Percepciones, clichés y creatividad

Nuestro cerebro está diseñado para simplificar toda la cantidad de información que hay a nuestro alrededor y que no podríamos manejar de no ser por esta simplificación. El gran especialista en simplificaciones es el hemisferio izquierdo, que tan bien sabe sintetizar. Muchas veces, para poder sintetizar de manera más eficaz, utiliza clichés, es decir pequeñas unidades de información basadas en nuestros conocimientos previos que harán la realidad comprensible sin necesidad de reevaluar las cosas como si las viéramos por primera vez. Para lograr esto, muchas veces (¿la mayoría?) el cerebro nos engaña, es decir prioriza el concepto de lo que nos quiere transmitir sobre la percepción real de las cosas. Un buen ejemplo de ello es este experimento.
Esto tiene una gran utilidad práctica. En el caso del experimento anterior, por ejemplo, si nuestro cerebro no simplificara y redujera todas las percepciones a un concepto, perderíamos muchísimo tiempo cada vez que viéramos un tablero de ajedrez, con sus diferentes luces y sombras posibles, intentando averiguar en cada ocasión de qué objeto se trata.
Pero la simplificación que hace el hemisferio izquierdo también tiene su lado negativo ya que, a base de simplificar (personalmente lo llamo "engañar") perdemos muchísima información que podríamos usar para innovar (innovar requiere ver la cosas con ojos nuevos cada vez).

Sí, Homo Mínimus, la creatividad es una acción que requiere práctica, aunque también es una cualidad nata que vamos perdiendo a base de simplificar y sustituír la percepción real por clichés mentales. De probarlo en bebés, cuando todo es nuevo, cuando no hay clichés, estoy convencida de que el experimento del tablero no funcionaría. Pero a medida que crecemos y acumulamos experiencias (y lecciones) nuestro cerebro se llena de conceptos y clichés, de rutinas y protocolos que hacen cada vez más complicado acceder a la información que quede fuera de esos clichés. De ahí que haya que entrenar estas capacidades: la simplificación recibe entrenamiento diario continuo y hay que entrenar las otras capacidades también, de lo contrario sería como hacer pesas con un sólo brazo, dejando atrofiarse al otro.

Comentarios

  1. La ilusión óptica que muestras en el enlace es un ejemplo sorprendente de los mecanismos automáticos de la percepción.

    Yo he mostrado esa ilusión óptica a muchas personas. Lo curioso es que les puedes demostrar que las casillas A y B son distintas y siguen sin creérselo. Tan fuerte es la intuición de que son de colores muy distintos: uno claro y otro oscuro.

    Esa ilusión óptica se da también en niveles más intelectuales o abstractos del conocimiento. La diferencia es que en el caso perceptivo no podemos elegir ver las casillas A y B iguales, es imposible.

    Pero fuera del nivel perceptivo, sí que es posible re-crear nuestras ideas y configurarlas de muchas maneras. Ahí tenemos más capacidad de acción.

    Ese juego con las ideas, la "torsión del concepto" (me gusta esta expresión acuñada por mí para vosotros en este momento) es elegible, aunque requiere vencer la inercia mental, que es la segunda fuerza más grande del universo.

    A mí me gusta mucho la idea de entrenamiento, en especial de entrenamiento de la mente, porque creo que es donde reside nuestra capacidad de autodeterminación, nuestra libertad personal.

    Espero que en el blog nos vayas mostrando más ideas para entrenarnos y entrenar a los demás. Y sobre todo, para divertirnos y divertir a los demás.




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    1. Haré lo posible por satisfacer tus deseos y poner por aquí más juegos de entrenamiento. En realidad, cada juego, por inocente que sea, es un entrenamiento.

      Sí, por suerte en nuestra mente tenemos mucha más capacidad de autodeterminación de la que creemos. También tenemos la capacidad de decidir si tomamos las riendas o nos dejamos llevar.
      Allá cada cual. La ignorancia también puede ser creativa, pero eso ya lo contaré en el próximo post.

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  2. Es un delicado equilibrio. Aprendemos cosas, a simplificar, a convertir entornos complejos en ideas más sencillas y cuando por fin sabemos hacerlo un poco, entonces nos damos cuenta de que hemos dejado fuera muchas cosas que no queremos perder.
    ¿Cómo ser forma y potencia? Esa es la cuestión. Crear la pared, pero dejar abierta una ventana. En ocasiones, parece complicado, pero encontrar ese equilibrio es una aventura apasionante.

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    1. Me gusta mucho la idea de crear la pared dejando una ventana abierta. Creo que es la imagen perfecta para este caso. Realmente sin pared nos sería imposible sobrevivir, pero la ventana es imprescindible, tiene que entrar aire y, sobretodo, tenemos que poder mirar más allá de la pared. Me quedo con esa imagen mental.

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  3. Hola Anca. He estado navegando todo el fin de semana partiendo del enlace que nos has mostrado. Primero en la red y luego en mi cabeza. Una travesía muy productiva. Un abrazo.

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    1. Qué misterioso e interesante viaje... Ya me contarás, yo quiero ir también por esos lugares.
      Un beso

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