Cómo funcionan las técnicas basadas en la aleatoriedad

Nuestro cerebro recibe continuamente información fragmentada que proviene desde los distintos sentidos de los que disponemos. La clave aquí es comprender que esta información es fragmentada incluso en aquellos asuntos que son esenciales en nuestras vidas: nadie está siempre en todas partes, por lo que nadie dispone de toda la información sobre ningún asunto. Por ejemplo, con nuestros seres queridos, disponemos de fragmentos de información muy limitada en lo que respecta sus vidas, apenas unos pocos ratos que pasamos juntos y alguna cosa que ellos mismos nos cuentan, no obstante afirmamos saber mucho sobre ellos y sobre su día a día. Esto se debe a que nuestro cerebro ha recogido toda esa información fragmentada y la ha ordenado de manera que todos esos fragmentos compongan una historia coherente. Además de ordenar la información, nuestro cerebro ha rellenado los huecos faltantes con suposiciones que resultan coherentes para que el conjunto tenga una lógica.