Escribir para modificar creencias

Con este tema, el de modificar las propias creencias, he tenido muchos debates internos. Al ser la escritura una herramienta con tanto poder de persuasión de uno/a mismo/a, llegó un punto en que me pareció que me estaba lavando el cerebro a mí misma y de que corría el riesgo de perder el contacto con la realidad. Finalmente decidí que bueno, de todos modos hay alguien introduciendo pensamientos en mi cerebro alejandome de la realidad (me refiero a los medios de manipulación comunicación, publicidad, normas culturales no escritas, etc.), así que, puestos a inculcar pensamientos de forma artificial, prefería tomar yo el control de lo que entra en mi cabeza.

Dicho esto, también hay que considerar la escritura como una oportunidad de eliminar creencias erroneas o limitantes que nos han sido inculcadas desde pequeños.
Nadie se ha librado de una educación que etiqueta a las personas (tú eres así o asá, tú tienes este talento pero lo otro se te da fatal) y que transmite dogmas con pretensión de ser verdades absolutas, desde los refranes populares hasta los bienintencionados consejos que, más que estimularnos, iban encamindos a cortar nuestras alas infatiles y bajarnos a la realidad para convertirnos en personas de provecho y evitarnos los fracasos.
Estas creencias sembradas en tan temprana edad se convierten en auténticas barreras para lograr vivir siendo quienes podríamos llegar a ser, en vez de quienes nos conformamos con ser. Seguro que tienes algunas de estas creencias identificadas (si no es así, empieza a revisarte ahora mismo: escribe y escucha lo que dices, observa todos los peros y examina qué hay detrás de ellos y cuándo nacieron en tu cabeza; tendrás que remontarte muy atrás en el tiempo).

¿Cómo funciona la escritura en este sentido? Es simple: se trata de sustituir un monólogo interior limitante por otro que nos anime a la acción y a cambiar las cosas que no nos gustan. Aquello que escribimos se agarra con más firmeza en nuestras mentes que aquello que simplemente decimos o pensamos, la escritura fija los pensamientos, los ancla en nuestra mente, al no ser tan volatil como lo es un pensamiento. Cuando escribimos tenemos que detenernos en un pensamiento por el tiempo necesario para redactarlo, tiempo en el cual no podemos pasar a pensar otra cosa. Este minúsculo espacio de tiempo es esencial para fijar ideas. Además se apoya en lo visual, vemos las palabras escritas mientras las escribimos (ni siquiera es necesario releerlas) y esto ayuda a que penetren todavía más.

Cómo utilizar la escritura para modificar creencias erroneas:
  • Es preciso que la sesión de escritura sea de buena mañana, como primera actividad del día. A esa hora el cerebro se encuentra en un estado más receptivo y reflexivo. Aquello en lo que enfocamos nuestra mente a primera hora de la mañana se mantendrá presente durante el resto del día.
  • Escribe a mano. Los procesos cerebrales son mucho más complejos en la escritura a mano, además de ser una actividad absolutamente personal: no hay dos personas que escriban igual, con la misma letra.
  • Cuestiona todo lo que afirmas en la escritura libre. Tras cada afirmación, pregúntate qué otro punto de vista podría haber sobre el mismo asunto. Cuestiona tu propio criterio al respecto, acepta los argumentos que denotan lo contrario de la creencia que quieres cambiar y anótalos.
  • Detecta los pensamientos limitantes tipo "si tuviera valor para hacer esto..." y aborda la cuestión de inmediato. ¿No tienes valor? Bien, pues hazlo con miedo, pero hazlo ese mismo día.
  • Usa la pregunta "¿y si...?" a tu favor, no en tu contra. Por ejemplo "Me gustaría escribir una novela, pero ¿y si me sale mal?" es usarla en tu contra; en cambio "No sé escribir novelas, pero ¿y si lo intento a ver qué sale?" es usarla a tu favor.

Peligros de la práctica:
Como decía al principio, esta herramienta tiene la capacidad de hacer verdaderos lavados de cerebro. Puedes llegar a convencerte de cosas realmente inexistentes y mirar el mundo a través de un cristal demasiado rosa, nada realista para después pegarte un buen batacazo. Un toque de pesimismo dentro de una gran dosis de optimismo nos ayuda a estar atentos también a los peligros: la vida es hermosa, pero tiene su lado atroz y es mejor conservar algo de prudencia para no arriesgar más de lo que nos podemos permitir perder.

Comentarios

  1. Hola Anca,
    interesante tema este,
    escribir y pensar son dos fases que se van complementando y alternando,
    cuando todo va bien, el entendimiento fluye y el proceso nos aporta lucidez y crecimiento,
    pero a veces queremos controlar o forzar alguna de esas partes,
    con lo que unicamente nos obstaculizamos a nosotros mismos,
    para mi lo mejor es dejarse llevar y escuchar,
    estar presente y consciente en todo momento,
    aceptar cada circunstancia,
    disfrutar de cada fase cuando toca,
    siempre hay el deseo y la voluntad de que todo vaya bien siempre,
    pero eso es delicado, porque acaba interfiriendo y estropeando un poco el ciclo,
    las creencias dan trabajo hasta que logramos desasirnos,
    sin por ello perder juicio y criterio,
    es un viaje entretenido, aprender y descubrirnos
    sobre la marcha y continuamente,
    es un juego donde aprendemos a reirnos
    de lo poco que sabemos, lo mucho que nos equivocamos
    y lo genial que es seguir jugando,
    sin atraparnos en dudas ni miedos.
    Na, pues eso, un tema muy bueno, jeje.
    Un saludo.

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    1. Es cierto, cuando todo va bien siempre, no es que interrumpa el ciclo un poco, es que ni hay ciclo. Lo "malo" es bueno, es muchas veces el motor de cambios de rumbo y es, desde luego, parte del ciclo.
      Pero las dudas y miedos aparecen siempre. Y está bien que aparezcan, está bien que estemos alerta. Los problemas vienen cuando nos atrapan y ahí es donde hay que hacer de tripas corazón y modificar el monólogo interior para que no gire en círculo... sino en espiral.
      Como siempre, tu opinión aporta mucho.
      Saludos

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  2. Al final, de una manera u otra,
    tratamos de buscarnos nuestra propia
    maestria de vida,
    esa espiral va cambiando la percepcion
    y la actitud,
    podemos aprender a ser motor eficiente y autosostenible
    sin necesitad de tener que quemarnos para funcionar,
    entonces las dificultades ya no nos atormentan
    o acorralan de la misma manera,
    vienen a visitarnos y las recibimos
    con correccion y provecho,
    y que guay suena todo esto y que
    bonito sera si es verdad que
    logramos algo asi o por el estilo,
    no me enrollo mas, un saludo.

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    1. Por eso decía yo en espiral, porque en realidad seguimos girando, pero por suerte no en círculo, sino que en cada vuelta nos alejamos de alguna manera del punto de origen, aunque en situaciones repetidas. Bueno, veámoslo así: tenemos noria gratis :)
      Un saludo

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