Limitaciones

Se suele creer que la creatividad es para quienes tienen la vida fácil o cómoda, quienes tienen tiempo y recursos, apoyos y aptitudes especiales... etc. En realidad ocurre lo contrario: nada mejor para la creatividad que la necesidad de resolver algo, o las circunstancias adversas. El hambre hace el ingenio, dicen.

Una de mis tías es un ejemplo de esto. De pequeña tuvo poliomelitis y quedó incapacitada para trabajar en un trabajo corriente, por lo que parecía condenada a ser ama de casa sin ingresos el resto de su vida.
Para entretenerse en las muchas horas libres empezó a hacer punto (esta actividad, por cierto, es gran potenciadora del hemisferio derecho, ya que no requiere de los servicios del otro hemisferio). Con los años adquirió mucha destreza (y velocidad) y poco a poco todos los vecinos y conocidos le iban haciendo encargos. Esto, aparte de los ingresos que le proporcionaba, hizo que aprendiera todavía más, que consultara revistas, que aprendiera puntos nuevos... hasta que finalmente acabó haciendo piezas únicas que se vendían en tiendas especializadas en objetos artísticos, a precios considerables.
Esta actividad empezó como un simple entretenimiento y ella habría seguido haciendo punto independientemente de los resultados, pero da la "casualidad" que aquello que le hacía fluir fue a la vez su fuente de ingresos pese a sus limitaciones. Había encontrado su elemento.

Pero este no es el único ejemplo. Durante toda la historia de la humanidad ha ocurrido lo mismo, todo lo que se ha inventado ha sido gracias a la necesidad de superar alguna de nuestras limitaciones, todo, desde la lanza para cazar mamuts, hasta el teléfono más puntero, pasando por el calzado o los aviones.

Así pues, la creatividad está justo en el lugar en el que está nuestra limitación y nuestra necesidad. Para resolverla vamos a ser incombustibles y apasionados, por lo que nuestras habilidades se multiplicarán.

Hazte esta pregunta: ¿dónde están tus limitaciones?


El ingrediente imprescindible: fluir

¿Qué tienen en común los creadores de todo tipo, ya sean artistas, científicos o una ama de casa creativa? El saber fluir. En el libro "Creatividad: la psicología del descubrimiento y la innovación" de Mihaly Csiksentmihalyi, el autor (cuyo nombre no pienso volver a escribir nunca más) entrevista a los grandes creadores/innovadores para descubrir como se produce el fenómeno de la creatividad. La conclusión es inequívoca: el fluir es un ingrediente imprescindible. No se puede crear nada sin ello, tan solo se puede copiar y realizar (fabricar) o reproducir, pero no crear.

La personas que dicen no ser creativas fallan justamente en este punto. Son personas que pretenden (o han sido educadas en) tener el control de todo y en todo momento de sus acciones y pensamientos. Control y más control. Raciocinio por encima de todo lo demás. Pensar sin cesar en como se deberían hacer las cosas, evaluar sin parar los resultados, anticipar a donde nos lleva cada acción, anticipar los problemas, preocuparse, criticar o sospechar de lo no establecido... Todas estas cosas son armas letales contra el fluir.

Nos pasamos el día en modo "decidir" (qué me pongo, qué hago de comer, qué estrategia tengo que llevar para llegar del punto A al punto B, qué le digo a mi jefe, etc) y nos olvidamos de pasar de vez en cuando al modo "fluir". A base de no hacerlo, se nos olvida donde está el botón para cambiar de estado. Por esto la creatividad es una práctica y una actitud, no una acción.

¿Y dónde está el "botón" de fluir? El el hemisferio derecho, claro. De ahí que funcionen tan bien las técnicas que anulan el dominio de nuestro otro hemisferio.

El caso es que no es suficiente con fluir en el momento en el que pretendemos crear algo, el botón no es tan simple como un interruptor de la luz que se pueda encender y apagar independientemente de cuanto tiempo llevemos sin usarlo, sino más parecido a la llave de paso del agua, que hay que mover de tanto en tanto para que no se atasque. 

Hay que saber fluir con nuestra vida al completo y, para empezar, cultivar una visión positiva de las cosas. Las pre-ocupaciones, las envidias, los odios, los rencores, el victimismo, los hábitos no saludables en lo que se refiere al cuerpo, etc, son barreras que van en contra del fluir y, por tanto, de la creatividad. En cambio el vivir el presente, el aceptar las cosas y las personas tal como son, un cuerpo sano, el optimismo y la confianza tienen un efecto liberador porque toda la energía empleada en mantener viva nuestra amargura queda a disposición nuestra para lo que deseemos hacer.

En resumen, hay que fluir en el momento de crear y también fluir con la vida y lo que ocurre alrededor.


La creatividad ya no es opcional

Mucha gente no explora ni desarrolla su creatividad porque piensa que la creatividad es cosa de unos pocos elegidos, pero todavía más gente deja pasar de largo esta faceta (yo diría necesidad vital) porque creen que la creatividad es una especie de accesorio opcional, para aquellos que tienen tiempo y pocos problemas.

La educación se encarga de esta creencia, tanto en casa como en la escuela. Se potencian las aptitudes que tengan que ver con aquello que suelen llamar "tener futuro", los conocimientos, los títulos, los oficios, las habilidades consideradas prácticas. En cambio la creatividad es considerada como cosa de artistas bohemios. Y como todos los niños disfrutan con las actividades creativas, hay cierto empeño en "podar" estas inclinaciones a base de racionalidad, notas y otros instrumentos (igual de perversos). Como ya he mencionado antes, se potencian las habilidades del hemisferio izquierdo del cerebro y se limitan o ignoran las del derecho, todo por un futuro seguro y estable.

Lo que pasa es que el presente no es el futuro que habían imaginado para nosotros, mientras que el futuro actual es un misterio. El mundo está cambiando y las reglas han cambiado. La seguridad y la estabilidad es algo que nadie confía en conservar ya. Otros la han perdido definitivamente.

Todos los días hablo con personas que están en el paro (muchos de ellos sufren ya un paro crónico) y que lo único que hacen es echar currículums aún sabiendo que no les van a llamar siquiera para la entrevista. Se encogen de hombros y esperan pacientemente a que cambie la situación. "¿Que le voy a hacer?" dicen, resignados. 
Lo peor de todo esto es que los días se les hacen largos, se aburren, están hartos de no hacer nada, pero aún así siguen esperando inmóviles a que alguien les llame para ofrecerles un trabajo. Esto se debe a  la educación recibida. Jamás han explorado sus verdaderas posibilidades.

Pero la única manera de salir de esto es reinventarse, buscar nuevos caminos, explorar, arriesgarse a fallar (un fracaso es mucho mejor que la inmovilidad). La única manera de salir de ésta es ser creativos. La creatividad ya no es opcional hoy en día. No es un capricho para gente sin problemas, sino la solución a todos estos problemas.

De ahí la importancia de desarrollar una actitud creativa. Poder se puede, todo el mundo puede, todos tenemos talentos y dos hemisferios que conjugar de la manera más beneficiosa posible.