Mapas mentales (2)


Siguiendo con los mapas mentales, como os decía la semana pasada, lo fascinante de esta herramienta es su utilidad tanto en trabajos propios del hemisferio derecho como del hemisferio izquierdo. He hecho un mapa escueto sobre los diversos usos de esta técnica, ya que explicarlo sería demasiado extenso y complejo. Sirva esta imagen como explicación y a la vez como muestra de la manera de usar los mapas mentales para organizar gran cantidad de información.



¿Como se hacen los mapas mentales? Aquí van las reglas:

1. Se empieza en el centro de una hoja en blanco para tener libertad de moverse en todas las direcciones
2. Se dibuja o pega en este centro una imagen que simbolice la idea principal porque la imagen potencia la imaginación, facilita la concentración y despierta el cerebro. 
3. Se utilizan muchos colores: igual que las imágenes, los colores añaden vitalidad y diversión a los mapas
4. Partiendo de la imagen central se dibujan  hacia el exterior las ramas  y sobre ellas se escriben las palabras clave y las ideas más importantes relacionadas con el tema escogido. De cada una de estas ramas/ideas salen nuevas ramas con ideas o asociaciones, o subtemas (según el caso). El cerebro trabaja mediante asociaciones y este tipo de conexiones favorecen tanto la generación de ideas, como la memoria o la visión global y mejor comprensión de temas complejos.
5. Las lineas y ramas mejor que sean curvasen lugar de rectas: las líneas curvas y asimetricas son más atractivas y capturan la atención de con mayor facilidad. 
6. Se utiliza sólo una palabra clave por linea, para dar más libertad a las asociaciones que puedan surgir.
7. Se utilizan imágenes, iconos, fotos o dibujitos, para estimular el cerebro, como se ha mencionado antes.


En cuanto a las herramientas, basta con papel y rotuladores de colores. Es mucho más divertido hacerlos a mano, aunque también más lento ( lentitud que puede favorecer la concentración). 
En todo caso, aquí tenéis una lista de aplicaciones para trabajar los mapas mentales online.  Echad también un vistazo al programa de Tony Buzan, cuya versión gratuita debería ser suficiente para los comunes mortales.

La próxima semana hablaré de los mapas mentales como método para generar ideas.

Los mapas mentales

Hace tiempo que quiero hablar de esta técnica, una de las más fascinantes que conozco porque realmente es de gran utilidad tanto si se pretende hacer un trabajo creativo (hemisferio derecho) como si se quiere planificar u organizar lo creado (hemisferio izquierdo). Personalmente, soy incapaz de emprender un nuevo proyecto sin hacer primero un mapa mental sobre éste, tanto para organizar los conceptos, como para comprobar si va a tener suficiente consistencia (este mismo blog fue precedido de su propio mapa mental). Del mismo modo, si tengo de escribir algún texto por encargo, nada como un mapa mental para explorar los posibles enfoques y dejar que se perfile el de mayor potencial.

Pero ¿qué son los mapas mentales? ¿Son lo mismo que los mapas conceptuales? ¿Son organigramas? No, ninguna de las dos cosas. Un mapa mental el una técnica de análisis, planificación y generación de ideas (según el caso) basada en las conexiones y las asociaciones. Para que os hagáis una idea, aquí os dejo al propio creador explicando algunas de las claves:


Una de las cosas a tener en cuenta cuando se emplean los mapas mentales para generar ideas, es que lo ideal es no dejar la mano quieta. Se puede saltar de una rama a otra hacia adelante y hacia atrás, ahora creando nuevas ramas, ahora adornando con dibujitos, pero es mejor no dejar la mano quieta, para que el cerebro no entre en modo racional y analítico, porque en el mismo instante en que el hemisferio izquierdo tome el control, pasaremos a organizar en vez de a crear. 

Os dejo aquí algunos ejemplos de mapas mentales, para que os inspiréis, algunos llegan a ser casi obras de arte (pincha en cada palabra).

Esfuerzo, autolimitación e inteligencia emocional

Os traigo hoy un artículo con algunos apuntes interesantes, en la linea de lo que vengo diciendo en este blog.

Por un lado, como continuación del post anterior, un interesante experimento sobre la reacción de los niños según los elogios recibidos. 
Cabe resaltar algo que creo digno de reflexión: a los niños y niñas que resuelven bien las tareas se les suele elogiar por lo listo/as que son y no por el esfuerzo realizado. Esto me parece terrible, es justamente de los mayores fallos que tiene el sistema educativo actual. Se premia y elogia lo innato (los fallos se castigan), el esfuerzo se ignora. 
Como consecuencia, según el experimento que menciona el artículo, al recibir aprobación por lo listos que somos, tendemos a escoger tareas que nos resulten cómodas, sin arriesgarnos a desmentir el concepto que tienen de nosotros y que nos ha merecido tantos elogios. Escogemos tareas que sabemos que vamos a poder realizar de manera brillante, sin retos que superar, sin darnos la oportunidad de crecer aún más.

La otra parte del artículo habla de la importancia de la inteligencia emocional a la hora de convertirse en novelista o (cualquiercosaquequeramosser). Saber vencer la tentación de la pereza o la diversión fácil y sentarnos a trabajar un día y otro día es lo que nos va a llevar a la meta. Como ya decía Dorothea Brande, la diferencia entre un escritor (o loquequierasser) y otra persona cualquiera, está en el carácter.

Ser negado/a

Me había quedado pendiente la réplica a tu comentario, Mercedes, una réplica que merece más de dos líneas. Especialmente me inducen a escribir este artículo estas palabras: "Yo siempre he sido una negada para las matemáticas, no hay manera, y así lo he aceptado, como una característica más mía, como ser alto o bajo, o tener los ojos azules o negros." 

La cosa no es tan simple y creo que merece la pena debatir este asunto entre todos, por si llegamos a una conclusión. Por un lado, es un hecho que hoy en día se habla de inteligencias múltiples, que todo el mundo tiene más capacidades en una o varias de estas inteligencias  mientras que flaquea en  otras... Vamos, lo que de toda la vida se conoce como ser talentoso para una cosa y negado para otras. 

Y es cierto, tenemos más facilidades para unas cosas que para otras. ¿Pero significa esto que es tan irreversible como ser más alto o más bajo? ¿Es una característica o una circunstancia? Desde luego, mi experiencia me dice que es más bien lo segundo. 

Aparte de la facilidad innata que alguien puede tener, hay otro factor muy determinante a la hora de desarrollar los talentos: la aprobación. Este factor psicológico puede hacer mucho más por nuestro "talento" que mil profesores o genes juntos. 

Cuando, de pequeños realizamos una tarea, obtenemos una respuesta de nuestros mayores, que puede ser positiva o negativa. La evaluación va a ser inevitable y, según esa evaluación nosotros nos formamos una idea de quienes somos, donde están nuestros límites y qué es lo que somos capaces de hacer. 
Si esta evaluación es positiva (y obtenemos aprobación), vamos a repetir con frecuencia la tarea, por lo que nuestras habilidades, sólo por practicar, van a mejorar. Por otro lado, disfrutaremos de la tarea, relajados y felices, cosa que no puede más que beneficiar el aprendizaje.
En cambio si la evaluación es negativa, rehuiremos la tarea y la realizaremos en tensión, por lo que nos negaremos a nosotros mismos la posibilidad de mejorar, aprender y descubrir cuánto hay de cierto en ese "ser negado" que asumimos. 
Todo depende de esos primeros pasos en los que nos vamos a etiquetar despiadadamente, cortando cualquier posibilidad de descubrir nuestro potencial real.

He contado mil veces mi historia con el dibujo (creo que fue una de mis mayores lecciones de vida). He pasado de ser negada a ser capaz de dibujar. Ocurrió justo en el momento en el que dejaron de importarme los resultados y tras dedicar el tiempo necesario al aprendizaje de esta tarea, tal como lo había hecho con aquellos cosas para las que tengo facilidad.

Pienso que esa facilidad innata no influye más allá de los primeros pasos, de ese primer trazo o esa primera redacción. Lo que de verdad va a marcar la diferencia entre alguien de talento y alguien negado son las horas de práctica.