¿Esperas a que te den permiso para ser quien eres?

Algunos de los lectores de este blog que llevan años leyendo estos artículos (gracias, aunque silenciosos sé que estáis ahí; pero conste que este agradecimiento no os libra de la que os va a caer hoy) siguen pensando en los tiempos sabáticos como la oportunidad que están esperando para escribir su novela. Unos meses sabáticos, un año sabático y, cuando va pasando el tiempo, se acaba pensando en la jubilación como esa oportunidad. Bien, hoy voy a ver si tocando el orgullo puedo conseguir esfumar estas ilusiones limitantes; mañana es septiembre, es buen momento para plantear una nueva etapa así que aquí estoy, dispuesta a hacer mi parte para que así sea.

¿Eres creativo? Entonces ama tu máquina

Mucha gente que conozco dice odiar los ordenadores o, por lo menos, no querer pasar tiempo delante de su ordenador. Muchos artistas y creadores opinan lo mismo y se aferran a sus medios y sus formatos de antaño, algunos por falta de capacidad de adaptación (y me pregunto yo qué creatividad es esta que no se adapta), otros por mantener una pose que les dé un aire diferente y especial. Pero lo cierto es que, si eres creativo, en el campo que sea, tienes que aprender a amar tu máquina.

Cómo encontrar el propio estilo

Una de las mayores búsquedas de los artistas es la del propio estilo y hay que admitir que es una búsqueda nada fácil. El propio estilo es algo que nadie te puede señalar, ni te pueden acortar el camino, ni es evidente a primera vista. En nuestras obras nos vemos influenciados por otros artistas, por las tendencias, por los mentores que tenemos, por nuestras propias limitaciones... y todas estas influencias emborronan la visión de cuál es nuestro estilo. Lo que hay que tener claro, para empezar, es dónde buscar este estilo: el propio estilo hay que buscarlo dentro y no fuera.

De la creatividad y el compromiso

No participo en iniciativas en las que se propone hacer algo "sin compromiso". El compromiso es la primera piedra sobre la que iniciar cualquier cosa que se quiera iniciar. "Sin compromiso" significa no implicarse demasiado por si sale mal, o más bien porque damos por sentado que saldrá mal. El compromiso significa arriesgar algo, priorizar durante el tiempo comprometido aquello a lo que nos hemos comprometido y, sobre todo, respeto por aquello que vamos a hacer y por las personas con las que lo vamos a hacer.

El buen miedo

Hay miedos buenos y miedos malos, miedos que te hacen crecer y miedos que te paralizan. El miedo malo, paralizante, es el miedo a que no salga perfecto, a no ser un genio a la altura de los más grandes. Este miedo te impide empezar o, una vez empezado, te bloquea y no puedes continuar. El buen miedo es miedo a que esta vez no salga bien: lo has ensayado y practicado, te ha salido bien en algún momento, pero sabes que todavía no lo dominas y cabe la posibilidad de que el invento esta vez no funcione.