¿Esperas a que te den permiso para ser quien eres?

Algunos de los lectores de este blog que llevan años leyendo estos artículos (gracias, aunque silenciosos sé que estáis ahí; pero conste que este agradecimiento no os libra de la que os va a caer hoy) siguen pensando en los tiempos sabáticos como la oportunidad que están esperando para escribir su novela. Unos meses sabáticos, un año sabático y, cuando va pasando el tiempo, se acaba pensando en la jubilación como esa oportunidad. Bien, hoy voy a ver si tocando el orgullo puedo conseguir esfumar estas ilusiones limitantes; mañana es septiembre, es buen momento para plantear una nueva etapa así que aquí estoy, dispuesta a hacer mi parte para que así sea.

Esperar los tiempos sabáticos, llámense vacaciones, excedencias, o jubilaciones, es como esperar a que te den permiso para ser quien eres. ¿De verdad quieres ceder este poder de decisión en algo tan esencial, a personas o entes que ni siquiera saben quién eres ni les interesa? Si esa es tu decisión, tengo una mala noticia: nunca te van a dar permiso para serlo, a nadie le importa que lo seas y, todavía peor, a nadie le conviene que seas quien eres, porque entonces perderán el poder sobre ti.


Estoy de acuerdo en que hay que ganarse el sustento. Mientras no te toque la lotería (y no te tocará) hay que dedicar un tiempo casi diario a conseguir este sustento. Pero el resto del tiempo es tuyo y lo organizas como quieres. Si eres escritor, escribe de una vez, si eres dibujante dibuja y si eres inventor, pues inventa. Nadie tiene que concederte permiso ni ninguna otra cosa para que en tu tiempo libre seas quien deseas ser. ¡Ojo! he dicho tiempo LIBRE. La expresión ya gastada hace que la palabra "libre" pase desapercibida, pero lo cierto es que es libre y, salvo situaciones graves y excepcionales, eres responsable de cómo se emplea ese tiempo.

Lo que pasa es que los días van transcurriendo y no se avanza. Al salir del trabajo que da sustento apenas quedan fuerzas para alguna cosa más. Bien, pues justo ahí es donde está el secreto para aprovechar el tiempo: en la forma de administrar esas fuerzas. 

En primer lugar decide a dónde quieres llegar. No puedes llegar a ninguna parte si no sabes en qué dirección tienes que encaminar tus pasos, porque darás pasos en muchas direcciones que se anularán la una a la otra.
Puede que quieras llegar a más de un sitio y eso está muy bien. Pero decide entonces las prioridades: este es el sitio más importante al que quiero llegar y este es el siguiente. 
Con esto en mente, traza la ruta que tienes que recorrer para llegar a donde quieres: tareas, nuevas habilidades que necesitas adquirir, etc.

A partir de ahora, con todo este plan hecho, cuando llegues a casa con las fuerzas ya decrecientes, vas a hacer en primer lugar lo más importante. Si, por ejemplo, quieres ser escritor y has decidido que tu ruta es crear una novela y promocionarla, primero vas a escribir el fragmento que corresponde a ese día y después harás la promoción (si no escribes nada, no hay nada que promocionar) y sólo después te acordarás de fregar los platos o poner la lavadora, porque son tareas que ya no necesitan de tu concentración mental y se pueden hacer en cualquier momento. Cuando organices tu agenda, pon en primer lugar todo aquello que requiere de tu esfuerzo mental y tu concentración, dejando para el final del día el resto (incluso la vida social), porque de hacerlo a la inversa, cuando llegue el momento de ponerte con tu proyecto, ya no te quedarán fuerzas ni ganas.

Con este sistema, si tenías en tus planes tres acciones previstas para tu proyecto pero las fuerzas llegan sólo para dos, o incluso una en los días más difíciles, lo más importante estará hecho. Esto no sólo ayuda a avanzar mejor, sino que la satisfacción que se siente por haber cumplido el compromiso con uno mismo sirve de motor para al día siguiente volver a hacer el esfuerzo. Y todos estos esfuerzos sumados a lo largo del tiempo harán que te sientas más feliz, porque serás quien quieres ser, independientemente de si te dan permiso para serlo o no.


11 comentarios:

  1. La vida son prioridades, y una vez sabes que tienes un techo bajo el que dormir y un plato para comer, no hay que dejar atrás el sacar a pasear a tu verdadero "yo". Me da un poco de rabia haber tardado tanto en hacerlo...pero peor habría sido dejarlo para la próxima rencarnación!
    Y el techo bajo el que dormir y el plato para comer... ya se limpiarán.
    Anca, esta semana encontrarás algún correo de esos plomizos y laaaargos, muymuy laaaaaaargos...Un beso!

    ResponderEliminar
  2. (Quien avisa no es traidor, jajajajajaja)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me doy por satisfactoriamente avisada y,además, te adelanto que te lo pagaré con la misma moneda ;)

      Sí, sin duda, dejarlo para la próxima reencarnación habría sido una idea lamentable. Anda que no nos quedan años para pasear a ese yo verdadero!

      Un beso, me alegro de que estés de vuelta por los blogs.

      Eliminar
  3. Estoy aprendiendo a ser yo misma. Ya tengo un plan trazado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fantástico! Ahora a poner ese ser tú misma en el primer lugar de las prioridades. Y a disfrutar de serlo :)

      Eliminar
  4. Exactamente la frase que me ha estado rondando por la cabeza estos días. En eso estamos... ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bien, espero que la respuesta definitiva sea un no rotundo.

      Gracias por parar por aquí.

      Eliminar
  5. Mmmm en eso estamos Anca. Pero mi única forma de enfocarme en la escritura es el silencio y la tranquilidad, cosa q en mi casa sucede a partir de las 10 de la noche...Intentare enfocarlo a partir de esa hora a pesar del cansancio.
    Gracias por tus palabras y recomendaciones.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Y qué tal acostarte a las diez y levantarte una hora antes de que se despierte nadie? Muchos escritores lo hacen así con muy buenos resultados. Claro, para eso hay que renunciar a cosas, como ver la televisión (que es lo que se suele hacer a esa hora en la que el cuerpo no da para más).
      Te pongo aquí un enlace con los horarios de algunos genios, la mayoría madrugadores:
      http://lapiedradesisifo.com/2014/06/14/los-h%C3%A1bitos-de-sue%C3%B1o-de-los-genios-creativos/.

      Sólo es una sugerencia, para que puedas considerar otras opciones. En tu casa hay silencio sólo a partir de las 22h y antes de las... ¿?

      Gracias a ti por pasar por aquí y leer y dejar tus comentarios.

      Eliminar
  6. Uff Anca. Pues me levanto a las 6 : 45 asi que madrugar más es algo complicado. Además siempre he rendido más en ciclos nocturnos ( en la epoca de estudiante, claro., con mas tiempo y menos obligaciones). Muchas gracias de todos modos revisaré mis horarios para poder encajar un ratito. Porque eso si que lo tengo claro. Es mi objetivo y mi compromiso para este 2015. Voy a escribir. Si o si.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así se habla! Sí o sí.

      Estoy segura de que vas a encontrar los huecos y los momentos. Si escribes una página diaria (y para eso con una hora te basta) a final de año tendrás un libro de 365 páginas. Lo importante es mantenerte firme en esta decisión y en tu compromiso diario. Y lo harás, por lo que dices, sí o sí.

      Eliminar