Lo primero

Supongamos que alguien que haya leído estos dos primeros artículos ya ha decidido empezar su vida creativa. Sé que no, pero supongámoslo. ¿Por dónde empezar?

Lo primero es descubrir en qué campo le gustaría desarrollar su creatividad, descubrir su "elemento" , como díría Ken Robinson (seguramente volveré a mencionarlo más adelante, pero como aperitivo podéis leer un pequeño fragmento del libro aquí). 

Todas las personas tienen su elemento, muchas tienen más de uno. Así que ahora se trata de encontrarlo. Para esto, haced una lista de aquellas actividades que os gusta hacer, aquellas que creéis que se os dan bien y aquellas que los demás opinan que se os dan bien. Habrá algunas que coincidan y éstas son las que tienen más probabilidades de ser vuestro elemento.
El abanico de opciones es infinito, puede ser desde escribir hasta tejer, pasando por cocinar, pintar o hacer objetos con material reciclado.

Si tenéis más de un elemento, mejor empezar sólo por uno. Más adelante ya habrá tiempo para un segundo y un tercero, pero en este punto es contraproducente dispersarse.
Para escoger sólo uno, basta con hacerse una simple pregunta: si tuviera que hacer sólo una de estas cosas el resto de mi vida ¿cuál escogería?

Si la lista tiene más de cuatro ítems (inusual, pero quién sabe), con la pregunta "¿si sólo pudiera hacer una, cuál escogería?", se compara el primero con el segundo; después el vencedor de esta comparación se compara con el tercero y así hasta el final. 
Ésta técnica también es muy útil cuando se está trabajando en muchos proyectos y se tienen dificultades para establecer prioridades.

Si ya sabes cuál es tu elemento, entonces simplemente empieza. En neuronilla.com encontraréis bastantes técnicas de generación de ideas que practicar.

Somos creativos

La primera excusa para no empezar una actividad creativa (la primera resistencia) es afirmar que carecemos de creatividad o de imaginación. Malas noticias, no es buena excusa:  somos creativos.

Todos los humanos son creativos. Incluso todos los simios lo son. Si un chimpancé no alcanza un objeto que desea, se lo acercará con una ramita, haciendo así un uso creativo de lo que era una simple ramita. Si un humano se va a merendar al campo y se olvida el abrebotellas en casa, no se quedará mirando la cerveza como un bobo, sino que buscará alrededor alguna cosa que sirva para abrirla.

Siempre estamos creando e inventando e ingeniándonoslas para que las cosas sean cómo queremos. Las únicas personas que no son capaces de crear o inventar son aquellas que sufren algún trastorno del desarrollo, tal como podría ser el autismo. Los demás creamos a cada momento.


  • Cuando nos despertamos por la mañana y pensamos en nuestro día, creamos nuestra realidad, una realidad que sería distinta si pensáramos cosas distintas.
  • Cuando nos falta un ingrediente para una receta, buscamos algún otro con el que sustituirlo.
  • Inventamos mentiras para salir de situaciones molestas o engañar a nuestros hijos sobre temas espinosos. 
  • Transformamos nuestras anécdotas para que sean más divertidas o favorecedoras.



Podría seguir con la lista hasta el infinito, pero mejor resumir: cada persona crea cosas nuevas cada día. Así que lo mejor no es decir “es que yo no soy creativo/a”, sino “yo no sé utilizar mi creatividad”.  Al expresarlo así, vemos que tiene solución. Tampoco sabíamos utilizar una bicicleta cuando éramos niños, pero aprendimos. Del mismo modo, podemos aprender a utilizar nuestra creatividad y del mismo modo, con la práctica, sufriremos menos trompazos, hasta llegar a disfrutarla como si de un divertido juego se tratara.

Empezando

Hoy nace este blog sobre creatividad. Espero resumir aquí todas las cosas que he ido conociendo a lo largo de los años, enfrentándome día a día a los procesos creativos, a las trabas que yo misma me ponía (y me sigo poniendo) y leyendo sobre los diversos aspectos de la creatividad.

¿Por qué nace este blog?
A diario me encuentro con personas que admiran la creatividad como don de unos pocos, que quisieran ser escritores, o pintores, o fotógrafos… pero piensan que no tienen creatividad. Personas con facilidad innata para dibujar, por ejemplo, que afirman ser incapaces de usarla en algo que no sea copiar otras obras, ya que, según dicen, carecen de imaginación. Quisieran y no lo hacen.
Otros saben de la existencia de su creatividad, pero no saben por qué razón no la utilizan. O sí lo saben, tienen mil excusas que hacen aplazar el emprender una obra y no son conscientes de que estas excusas no son más que resistencias que todo el mundo tiene.
Otras personas dejaron sus sueños abandonados en la juventud y ahora simplemente no encuentran el momento de volver a retomarlo, aunque necesitarían esa bocanada de aire y vitalidad.

¿A quién le podría interesar este blog?
Eso mismo me pregunto yo.  Pese a todo, espero que haya gente a la que sí le interese (y a esas personas les pido por favor algo de feedback, para mantenerme con el motor en marcha).
Si bien es en la escritura donde mejor me manejo, la intención es que todos los artículos sean aplicables a cualquier campo creativo.
Aquí hablaré de las resistencias que todos tenemos, daré algunos trucos  para vencerlas, contaré experiencias (aciertos y fallos) que conozca, tal vez mencione algunos autores y hable de algunas técnicas cuya efectividad he comprobado de primera mano, todo destinado a hacer más posible que otras personas descubran, desarrollen y practiquen su creatividad.