El primer requisito

Me decía una niña que de mayor quería ser pintora. Tenía mucha ilusión con ello y estaba dotada de un gran talento desde muy pequeña. Pero quería ser buena pintora, no una del montón, así que buscaba consejo sobre la mejor manera de convertirse en pintora, dudaba entre las escuelas y Universidades a las que debía acudir... estaba hecha un mar de líos. 
"¿Sabes cuál es primer requisito para ser pintora?" -le pregunté. Ella esperaba indicaciones precisas y técnicas, listado de escuelas de arte, cosas tangibles a las que agarrarse y personas que la conviertan en pintora con seguridad absoluta. Por eso, al escuchar mis respuesta, se quedó entre defraudada y asustada: el primer requisito para ser pintora es pintar, sin esto, imposible.

Siempre buscamos fuera los primeros pasos y las soluciones mágicas. Nos frustramos en los primeros pasos carentes de técnica, sin conocer nuestra identidad y nuestra voz propia, nos volvemos críticos con todo lo que hacemos y, en vista de que no ha salido nada buenísimo a la primera, ni a la segunda, puede que tampoco a la tercera, creemos que la solución está en el exterior. Y esta creencia viene reforzada por todo un sistema educativo rígido que sólo valida aquello que sigue las pautas otodoxas que el propio sistema te inculca.

Bien, no digo que no sea bueno estudiar la técnica, aprender de los maestros. Sólo digo que, por mucha técnica que se aprenda, si una no pinta nunca va a ser pintora. Si pinta, será pintora, buena o mala, pero pintora a fin de cuentas.

Asusta descubrir que, en realidad, la mayor parte de responsabilidad sobre el cumplimiento de nuestro sueño está en nuestras manos. El fracaso, entonces, es puramente nuestro. Es por eso por lo que evitamos continuamente asumir el riesgo y ponernos a trabajar: ¿y si soy mala pintora (o escritora, o escultora, o fotógrafa)? ¿y si soy mediocre?

Sea como sea, no hay otra opción más que meter las manos a la tarea. Las pintoras pintan, las escritoras escriben y las fotógrafas fotografían. Sí o sí hay que pasar por ello y asumir la responsabilidad. Luego se pueden cursar estudios (reglados o no reglados), pero lo ineludible es trabajar en ello, aprender de los propios fallos y volver a trabajar al día siguiente.



Comentarios

  1. Es curioso como en el caso de la pintura, la escritura y las actividades artísticas en general se asume que el principal obstáculo es la falta de talento o de técnica. No se suele hablar, como haces aquí, de asumir la propia responsabilidad, con el riesgo para el ego que eso conlleva. Tampoco de que es necesario darse permiso para llamarse "escritora" o "pintora" y actuar como tal, es decir, pintar o escribir, sin excusas ni salvaguardas.
    "Siempre buscamos fuera los primeros pasos y las soluciones mágicas", dices. Así es. Pero a quien quiera pintar o escribir no le queda más remedio que lanzarse en solitario, antes de que la vida entera se le vaya en colocar primorosas redes salvavidas.

    (¿Lo de la vida entera me ha quedado muy dramático? ;)

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    Respuestas
    1. Dramatiquísimo! :)

      Así es. Lo de creer que el don es de unos pocos escogidos también es una manera de eludir la propia responsabilidad. Lo mejor de todo es que somos taaaaan creativos buscando excusas y responsabilidades fuera!

      Un beso

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