¿Talento repentino?

Al leer esta noticia sobre una chica a la que le extirpan medio cerebro y, de repente, se convierte en pintora, yo no tengo dudas: le extirparon el hemisferio izquierdo. 

En cuanto a la pregunta final del artículo: 
"La pregunta es si algún día todo el mundo podrá operarse para conseguir habilidades extra que no tiene de forma natural, o simplemente ha sido una forma de destapar una cualidad innata en la mente de esta chica que, hasta ahora, estaba sin salir a la luz."
¿Qué pensáis? 
En mi opinión, esta chica siempre tuvo el talento, o la habilidad, o el potencial. Nadie tocó nada del hemisferio que le quedó, lo que hicieron fue extirpar el otro medio. Tal vez esta chica tuviera un fuerte predominio del hemisferio izquierdo, tal vez su educación la encaminó a potenciar las habilidades relacionadas con éste... Pero lo que había en el hemisferio con el que se quedó siempre estuvo ahí. Desaparecidas las resistencias racionales (o hiperracionales) de su hemisferio predominante, eliminadas las barreras de la sensatez, se sintió libre de expresar su faceta artística y creativa.

Así que vuelvo a insistir: tenemos ambos hemisferios, tenemos todas las habilidades. Están ahí, más activas o más acalladas, pero están y podemos aprovecharlas en cualquier momento de la vida. No creo que la mejor solución sea extirparse medio cerebro, mucho más sensato (y menos traumático) entrenar y desarrollar aquella parte que tenemos acallada.

Retomando el ritmo

El verano (u otros imprevistos, con frecuencia) rompen el ritmo que tanto ha costado adquirir. Y nos encontramos de nuevo en septiembre (o al final de la crisis que nos haya detenido), con ganas de retomar las rutinas y nuestras actividades creativas... pero hemos perdido agilidad en las ideas. No se nos ocurre ni una triste idea, no sabemos por donde empezar. El hemisferio derecho (y los dedos) están lejos de aquel momento de fluidez en el que hemos interrumpido la rutina.

¿Y ahora qué?

Desde luego no es nada aconsejable esperar a que el ritmo y la fluidez vuelvan solos. Esto no ocurrirá nunca. La inspiración no es algo que venga del cielo, más bien es algo que se invoca. Aquella inspiración que llega sola suele ser cosa de un día, no es algo sólido en lo que confiar, sólo el trabajo y el compromiso son fiables en este sentido.

Una vez roto el ritmo, cuando ya estamos dispuestos a recuperarlo, sólo cabe una cosa: hacer. Mal o bien, torpemente, lentamente, sudando lo indecible, pero empezar a hacer. Tras dos o tres semanas de trabajo forzado (o forzoso), veremos que todo empieza a rodar de nuevo y pronto estaremos en el punto en que lo habíamos dejado.

Quienes ya llevamos varios "ritmos rotos" a cuestas, sabemos como se las trae el regreso al trabajo, así que, incluso en los momentos de mayor desajuste y de silencio creativo, vamos coleccionando miguitas de inspiración, temas o ideas a las que agarrarnos como punto de partida una vez sea el momento de regresar.

Tengo un par de estas miguitas en el bolsillo, recogidas durante el verano. Y me agarraré a ellas durante las próximas semanas, mientras recupero el ritmo.

Entonces, vamos allá. ¡Que tengáis un buen año creativo!