Vivir por debajo de las posibilidades

En España se nos ha repetido muchas veces en los últimos tiempos que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, pero yo no estoy de acuerdo, yo creo que la gran mayoría de las personas estamos viviendo por debajo de nuestras posibilidades. Y no me refiero a la economía, sino a la inteligencia.


Una posibilidad es algo que, con el esfuerzo suficiente, se puede conseguir. ¿Cuántos de nosotros ha alcanzado todas sus posibilidades? Pocos, sólo aquellos que, con grandes limitaciones de entrada, han luchado para que estas limitaciones no supongan una diferencia real con el resto de las personas (muchos incluso superan a la mayoría en diversos aspectos). Después hay otro porcentaje pequeño que se esfuerza en ampliar sus posibilidades de modo consciente, a lo largo de toda una vida. Y un gran porcentaje de personas que, una vez dentro del mundo laboral, de los hijos y las facturas, dejan de ocuparse de sus posibilidades para ir apagando fuegos en estos ámbitos que absorben hasta la última gota de sus energías. Y un día ya no hay interés en nada más, o está todo tan lejano y vago, que no hay modo de rescatar esas posibilidades; ese día las cosas que antes eran posibilidades empiezan a llamarse "ilusiones de la juventud".

Pero las posibilidades son las que son y están ahí. Nadie nos las puede robar, porque forman parte de nosotros, porque son nuestras propias posibilidades. Cambiarles el nombre (algo que hacemos nosotros mismos sin que nadie nos obligue) no es más que una forma de declarar públicamente que hemos renunciado a esforzarnos por ellas. 
Y a partir de ese punto, va pasando la vida, sin más y sin ninguna posibilidad por la que esforzarse. Nos centramos en obtener un sofá más cómodo, un trabajo menos pesado/aburrido/odioso, tropecientos canales de televisión... 

¿Cuáles son nuestras posibilidades reales? Todas. En una vida no nos da tiempo de alcanzarlas por completo. Hay quien opta por alcanzar la excelencia en un campo y hay que prefiere adentrarse un poco en cada cosa. Ojo, cuando digo "excelencia" no me refiero a ser un erudito, un cráneo lleno de conocimientos que jamás van a salir de ahí. Me refiero a hacer algo, dejar algo que antes no estaba, aunque sea un taburete con patas desiguales. Y cuando digo "excelencia" me refiero a la creatividad en su sentido más perfecto.

Tu cabeza está llena de posibilidades. Párate un momento, piensa, recuérdalas y elige una. Y ahora dedícate a alcanzar el nivel de tus posibilidades. O enciende la televisión y sigue navegando por Internet.




4 comentarios:

  1. Hermosa reflexión Anca. Hay que luchar siempre por reducir ese inmenso espacio entre lo que somos y lo que podríamos llegar a ser.

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    1. Gracias, Ivan. Sí, el espacio es inmenso. ¡Inmenso!

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  2. Me gusta. Nadie nos puede quitar nuestras posibilidades. Solo nosotros podemos renunciar a ellas. Vayamos a por todas, pues. Un abrazo.

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    1. Si no por todas, al menos a por alguna de nuestras posibilidades ;) Vayamos, vayamos.

      Un abrazo

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