La creatividad es una cuestión de carácter

Muchos se imaginan que la vida creativa es colorida y alegre, se suele creer que los artistas son bohemios desordenados que van de placer en placer, trabajando ligeramente de tanto en tanto, cuando la musa llega. Esta imagen se debe, quizás, a que se suele pensar en el acto creativo como el momento en el que llega la inspiración. Si así fuera, viviríamos en un mundo en el que absolutamente todos serían grandes creadores. Pero, más allá de las ideas y de la inspiración, el trabajo de un creativo consiste en plasmar estas ideas en algo concreto y es en este punto donde se encuentran las dificultades (y también los abandonos). En cada proyecto hay un momento en que se tienen tentaciones de tirar la toalla, en cada proyecto hay dudas, miedos y fracasos.

En "Becoming a writer", Dorothea Brande sostiene que la diferencia entre alguien que es escritor y alguien que no lo es, se encuentra en su carácter. Yo creo que esta afirmación es aplicable a cualquier actividad creativa, ya sea en las artes, como en las ciencias o en las empresas. Aunque en este libro se habla sobretodo de la constancia y la voluntad como requisitos imprescindibles para convertirse en creador, hay otros rasgos que resultan igualmente necesarios.
Cuando se habla de creativos, se les suele describir como personas rebeldes e independientes. Yo no sé si estos rasgos vienen de nacimiento o si uno se va forjando con los años a medida que tiene que enfrentar los distintos retos, pero el caso es que sí, estos rasgos son necesarios para llegar alguna vez a buen puerto:
  • la rebeldía es necesaria para cuestionarse todas las cosas y atreverse a no seguir las normas o los procedimientos conocidos, para enfrentarse a los defensores de la ortodoxia y también a los bienintencionados que te intentan llevar por caminos más seguros en la vida.
  • la independencia es imprescindible, porque la mayor parte de las veces uno está solo en sus proyectos, o se encuentra con que los compañeros se han retirado, o no se implican del mismo modo y, si alguien quiere sacar adelante algún proyecto, tiene que ser capaz de sacar fuerzas (y conocimientos) de donde no las hay para continuar por su cuenta; también se precisa independencia para creer en las propias ideas, digan lo que digan los sensatos. Y para resistir la falta de apoyos en muchísimos momentos.
Además de esto, hay que tener una gran tolerancia al fracaso y una gran capacidad de automotivación, para volver a la batalla tras cada uno de los traspiés, por duros que sean éstos.

La vida creativa no tiene nada de colorida y alegre, es una lucha continua por sacar adelante cada idea, por ponerse a trabajar aunque se esté perdiendo la confianza, por obtener reconocimiento para esa idea... La buena noticia es que la parte creativa se puede entrenar y aprender en poco tiempo, esa es la parte fácil. Sólo queda ocuparse de forjar el carácter. Esta parte dura toda una vida.

4 comentarios:

  1. Muy interesante Anca, y estoy además, cosa rara en mí, totalmente de acuerdo.

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    1. Jajaja, me ha hecho gracia que fuera cosa rara en ti estar de acuerdo ;)

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