Los límites de la imaginación y de la creatividad

Como hemos visto la semana pasada, todos tenemos imaginación. Hoy añado además que todos tenemos exactamente la misma capacidad de imaginar, sin necesidad de hacerles nada a nuestros cerebros. La única diferencia entre personas de las llamadas "de imaginación desbordante" y las personas denominadas erróneamente "sin imaginación" es la frecuencia con la que usan este don y su espíritu lúdico.

Para entendernos, yo tengo la misma cantidad de músculos que la mejor atleta olímpica, pero no los estoy utilizando con la misma frecuencia, ni del mismo modo y mucho menos los entreno durante las mismas horas, por lo que, aún teniéndolos, se van a comportar de manera diferente. Lo mismo ocurre con la imaginación. Si yo tengo el hábito de usarla y entrenarla a diario, voy a lograr mejores resultados que quien sólo la usa ocasionalmente. Y la imaginación se usa tanto imaginando, como creando, como disfrutando de las creaciones de otros (no puedo leer un libro sin imaginar lo que el autor me cuenta en palabras, por ejemplo). 

No obstante, al contrario de lo afirma la creencia popular, la imaginación sí tiene un limite. Este límite es muy claro: sólo podemos imaginar cosas que conocemos de algún modo, aunque nunca hayan existido. Por ejemplo, podrías imaginar un elefante con zapatos de tacón (seguramente tu primera imagen mental será versión dibujo animado), o un extraterrestre resfriado, a base de juntar los elementos conocidos (elefante+zapatos de tacón o extraterrestre+mocos). Podemos imaginar casi cualquier cosa que le pidamos al nuestro cerebro que imagine y sólo depende de nosotros tomar la decisión de hacerlo habitualmente o no. 

Lo que no podemos imaginar es aquello sobre lo que no tenemos conocimientos previos. Si por ejemplo te pido que imagines un color nuevo que jamás hayas visto y no se parezca a ninguno de los existentes ¿eres capaz? O un nuevo sabor que no sea ni dulce, ni salado, ni ácido, ni amargo, ni combinaciones de éstas ¿podrías?

Vale, tampoco has visto antes un etraterrestre. De ahí que cuando lo imaginamos, inventamos algo que hemos visto en las películas. 

En cuanto a la creatividad, tiene los mismos límites. Una de las cosas en las que coinciden los expertos en creatividad es que ésta consiste en combinar lo existente de manera novedosa, es decir que nunca se crea nada absolutamente nuevo. Esto se debe a que para crear algo, primero hay que imaginarlo, aunque sea a grandes rasgos. Cualquier creación que no sea puramente accidental, viene precedida de algo que hemos imaginado.

Volviendo al ejemplo del extraterrestre, los que han creado las películas a las que recurrimos para imaginar a estos seres, han tomado como modelo elementos conocidos de nuestro entorno, creando un "animal" que no se parece a ninguno que se conozca en la tierra. Pero tiene un cuerpo físico con una vida y una muerte; para relacionarse con el entorno dispone de sentidos similares a los nuestros, lo mismo para comunicarse, etc. Nada completamente nuevo en realidad. Nadie se inventa un sentido nuevo con el que percibir otras informaciones que seguramente existirán en nuestro entorno, pero que nosotros desconocemos por no disponer de ningún órgano o sentido que lo recoja.

Por lo tanto, no podremos crear nada absolutamente novedoso, no podemos crear de la nada, siempre tenemos que partir de algo conocido. En el ejercicio de la semana pasada, para crear un ventilador con lo que tuviéramos a mano, teníamos que recurrir por un lado a nuestros conocimientos previos sobre el funcionamiento de un ventilador (unas aspas que giran) y por otro lado sobre las propiedades de los objetos que íbamos a usar. También echaríamos mano de experiencias previas en cualquier campo que pudieran sernos de utilidad. Pero a partir de ahí, incluso con los mismos objetos disponibles para crear el ventilador, cada mente imaginará de forma única, tal como se vió el el juego de las herramientas creativas. Y ahí que las posibilidades de conexión de ideas sean infinitas, a pesar de los límites de nuestra imaginación.

Así pues, si tu excusa para no crear era la de no tener imaginación, tendrás que buscar otra mejor, porque la tienes. Tan limitada como la mía, pero la tienes. En cuanto a la creatividad, cuantas más cosas conozcas, mayor será el número de combinaciones novedosas que estén a tu disposición.

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