Los ciclos creativos

Insisto, los bloqueos no existen. Cuando no podemos trabajar con el ritmo que nos gustaría, no es que tengamos un bloqueo, sino que se trata bien de resistencias, o bien de estar en un ciclo creativo que nos obliga a bajar ese ritmo. Esto no significa que debamos cruzarnos de brazos y esperar a que venga la inspiración de nuevo, es mejor mantenerse en marcha, aunque sea a poca velocidad.

Hay momentos en los que se juntan la inspiración con las ganas de trabajar y el momento preciso. Estos momentos son una bomba de relojería, entramos en una fase en la que las ideas se suceden a una velocidad mucho mayor de la que podemos sostener para plasmarlas. Cuando esto ocurre tienes que aprovecharlo, vas a disponer de energías infinitas para trabajar durante más horas de las que te crees capaz, vas a necesitar muy pocas horas de sueño y, durante el resto del tiempo tu mente estará centrada en tus proyectos todo el tiempo. Querrás descansar y parar, pero no podrás, porque otra idea te asaltará de pronto y no tendrás más remedio que anotarla y dejar bocetada alguna cosa que te la recuerde más adelante. Lo que pasa es que estos bocetos atrapan, así que lo que iba a ser un leve apunte, se convertirá en dos horas de trabajo más.

Cuando estés en ciclo alto, trabaja en un sólo proyecto hasta llevarlo a término y anota todas las demás ideas de manera detallada, para poder recuperarlas más adelante.

Pero todo lo que sube, baja. Estos períodos (que a mí me suelen durar un mes o un mes y medio) suelen acabar no por falta de inspiración, ya que tendrás muchos otros proyectos apasionantes en lista de espera, sino por agotamiento. No se puede estar siempre a tope, ningún cuerpo lo resistiría, más todavía teniendo en cuenta que la actividad creativa gasta muchísima energía. Mucha gente, al ver que ya no están siguiendo el ritmo de antes, confunde este bajón con el bloqueo. No, no lo es, es una defensa de nuestro cuerpo para evitar que nos matemos a trabajar, literalmente.

De todos modos, como decía antes, tampoco es bueno cruzarse de brazos y esperar a que venga una nueva racha. Esas rachas, por suerte, no son frecuentes. Entonces ¿qué hacer cuando entramos en una fase baja del ciclo? Aparte de limpiar la casa, que debe de estar hecha un asco a estas alturas, aquí van unas ideas:

  • Baja el ritmo. Toca descansar, hay que respetar las necesidades del cuerpo y es posible que éste te haya dado un aviso en forma de enfermedad leve (por ejemplo un resfriado), para detenerte. 
  • Deja de plantear objetivos diarios. Es el momento de hacer alguna cosa, pero conservando la libertad de no hacerla. Al primer signo de aburrimiento o cansancio, dejarlo estar y pasar a otra cosa.
  • Cambia de actividad. Si has estado escribiendo durante tu mes de inspiración, ahora haz fotografías, o escultura o cualquier otra cosa (recuerda que es bueno tener varias actividades creativas, ya que se alimentan la una a la otra). O, simplemente, cambia de género o de estilo.
  • Olvídate de los resultados y proyectos. Escribe (o dibuja, o compón, etc.) por escribir, sin pretender nada con ello. Diviértete con tu arte, recupera el placer de hacer las cosas sin más, sin que tengan que ser perfectas, sin que haya que presentarlas después a ningún público. Aprovecha para experimentar con nuevas técnicas.
Detenerse por completo no es una buena opción, ya que alimentarías la creencia de un bloqueo y esto te supondría muchas dificultades a la hora de volver a arrancar (cosa que, a su vez, alimentaría todavía más el mito del bloqueo). Es mejor seguir haciendo cosas, cada día, pero con cuentagotas y sin autoexigencias. A medida que el cuerpo se vaya recuperando, irás aumentando el tiempo dedicado a tus creaciones y, poco a poco, te encontrarás de nuevo en un ritmo normal... para acabar al cabo de un tiempo en otra fase del ciclo, frenética creativa y devastadora al mismo tiempo.

Si ya estás en la rueda del amargo far niente (amargo por el sentimiento de culpa que conlleva), empieza por practicar el cuarto punto. Cuando lleves un tiempo divirtiéndote, puedes comenzar a cumplir los otros puntos pero tomado la pauta del revés: sube el ritmo, plantéate objetivos diarios, y céntrate, por ese orden.


5 comentarios:

  1. No importa lo lento que vayas siempre que no te detengas", dice el proverbio chino. Ahora entiendo mejor su significado.
    Olvidarse de los objetivos es importante. También moverse por objetivos y proyectos. Saber cuándo hacerlo y cuándo no. Estar atento a los ritmos internos, al nivel de energia. Gestionar los cambios, tomar la ola de la creatividad, saber qué hacer cuando baja. Todo esto es un arte en sí mismo. Requiere un montón de flexibilidad.

    Excelente artículo. Muy clarificador.

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    1. Gracias :)

      Es que esa flexibilidad es obligatoria. No se puede ir en contra del propio cuerpo. Ojo, digo "no se puede" y no "no se debe". El cuerpo manda y va dando señales. Si no los escuchas será cada vez peor, hasta que hagas caso y pares. En cuanto a la parte alta del ciclo, tampoco puedes evitarlo, la ola se te lleva con ella, lo quieras o no. Sólo cabe la rigidez en estado normal, es decir, la mayor parte del tiempo, cuando no te encuentras en ninguno de los dos extremos. Ahí sí, ahí hay que poner normas y objetivos y horarios. Y ser inflexible en su cumplimiento. La normalidad es la fase más peligrosa, porque es cuando realmente decides tú lo que vas a hacer.

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  2. Últimamente estoy obsesionada por el dibujo, y a veces me duele la cabeza y todo por las ganas que tengo de aprender lo más rápido posible.
    Creo que ya es momento de hacer la fregada y bajar máquina un poco sin abandonar.
    Gracias Anca por tu artículo.

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    1. Si es el momento, no hay otra opción, Rosana. Pues a fregar se ha dicho (pero acuérdate de dejar un plato sucio ;)

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