Descanso

El calor empieza a aplastar neuronas indiscriminadamente. El trabajo se hace lento y pesado, el ritmo es casi insostenible, sólo apetece comer sandía y estar panza arriba. O leer. O actividades que no requieran energía.

No es resistencia, no, es el efecto del verano, puro y duro. El calor siempre me deja aplatanada. Haré una pausa en mi ritmo de publicar semanalmente.  Tal vez consiga mantenerme a medio gas en aMINÚSCULA, pero sé que no hay garantías. Entretanto, la puerta sigue abierta, para quien quiera entrar.

¡Hasta después, cuando vuelva el fresquito!