El exceso de ideas

Otra de las maneras más ingeniosas que tenemos para evitar el trabajo en sí es tener un exceso de ideas. Confieso que es una de mis trampas favoritas, aunque cada vez la voy domesticando mejor.

Tener muchas ideas nos libra de sentarnos a trabajar. Estas ideas tienen que ser anotadas, hay que hacer trabajo de documentación, leer sobre ellas, etc., para dejar la idea bien asentada y que no se nos olvide. Luego, nos decimos, ya volveremos a la idea anterior a trabajar. Pero luego aparece otra idea y luego otra y otra más. El mundo está lleno de ideas.

Para evitar esta trampa lo mejor es tener un límite máximo de proyectos en marcha. Si surge una nueva idea, la anotamos con una breve explicación o esquema y la aparcamos hasta que le llegue el turno.

Pero ¿qué pasa si ya tenemos muchos proyectos en marcha? Bueno, a mí me ocurre con frecuencia. me voy liando yo sola en cada vez más proyectos hasta que llega un momento en que ni llego a todo ni me resulta satisfactorio ninguno de ellos.  Entonces toca limpieza. Al igual que en la limpieza de primavera, se saca todo fuera, se airea y se conserva sólo lo necesario. Lo demás  se guarda en cajas, en los altillos (o se tira directamente).
Con la lista de proyectos en mano, se escoge el más importante, comparándolo con los demás uno por uno. Y, si cabe otro en nuestro número máximo, el segundo más importante. Mi consejo es que, en la "limpieza de primavera", se escojan menos proyectos del máximo que hemos decidido, porque siempre surgirá uno nuevo en el momento más inesperado y eso nos da un margen de tiempo hasta la próxima limpieza.

Para quienes no tengan remedio, recomiendo este artículo sobre cómo gestionar varios proyectos a la vez.



La actitud creativa

Una idea nueva no es más que una posibilidad entre un número infinito de posibilidades. Todas estas posibilidades están ahí, esperando a ser recogidas. Cualquiera que tuviera los conocimientos adecuados podría idearlas, pero no ocurre así: son unos pocos los innovadores y éstos ni siquiera son los que más conocimientos tienen en su campo. 
La creencia general es que los innovadores son personas con mucha imaginación. Yo no sé si la "cantidad " de imaginación difiere de un persona a otra, pero sé que si, partiendo de los mismos conocimientos o elementos, unos inventan y otros no, se debe a la actitud vital que adoptan.

La actitud creativa es una predisposición a ver, una apertura de mente, un dejarse llevar por las ideas más locas y salirse de lo conocido. Es jugar con lo que conocemos y no conocemos, arriesgar fuera de la zona de confort y asumir tanto el fracaso como el éxito (esto último es lo que no asumen quienes se niegan a crear).  La actitud creativa es, en todo caso, acción. Probar y probar, una y otra vez, una y otra cosa.

Esta actitud se puede cultivar. No importa si tus antepasados fueron o no creativos, no importa las etiquetas que lleves puestas, si entrenas esta actitud, acabará formando parte de ti.

(Éste justamente es el objetivo del taller de creatividad, dar as herramientas para cultivar una actitud creativa.  todavía quedan plazas, por si alguien quiere apuntarse).





Taller de creatividad

Os estoy preparando algo especial, porque andáis un poco dormiditos/as. 
Se trata de un taller creatividad online en el que abordaremos distintas técnicas para despertar o reavivar nuestro lado creativo. 

El taller empezará el segundo fin de semana de marzo y durará seis semanas. Cada semana haremos una sesión grupal en la que realizaremos los ejercicios. Al acabar la sesión se asignará una tarea semanal o bien relacionada con los ejercicios practicados, o bien complementaria. También se sugerirán nuevos hábitos que favorezcan la actitud creativa para quienes quieran profundizar y no tienen suficiente con la tarea semanal. 

El horario de las sesiones será en fin de semana, viernes o sábado por la tarde según acordemos entre todos/as. 

Este taller será gratuito sólo en esta ocasión para los/as lectores de este blog, tanto si han comentado alguna vez, como si no (tendrán preferencia los que sí). Habrá también una única plaza para alguien que nunca haya pisado el blog. El número máximo de participantes será de 10. 

Para apuntaros, escribidme un email antes del 29 de febrero. Cualquier duda, podéis plantearla aquí mismo, en los comentarios.

Los clichés mentales

Una de las lecciones más valiosas del libro "Dibujar con el lado derecho del cerebro" de Betty Edwards la aprendí al dibujar ojos. 

En ese fragmento explicaba la autora que, en vez de dibujar el iris, nos centráramos en dibujar el blanco de los ojos, que reprodujéramos su forma y, una vez hecho esto, el iris ya estaría dibujado en su forma y tamaño exacto. En cambio, si intentamos dibujar el iris, pese a tener una forma circular mucho más sencilla, nos va a resultar mucho más difícil captar la mirada del retratado.

Esto se debe a que nuestro hemisferio izquierdo ha solucionado desde muy pequeñitos como han de dibujarse los ojos. Ha creado una forma estándar para ellos y, cuando de ojos se trata, va a tomar las riendas para acabar con la tarea de manera expeditiva, sin permitir al hemisferio derecho reproducir lo que está viendo de verdad. 
En cambio, para el blanco de los ojos no tiene ningún cliché, no lo ha dibujado nunca y no sabe como resolver la tarea. Entonces se aparta y deja hacer al hemisferio derecho que, en estas tareas es mucho más mañoso. 

Podemos aplicar esto a cualquier otro campo creativo. Un cliché es lo opuesto de la creatividad, es repetir algo ya conocido sin opción a aportar nada nuevo. Es la manera que tiene el hemisferio izquierdo de solucionar tareas de la manera más rápida y eficaz posible (gracias a eso no tenemos que decidir cada día dónde vamos a comprar el pan o qué hacer con el cepillo de dientes). Pero cada vez que recurrimos a los clichés nos alejamos de la creatividad. Deberíamos hacernos conscientes de cuales son nuestros clichés mentales para así romperlos conscientemente, aunque tengamos que recurrir a trucos como el que acabo de explicar (también podemos escribir/dibujar con la mano izquierda -la derecha si somos zurdos- durante unos minutos antes de ponernos a la tarea, o escribir sobre nuestro trabajo creativo y nuestras dudas nada más levantarnos por la mañana). Se trata de coger por sorpresa a nuestro lado racional o expeditivo, para que pueda surgir la visión original.