal y sólo entonces fue cuando hice un segundo intento, un tercero y un cuarto (pero seguía con los resultados patéticos, no hubo ningún milagro en ello).

Nuestras exigencias sobre el resultado de nuestro trabajo son irracionales. Pretendemos que, a la primera, nos salga una obra maestra, a la altura de los más grandes, sin tener en cuenta que los modelos a los que queremos alcanzar tuvieron que practicar mucho antes de llegar a ser genios. Nosotros pretendemos saltarnos todo el proceso de práctica y aprendizaje para ser, de buenas a primeras, lo mejor de lo mejor.

En este artículo que me han enviado recientemente (¡gracias!) se explica muy bien cómo va la cosa de la práctica y el talento. Personas que han empezado a la misma edad han evolucionado de forma diferente en función de las horas de práctica dedicadas. Se puede comprobar que ninguno de ellos ha llegado lejísimos con talento y poco trabajo, tan sólo los que han practicado intensamente  han conseguido ser muy buenos en su campo.

Así pues, si de exigirnos se trata, exijámonos horas de práctica, porque lo demás vendrá como consecuencia de ello.

17 comentarios:

  1. ¡qué bueno el artículo que citas!
    Todos están de acuerdo en la disciplina y la constancia, como vienes insistiendo en todos tus posts para animarnos a tus lectores a no "tirar la toalla".

    El final del artículo es una buena síntesis:

    "Practicar. Aprender. Cometer errores. Así se logra el talento. Volviéndolo a intentar. Fracasando otra vez. Fracasando mejor."

    Por cierto, el tema de tus dibujos... ¡pero si son geniales!

    :)

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  2. Almena, es así, practicar y practicar y practicar. No hay otra vía. Lo que me parece destacable del artículo es la conclusión de que con talento pero sin esas horas de trabajo, no se llega a ninguna parte.

    Bueno, de mis primeros dibujos no quedan pruebas gráficas, pero créeme, eran terribles. Sólo empezaron a hacerse presentables tras horas y horas de práctica en mi libreta (a geniales no llegan, no nos engañemos, pero tampoco hay problema en ello, yo los disfruto igual y voy fracasando cada día mejor).

    Un beso!

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  3. Me vienen a la memoria con este artículo, dos frases. Una se le atribuye a Alicia Alonso (bailarina de ballet cubana) que dice que el talento es 9o% de transpiración y 10% de inspiración (o algo similar). La otra atribuída a Pablo Picasso (pintor español) que decía que él trabajaba mucho porque lo mejor era que la inspiración lo pillara trabajando.

    Resumen: a picar piedra :)

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  4. Pena Mexicana, ahí te quiero ver, picando piedra :)

    Sí, conocía ambas citas. Y seguro que hay más.

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  5. A Dios rogando y con el mazo dando, ¿ vale como cita de esas de picar piedras?

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  6. Jaja, cereza, vale esta frase también, porque cada vez que te sientas a trabajar, ruegas que te salga bien y, si no es así, te das con el mazo en la cabeza hasta que te agotas :)

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  7. Estoy de acuerdo en todo, también con las conclusiones del artículo.

    A pesar de esto, aún con práctica y trabajo duro, hay ocasiones en las que una logra "conectar" de forma misteriosa y entonces lo que sale de nuestras manos, bien sea escribiendo o pintando que son las dos actividades que yo practico, tiene algo...

    En otras, aún poniendo todo el empeño, el resultado es fatal, pero se nota cuando se va a alcanzar ese estado del que antes hablaba... Es hundir el pincel en la pintura y parece que es él quien manda, quien conoce los trazos precisos, los colores más idóneos.. o cuando los dedos se deslizan por las teclas a toda velocidad, como interpretando esa música interior que sólo cada cual es capaz de escuchar en el momento de la creación pero que luego imprime significado en lo que resulta.

    En fin, gracias por todos tus consejos y la confianza que nos transmites en tus post.

    Besitos

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  8. El dibujo es una de mis frustraciones. Estoy de acuerdo con el comentario de Pena, sobre la parte de transpiración y de inspiración. Lo que pasa es que cuando la inspiración no está una se apalanca y no sigue adelante. Tus dibujos me encantan, cuántas veces los he mirado y admirado en su sencillez y su expresividad. Sólo ser dibujar flores, y sé pintar al oleo, pero no dibujar (me encantaría saber hacer viñetas o conseguir poner expresiones en pocos trazos). Creo que hará falta una guía además de los ensayos, alguien que te oriente ¿verdad?

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  9. Sí, Luz, esa conexión misteriosa a la que se le llama inspiración. hay días en que, efectivamente, parece que todo se resiste, probablemente porque la mente no está despejada y no se deja llevar a ese lugar misterioso, o porque nos empeñamos en que las cosas resulten como las hemos planificado y no dejamos que tengan su propia voz o vida. Esos días, por suerte, son pocos.
    Un besssso


    Candela, para invocar a la inspiración lo mejor es el juego. No esperar resultados y jugar por el puro placer de jugar. A veces, cuando ando muy lejos del dibujo, me pongo ha jugar en alguna hoja, normalmente de cuadritos y si tiene algún rayajo feo, mejor todavía. Así queda descartado que ese dibujo lo vaya a usar para algo o mostrar a alguien. Y liberada de esta pretensión de resultado, me vuelvo a conectar con lo que sea que me hace dibujar.

    Sí, hace falta una ayudita. Yo no he ido nunca a clase, he aprendido con libros.
    Para dibujo realista y para aprender a dibujar en general, nada mejor que "Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro", de Betty Edwards. En cómic, para principiantes está muy bien "El dibujo de cómic a su alcance", de Bruce Blitz. Fascinante también "Fun with a Pencil" de Andrew Loomis, aunque es más difícil de lograr ese tipo de dibujo, por mucho que te lo mastique masticadito.

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  10. Cuando me tomé ya más en serio lo de escribir, el mejor consejo me lo dio un amigo escritor: "¡Escribe, escribe, escribe, escribe, escribe!". ¡Su experiencia con la autoexigencia fue el mejor ejemplo a seguir y una gran ayuda!

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  11. Si es que, Mercedes, no hay ningún otro mejor consejo que dar. Lo demás son detalles que sin éste no irían a ninguna parte. ¿O es que se puede ser escritor sin escribir?

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  12. Hum, calculando el tiempo dedicado a mis dos blogs (DEP el primen) y mis cuatro relatos malpeinaos, creo que llevo unas 167 horas y media de escritura. Con una dedicación algo más seria, de unas tres horitas diarias, ¡en nueve años seré un genio! ¡Olé!

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  13. Jajaja, Melinda... ¿Lo ves? En sólo nueve años. Y con lo joven que eres, después de convertirte en genio tendrás tiempo de escribir al menos diez novelas geniales e imprescindibles para la humanidad. ¡Adelante, hazte genio!

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  14. Ni demasiado, ni demasiado poco. En esto de exigirnos está siempre el equilibrio que apunte hacia adelante. Y siempre el ritmo para no parar. Bests

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  15. Sí, Rosana, en cuanto las autoexgencias apunten hacia atrás, es que lo estamos haciendo mal. Un beso

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  16. La autoexigencia y la práctica no casan bien con la molicie y la automplacencia, pero tampoco con las agendas apretadas. Por eso me he propuesto cumplir con una hora diaria de escritura, otra de lectura y otra de "vida virtual" (blogs, redes sociales, etc.).

    Espero poder cumplir con ello y poderlo encajar en mi agenda.

    Tus posts nos dan confianza y optimismo, como ya ha comentado alguien más arriba. Muchas gracias por ello.

    Un abrazo.

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  17. Uf, Andriu, es un gran reto el que te has puesto, si haces la mitad de esto, habrás logrado mucho.

    Gracias a ti, Andriu. Estos comentarios me dan cuerda. Hoy, sin ir más lejos, no pensaba actualizar este blog, con el catarro que tengo y el alma arrastrándose entre cleenex, pero tus palabras me han hecho sentarme a escribir.

    Un beso!

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