Cantidad y calidad

En la entrada anterior hablaba de la importancia del entrenamiento. Entrenamiento diario, sí. Puede que alguno lo haya practicado algún día y haya concluido que no es para tanto. Si te ha ocurrido esto se debe a que no has escrito lo suficiente. A la hora de crear, la cantidad es importante.

En este aspecto también se aplica el principio de Pareto, y de un 100% de trabajo lo realmente valioso es sólo un 20%, siendo el 80% restante sólo calentamiento, o búsqueda, o experimentación.
En el ejercicio de escritura que comentaba en la última entrada hay una medida exacta para que de dé sus frutos: mil palabras. De mil palabras obtendremos unas doscientas palabras que aporten algo nuevo o interesante a lo que ya teníamos rondando por la cabeza antes de ponernos a escribir. Si en vez de mil escribimos quinientas... no obtendremos ni siquiera cien, porque nos habremos quedado en la superficie.

Esto se debe a que nuestro cerebro, guiado por la eficacia del hemisferio izquierdo, nos va a proporcionar primero aquella información que está verificada, la que usamos habitualmente sin volver a evaluar. Nuestras ideas preconcebidas, nuestros prejuicios, las asociaciones más habituales, serán las cuestiones que van a salir en un primer momento. Y es bueno que salgan, hay que desprenderse de ellas primero, para poder llegar más al fondo. Para sumergirse, primero hay que cruzar la superficie.
Habrá quién decida saltarse estas primeras ideas para ir directo a por las grandes y originales. En mi opinión es una mala opción: se crea desde un principio la presión (obligación) de crear algo original y distinto y esa es la forma más eficaz de quedarse bloqueados: esa presión que nos autoimponemos es la que hace que evitemos ponernos a trabajar.

Así que escribimos mil palabras. Al principio reflejamos nuestras ideas habituales. Después, tras haber "calentado" con éstas,  empezaremos a encontrar alguna cosa más novedosa y pensaremos: "Ya está, ya he hecho el ejercicio y ya no tengo que llegar a las mil palabras". Lo cierto es que nos equivocaríamos al actuar así: las ideas más brillantes nacen cuando ya se han agotado todas las ideas corrientes o medianamente corrientes. Esto se aplica a cualquier técnica para generar ideas que practiques, nunca debemos quedarnos en la primera o segunda idea.
Hay días en que se llega a un punto en el que la maldita silla se vuelve incómoda, la mente está vacía de todo pensamiento y parece que uno no va a poder seguir. Pero si te comprometes a escribir mil palabras y lo cumples, si superas ese momento de incomodidad, es a partir de ahí donde vas a encontrar las cosas más sorprendentes en tu mente. Ese malestar, esa sensación de que no tienes nada más que decir, no es más que la protesta del hemisferio izquierdo, que ha propuesto todos los conceptos empaquetados a lo largo de años, sin que ninguno te sirva y solucione el problema (el hemisferio izquierdo lo concibe todo en términos de solución de problemas). Si continuas escribiendo sin parar (no pienses, sólo escribe), el hemisferio derecho tomará el relevo y empezarán a surgir las verdaderas ideas que nunca habrías llegado a obtener en una sesión de trabajo normal. De ahí la importancia de escribir las mil palabras, sin saltarte ni una.

Es posible que, si practicas esto a diario empieces a conectar con tu hemisferio derecho cada vez antes. Aún así, escribe las mil palabras. Comprométete y cumple tu compromiso. No sabes nunca lo que te espera más allá de esa primera idea original y, en todo caso, aunque no surja nada de valor, habrás dado un paso más en forjar tu carácter creativo.


4 comentarios:

  1. Estoy muy de acuerdo Anca. Es la cantidad la que crea la calidad. La persona que encuentra oro es la que busca más tiempo. Un saludo.

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    1. Sí, así es. Es que buscar oro por donde ya se ha buscado todos los días y por donde han buscado tropecientos más como tú es perder el tiempo. Hay que ir a las profundidades, pero para eso hay que atravesar primero la superficie.
      Un saludo

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  2. Hola Anca. Un buen consejo el tuyo que estoy practicando. Ahora mismo me pongo a escribir las palabras de hoy aunque sea la hora que es. Un abrazo.

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    1. No me llegó aviso de este comentario :(

      A escribir y a cumplir cada día, ya sabes lo importante que es el papel ahora.

      Un beso

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