Semana sin medios

Si os pareció terrorífico levantaros por las mañanas para escribir tres paginitas de nada, aquí traigo otra propuesta aún más cruel, sacada del mismo libro: una semana sin medios de comunicación. Ni televisión, ni radio, ni periódicos, ni internet (y aquí se incluye el correo electrónico y las redes sociales)… yo diría que ni siquiera libros. Nada que aporte información externa a nuestras cabecitas. Una semana de ayuno total.

Si bien es cierto que las ideas se alimentan de ideas, que la inspiración puede surgir de cualquier cosa que veamos o escuchemos a nuestro alrededor, el caso es que en estos tiempos las informaciones se nos están comiendo. Hay tanta avalancha de novedades (cada cual más impactante) reclamando nuestra atención, que no tenemos tiempo de digerirlas siquiera. Nos convertimos en meros recipientes donde se vuelca la información. Esbozamos una mínima opinión sobre tal o cual asunto, pero sin profundizar demasiado, porque ya se está formando cola en la entrada y hay que dejar pasar a las nuevas. Con tanto trabajo, muchas veces nos acoplamos a la opinión prefabricada más acorde al grueso de nuestros ideales y seguimos andando sin matizar, sin ver las dos caras de cada asunto y sin encontrar nuestra verdadera postura (que si fuera la verdadera sería cambiante y contradictoria muchas veces).

Se necesita un poco de silencio. Se necesita parar la avalancha de informaciones y sentimientos, para poder escucharse también a uno mismo. Para crear de verdad algo auténtico, hay que matizar.

Lo sé, lo sé, que si yo no puedo por mi trabajo, que si… tantas excusas. Pero ¿se anima alguien a probar? Los primeros días son de puro síndrome de abstinencia, pero llega un momento en que, tras no recibir estímulo externo, no queda otro remedio que alimentar los pensamientos de las ideas propias. Y es de lo más interesante y saludable escucharse, pensarse y encontrarse.


Comentarios

  1. No, no, no puedo!
    ................................
    Nooooo, no puedo hacerlo.
    .............................
    Definitivamente, no.
    :-(
    Lo siento.
    ....................
    No, de verdad, me siento incapaz.
    Mira, no veo la tele, no escucho la radio, trabajo en silencio....pero no puedo renunciar a internet. Lo hago sólo en vacaciones, y sin problemas, pero ahora sería un pequeño gran drama interior.

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  2. jajajaaaaa
    me parto con el comentario de Mercedes y... aggggg ¡me pasa lo mismo que a ella!
    Esto ya es muy, pero que muy extremo, querida aminúsculA.
    ¡si casi parece un "ayuno" de cuaresma en versión "ciber"!
    At the moment, escribiendo las tres paginitas de marras, one by one.

    Bueno, que añado mi firma al comentario de Mercedes
    ayyyyyyyyyyyyyyyyy

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  3. Jajajajaja, lo sabía!

    Mercedes, esa fue exactamente mi reacción. Yo lo hice, a mí manera, es decir me di permiso para consultar el correo dos veces al día. Pero es que con el ayuno total no podía, jaja.

    Almena, pero sí sólo es una semanita de nada, no es extremo, no es para siempre, jajaja. Hum, tendremos que mirarnos esas adicciónes, las tres.

    Un beso

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  4. buff, buff, buff de periódicos ayuno sin problemas, de televisión también, pero de radio e internet, ya me va costar...¿lo podemos dejar para el verano?.

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  5. jajajaaa, me encantan los comentarios con los que coincido totalmente. Sólo sin tele, bien... Sólo sin internet, bien... ¡Pero sin nada y privada del pequeñín... jajajaaa. Creo que también lo dejaré para más adelante, sin embargo ya nos has inoculado con ¿Qué pasaría? ¿Cómo es ese "sonido del silencio"? ¿Seré capaz? Y esto último, en mi caso, es lo que más me puede impulsar a probar...

    ¡Eres malísima, ami! jajajaa

    Besitosss

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  6. Cereza, ya que no tiemblas de entrada, lo voy a tomar como un compromiso: para el verano ya me contarás cómo te fue.

    Luz, sabía que te picarías con lo que te dije, jajaja. Tanto desapegarse y desapegarse, pero hay cosas con las que cuesta mucho. Y ese terror de estar a solas con los propios pensamientos... hum... un reto tentador ¿verdad?
    Pues ánimo, ve preparando el terreno y cualquier día te lanzas.

    Besitosss

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  7. Uii Anca yo ayuno total tampoco puedo...aunque cuando voy a mi pueblo, sí que ayuno bastante sí y me va bien, bsts

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  8. Ay, Rosana, no me hables de tu pueblo, que ya sabes que últimamente ando con unas ganas locas de subirme al monte y quedarme ahí para siempre. Y más ahora, con la primera mascletá a 55 minutos vista.

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  9. EN TEORÍA no tendría por qué ser tan dramático. Uno piensa que sería horrible haber estado "desenchufado" los últimos diez días y no haberse enterado del terremoto de Japón o la operación militar en Libia, por poner un ejemplo. Pero ¿realmente es tan grave? ¿juega un papel tan importante en nuestras vidas? A los que llevamos toda nuestra vida adulta conectados a los medios, informándonos de lo que ocurre: ¿nos va a afectar muy negativamente una semana de paréntesis? ¿alguien nos va a examinar de todo eso que nos hemos perdido? ¿por qué hay que esperar las vacaciones para hacer algo así? Además, en el peor de los casos, toda esa información se puede "recuperar" tras la desconexión voluntaria...

    Sin embargo, en LA PRÁCTICA he de decir, yo también:

    ¡¡¡No puedo!!!

    Ten, aminuscula, un poco de piedad: ¿por qué nos haces esto? ¿por qué no me siento capaz de afrontar ninguno de tus retos?

    marzo 28, 2011

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  10. Andriu, la verdad es que no es dramático. Conocer estas noticias no sólo que no nos es útil para nada, sino que tampoco les resulta útil que lo sepamos a quienes son protagonistas. Si hay algo muy gordo, algo en lo que echar una mano con donaciones y demás, no hay problema, siempre te enteras y, cuando es tan gordo, la ayuda es bienvenida por muchos meses, así que no vamos a llegar tarde.

    Yo creo que esta imposibilidad es medio adicción, medio lavado de cerebro ("hay que estar informados", nos repiten una y otra vez, como si eso fuera estar informados).

    En fin, aquí queda la propuesta para que cada quien la haga cuando considere, si lo considera. Jajaja, y si puede.

    Intentaré ser más light e adelante, porque si yo soy Pepito Grillo, tú te has convertido en el Pepito Grillo de Pepito Grillo (hecho mucho más grave, que conste).

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