El disparador creativo Universal

Como comentaba en una entrada anterior, cada persona tiene predilección por determinados disparadores creativos. Todos podemos usar diversos disparadores, pero según nuestro funcionamiento mental algunos nos resultan más eficaces que otros (al igual que ocurre en el aprendizaje). Sin embargo hay un disparador que nos funciona de manera muy eficaz a todos y en el que se basan gran número de técnicas creativas y una infinidad de ejercicios: la palabra.


Nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, monólogos interiores y prácticamente todo lo que que pasa por nuestro consciente está hecho de palabras (incluso las matemáticas). Ya no se trata de una herramienta de comunicación con los demás, sino de una herramienta de comunicación con nosotros mismos, a la vez que de clasificación y clarificación (los psicólogos recomiendan expresar en palabras nuestras emociones, para así hacerlas más comprensibles y manejables ante nosotros mismos) así como de comprensión del mundo.

Las palabras con las que hemos traducido nuestras experiencias adquieren un gran poder de evocación. Con el tiempo, al nombrar las cosas, nuestras neuronas empiezan a crear un sinfin de asociaciones que a su vez, al ser nombradas traen nuevas asociaciones creando un hilo de pensamiento único e irrepetible (es lo que ocurre en nuestras mentes cuando empezamos pensando en lavar la ropa y acabamos recordando que un amigo no nos ha devuelto algún libro, saltando de un pensamiento a otro).
Pongamos un ejemplo de cómo funciona esto. Si vemos la imagen de un frigorífico (en una película, por ejemplo), lo identificamos como tal sin necesidad de nombrarlo (de forma inconsciente), lo registramos, entendemos que la acción transcurre en una cocina y pasamos a otra cosa. Pero si nombramos "frigorífico" sin verlo ante nuestros ojos, nuestra mente buscará información relacionada con la palabra. Aquí es donde empiza la unicidad porque lo que yo piense al nombrar "frigorífico" no tendrá nada que ver con lo que pienses tú, sobre todo si dejamos que las asociaciones se encadenen. Lo mismo pasa al evocar una pipa, un sombrero o una llave inglesa.

En el ámbito de la creatividad este efecto es muy potente. De la nada, de una palabra aislada, surge un material que estaba en el subconsciente hasta el momento, sobretodo si la pasamos por nuestro filtro interior y buscamos a sabiendas las asociaciones (recuerdos significativos y personales relacionados con la palabra, emociones, etc). Todo ese material queda a nuestra disposición para que lo recombinemos de manera novedosa.
Cualquier persona que haya acabado la infancia, indistintamente de la cantidad de aventuras que haya vivido, tiene la misma riqueza de materiales en este sentido, riqueza que va creciendo con los años, aunque no con la misma intensidad con la que se produce en la infancia. Todo el mundo tiene sus asociaciones únicas con las que trabajar, por lo que es sencillísimo empezar por este disparador a la hora de generar ideas.
Si os apetece, en las próximas semana podemos hacer algún ejercicio con este tema, sólo tenéis que pedir ;).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada