Escritura para mejorar la productividad

Ocho años de escritura matutina dan mucho de sí. Como ya comentaba hace tiempo, esta escritura en principio libre, se puede conducir de modo que lleve a determinados resultados. Este es el primero de una serie de artículos en los que trataré las distintas formas de utilizar la escritura dirigida, con sus pros y sus contras (porque también los hay).

Para empezar es importante comprender que este tipo de escritura es una herramienta muy poderosa con la que abrimos vía directa a nuestro subconsciente, pudiendo no sólo explorar lo que hay ahí dentro, sino también modificar creencias y pensamientos. Esto implica que, mal usada, podemos crear nuevos problemas donde no los había.
La escritura libre (escribir aquello que se nos pasa por la cabeza sin más) no tiene más misterio, vamos hilando las cosas que ocupan nuestra mente, haciéndonos conscientes de ellas. Luego podemos optar por modificarlas o no, pero los pensamientos escritos son los que ya hay en nuestra cabeza.
Caso diferente es el de la escritura dirigida. Al escribir por las mañanas de forma controlada, lo que hacemos es sustituir el monólogo interior natural por otro que hemos decidido que nos interesa más. Esto es algo muy positivo, aunque tiene el riesgo de estar equivocados sobre la cuestión de qué es lo que nos conviene más.
Veamos a continuación un ejemplo de cómo aplicar la escritura matutina para modificar nuestros hábitos, conductas o incluso la vida.

Escribir para aumentar la productividad personal:
Para ello debo modificar mi monólogo interior sobre el asunto, cambiando los pensamientos que me hacen procrastinar por otros que me empujen a la acción. Por ejemplo, en vez de pensar (y escribir) "No tengo tiempo para todo", que es un enfoque derrotista que me aleja de la acción, escribiré "Hoy dispongo de media hora para hacer esta tarea y esta otra". Me preguntaré y me contestaré sinceramente qué es exactamente lo que me impide llevar a cabo las tareas, nombrándolas una por una, evitando las generalidades.
Cada mañana nada más despertar, durante las sesiones de escritura me centraré en decirme las razones por las que quiero conseguir tal o cual objetivo, me plantearé pequeños objetivos para el día en cuestión y metas a largo plazo. Para mantener el ritmo de productividad, dirigiré la escritura en este sentido a diario, reforzando los pensamientos que me mueven a la acción y también las motivaciones.

Pros de esta práctica:
Los resultados son realmente increíbles. Es como tener un coach escondido entre las páginas del cuaderno y recibir una sesión gratuita cada mañana nada más despertar. Empiezas el día con mucha energía, sabiendo exactamente lo que hay que hacer y cuál es el siguiente paso, sobretodo teniendo muy presente el por qué de estas acciones. Priorizas las tareas sobre las que has escrito en el cuaderno, en vez de dejarte llevar por otras tareas que van surgiendo para distraerte. Focalizas tus energías hacia el punto que quieres alcanzar.
Este efecto se debe a que, cuando despertamos, nuestro cerebro tiene una visión todavía borrosa de la realidad y del día que tenemos por delante. Si se va despertando mientras escribimos sobre las cosas que queremos realizar, el cerebro va enfocando ese aspecto de la realidad (igual que una cámara fotográfica que se centra en un objeto, dejando en segundo plano lo demás) y desde el subconsciente pasa al consciente, manteniendo el enfoque durante el resto del día.

Contras de la práctica:
Puedes llegar a presionarte demasiado. Si utilizas la escritura con este único fin puedes entrar en una rueda en la que te exiges cada día más y perdiendo de vista otros factores importantes de tu vida. Al tener el foco exclusivamente puesto en la productividad, dejas de apreciar las satisfacciones que puedas obtener en otras áreas, por lo que tu capacidad de disfrute vital baja drásticamente. Puedes convertirte en un/a workaholic/a.

Recomendación:
Recomendaría utilizar la escritura con este fin por períodos muy limitados, el tiempo justo para arrancar o para volver a ponerse en marcha. Si se necesita un período largo, recomiendo hacer algunos paréntesis cada cierto número de días, con otro tipo de escritura para verificar cómo van el resto de asuntos importantes.

¿Te animas a probar?

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