Jugar

Hay personas que son postergadoras por naturaleza, practican esta filosofía de vida en todo lo que hacen y se escudan en esta forma de ser para justificar sus resitencias.
En cambio hay otras (entre las que me incluyo) que sólo procrastinan con respecto a la creatividad. Yo odio dejar todo para última hora y cuando me lo imponen me cargo de estrés hasta límites insospechados. Pero llegado el momento de escribir u otras tareas creativas, me cuesta horrores autodisciplinarme y trabajar todo lo que quisiera. Si en un momento dado consigo coger el ritmo, la más mínima variación externa puede hacer que lo vuelva a perder por mucho, mucho tiempo. 

¿A qué se debe esto?
Crear, desde la nada, es un esfuerzo enorme. Nos adentramos en un terreno completamente desconocido (cada vez es la primera vez), sin garantía de resultados, sin manual de instrucciones, a ver qué sale y a ver si puedo lograr que salga algo. Esto no le gusta nada a nuestro hemisferio izquierdo, que tanto necesita mantener el control. Nos entretiene con mil excusas, con tareas que puede comprender, con compromisos y obligaciones, con toda clase de artimañas con tal de que no le llevemos ahí, a ese lugar peligroso de lo desconocido.

Otra cosa sería si intentáramos crear algo nada más levantarnos, antes de hacer ninguna otra cosa, ni siquiera tomar café (sí, ya sé que no lo hará nadie, he perdido las esperanzas). En ese momento del día, el lado racional todavía no ha despertado, mantenemos la apertura mental de lo onírico y la mente acepta cosas que una hora más tarde no aceptaría. En mi opinión, es el momento ideal para crear algo nuevo y original (aunque después el hemisferio izquierdo tendría que darle una forma comprensible, como siempre ocurre en el proceso creativo).

Pero, como ya he dicho, he perdido las esperanzas de que nadie lo intente siquiera. Entonces ¿qué hacer? La única alternativa es jugar. Hacer las cosas como si no quisiéramos llegar a ninguna parte, por probar, por divertirnos un rato. Sentarnos a jugar, no a trabajar. Jugando no hay obligación de un producto final, por lo que nuestro lado racional se retira y nos deja en paz. 

En las sesiones del taller de creatividad no hacemos más que jugar. No hay producto final, no tiene que haberlo. Aun así, cada semana termino con una gran cantidad de imágenes mentales nuevas, sorprendentes, todas fértiles (ayer, por cierto, las participantes estuvieron enormes). La mente se abre y todo es posible y plausible y entran ganas de tirar del hilo de cualquiera de estas nuevas historias latentes a ver a donde llevan.

Si tuviera que dar un sólo consejo para activar la creatividad diría: JUEGA.



10 comentarios:

  1. Tienes toda la razón. El la última sesión del taller me sentí niña y lo dije. Me acordé de aquel programa de los Gallifantes en que los niños encontraban soluciones divertidas y únicas a cualquier problema de adultos. Me parece necesario despojarnos de tanta "adultez" (jugar) para crear un mundo distinto, pequeño o grande.

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    1. Jaja, pues ayer también estuvisteis sembradas.
      Jugar es la mejor manera de vivir (los animales juegan toda su vida) y a la vez la mejor manera de explorar otras visiones y otros mundos.

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  2. Yo soy de dejarlo todo, pero absolutamente todo, para el último momento. Pero curiosamente, muchas veces esta "angustia" me estimula y hace que a veces me sorprenda de los resultados!
    En cuanto a ese (ya imprescindible) taller de creatividad...anda, que no nos haces jugar!!
    PD.-(Nada más levantarme, mi creatividad -y todo lo demás- me exige un té. Innegociable, chica, no hay manera de hacerle cambiar de opinión).

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    1. Bah, excusas, puedes escribir mientras tomas el té.

      Lo de dejar todo para el último momento, hum... me estoy dando cuenta, sí ;)

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  3. Me uno a las opiniones acerca del taller, ¡es maravilloso!
    En cuanto al juego, estoy de acuerdo. Cuando mi güera y yo jugamos tener nuestras conversaciones imposibles sale cada cosa tan cómica que no surgiría si estuviera yo tratando "en serio" de escribir algo chistoso.
    En cuanto a escribir apenas levantarme, siempre me ha parecido que es la hora en que más me fluyen las ideas, siempre he pensado que es porque tardo tanto en despertarme que voy en "piloto automático" por un bueeeeeeeen rato...

    besitos :)

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    1. En mi caso la creatividad nace a partir de la media noche. Como soy una curranta que madruga, tengo mi creatividad desperdiciada, qué pena me doy!!!!! Quiero un año sabático y me como el mundo, creativamente hablando jajaja.

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    2. "Cuando mi güera y yo jugamos tener nuestras conversaciones imposibles sale cada cosa tan cómica que no surgiría si estuviera yo tratando "en serio" de escribir algo chistoso."

      Y luego sostienes, sin pestañear, que lo tuyo no es fabular. Creo que ya somos más de una la que pensamos que esto no es cierto. Te estamos viendo el plumero ;)

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    3. Candela, lo del año sabático es una excusa (y lamento estropeártela). Puedo afirmar que tu creatividad está presente a todas horas. Tengo testigos.

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  4. Cuando me encuentro a alguien que hace tiempo que no veo y me pregunta en qué ando, le cuento que he dejado la enseñanza (al menos temporalmente) y que ahora me dedico a jugar. Debe de sonar a respuesta tonta, lo sé, pero no se me ocurre otra forma de explicarlo. Y no es pudor por no decir “me dedico a escribir”. Imagino que es una respuesta que no hay que explicar a otra persona que juegue.
    De todas formas, tengo que buscar una mejor…

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    1. No vas a encontrar una respuesta mejor. Ojalá todo el mundo se dedicara a jugar (sea cual sea su trabajo) al menos un rato al día. Cambiaría todo.

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