La actitud creativa

Una idea nueva no es más que una posibilidad entre un número infinito de posibilidades. Todas estas posibilidades están ahí, esperando a ser recogidas. Cualquiera que tuviera los conocimientos adecuados podría idearlas, pero no ocurre así: son unos pocos los innovadores y éstos ni siquiera son los que más conocimientos tienen en su campo. 
La creencia general es que los innovadores son personas con mucha imaginación. Yo no sé si la "cantidad " de imaginación difiere de un persona a otra, pero sé que si, partiendo de los mismos conocimientos o elementos, unos inventan y otros no, se debe a la actitud vital que adoptan.

La actitud creativa es una predisposición a ver, una apertura de mente, un dejarse llevar por las ideas más locas y salirse de lo conocido. Es jugar con lo que conocemos y no conocemos, arriesgar fuera de la zona de confort y asumir tanto el fracaso como el éxito (esto último es lo que no asumen quienes se niegan a crear).  La actitud creativa es, en todo caso, acción. Probar y probar, una y otra vez, una y otra cosa.

Esta actitud se puede cultivar. No importa si tus antepasados fueron o no creativos, no importa las etiquetas que lleves puestas, si entrenas esta actitud, acabará formando parte de ti.

(Éste justamente es el objetivo del taller de creatividad, dar as herramientas para cultivar una actitud creativa.  todavía quedan plazas, por si alguien quiere apuntarse).





4 comentarios:

  1. Probemos pues, aunque fracasemos, nunca será un fracaso real, el éxito es atreverse a conectar con lo distinto y a establecer nuevas conexiones neuronales.Besets

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    1. Exacto, es así, un fracaso nunca es un fracaso, sino un aprendizaje y, como bien dices, nuevas actitudes neuronales.
      Un beso

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  2. Pues yo sigo pensando que ya nacemos con el cerebro "preparado" para llevar a cabo según qué habilidades. Claro, que todo se puede aprender (de hecho, poco importa que en la etapa escolar seas bueno en una asignatura y malo en otra; tienes que aprobarlas todas, no hay más opción), pero opino que "la cabra tira al monte", y que además de la práctica o la actitud, cuenta el gusto personal, que en el fondo es lo que más motiva. Por más actitud positiva que tenga yo frente a la gimnasia...siempre me caeré al saltar el potro.

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    1. Cierto, existe la genética, pero ésta no es determinante en personas de inteligencia considerada media. El entorno, la educación y la historia personal lo son mucho más que la genética. El monte hacia el que tira la cabra ¿es definido por la genética o por todos los demás elementos que hacen formar la personalidad?

      Voy a agarrarme al ejemplo del potro. Si yo saltara ahora, con actitud positiva, me rompería los dientes. Porque no es actitud positiva lo que se necesita para saltar a un potro, sino entrenamiento. Pero si yo hubiera entrenado desde pequeña, si en mi familia me hubieran reforzado y me hubieran dicho lo genial que salto al potro, si me hubiera dedicado a ello con pasión, puede que todavía hoy fuera capaz de dar un salto (aunque no creo que un salto mortal).

      Pero, aunque se coincide en muchas cosas entre deporte físico y deporte mental, hay un gran diferencia fundamental: el cuerpo pierde facultades con la edad, el cerebro no. El cerebro enriquece mediante esas conexiones neuronales que menciona Rosana y que se producen a lo largo de la vida con las distintas experiencias. El cerebro es plástico, el cuerpo no.

      Yo creo que decir: a mí esto no se me da bien es una forma cómoda de no arriesgar en nuevos terrenos. Bueno, no tiene nada de malo si no hay interés en ese terreno, pero que una persona diga por ejemplo "me gustaría escribir, pero no se me da bien" es una limitación autoimpuesta que va en contra de sus deseos. Y ahí es donde voy yo.

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