De la creatividad y el compromiso

No participo en iniciativas en las que se propone hacer algo "sin compromiso". El compromiso es la primera piedra sobre la que iniciar cualquier cosa que se quiera iniciar. "Sin compromiso" significa no implicarse demasiado por si sale mal, o más bien porque damos por sentado que saldrá mal. El compromiso significa arriesgar algo, priorizar durante el tiempo comprometido aquello a lo que nos hemos comprometido y, sobre todo, respeto por aquello que vamos a hacer y por las personas con las que lo vamos a hacer.


No conozco ningún caso de personas que hayan conseguido algo sin comprometerse. Sólo quienes están profundamente comprometidos con su trabajo consiguen sacarlo adelante y más en el caso de aquellos que se mueven en las aguas inciertas de la creatividad. El compromiso es lo que te hace volver al trabajo después de haber fallado, el que te hace priorizar el esfuerzo de hoy por encima una tarde de ocio placentero y lo que te permite empezar a planificar obras de mayor envergadura cada vez y a largo plazo.

Hay mucha gente que tiene miedo a comprometerse con su creatividad. La desconocen o no confían en ella (siguen creyendo en el mito de las musas escurridizas) y entonces, cuando su voz interior grita a todo pulmón la necesidad de atender esta faceta suya, empiezan a hacer algo "sin compromiso": cuando apetezca, sin plazos, sin presiones. El resultado es que la frecuencia de la actividad siempre se acaba enrareciendo y las nimiedades de la vida cotidiana se acaban comiendo todo el tiempo. Jamás va en aumento la actividad sin un compromiso detrás que sostenga este impulso. Estas personas abandonan una y otra vez, hasta que, con el tiempo, acaban por pensar que no es lo suyo, que no se les da bien o que todo es muy difícil. 

De acuerdo, no quieres arriesgar demasiado. Entonces adquiere un compromiso pequeño para empezar y, con el tiempo, ve ampliándolo. Dos horas a la semana es un compromiso pequeño y realizable para cualquiera. 

No esperes que tu creatividad se comprometa contigo, si tú no te comprometes con ella. No esperes que ninguna faceta de tu vida (e incluso ninguna persona) se comprometa contigo si tú no estás dispuesto a comprometerte. Y es cierto, como en otros aspectos de la vida, este compromiso supone que te estás jugando algo, que puedes llegar a sufrir y que tendrás que descartar otras opciones disponibles. Pero, si quieres avanzar hasta el siguiente nivel, no tendrás más remedio que comprometerte.


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