Por qué la inspiración tiene que encontrarte trabajando

Decía Picasso, con razón, que la inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando. Lo primero que se piensa al leer eso es que, si no estás trabajando la idea se pierde antes de llegar a plasmarla y desaparece para siempre. Así es, pero hay mucho más detrás de esta cuestión de lo que podemos pensar en un primer momento. De hecho, es casi imposible que llegue la inspiración, la verdadera inspiración, si no nos encuentra trabajando.


Para empezar, habría que aclarar el concepto de "estar trabajando". Este estado no se refiere únicamente al acto físico de estar realizando una tarea, aunque también ayuda mucho, sino a tener la mente ocupada en alguna cuestión de manera permanente. No se trata tanto de que nuestro cuerpo se encuentre trabajando, sino de que lo haga nuestra mente (la creatividad es un acto mental). Puedes estar perfectamente limpiando los platos, pero pensando en aquello que estás creando. Quienes escribimos conocemos muy bien esta diferencia, ya que la mayor parte del trabajo de un escritor se hace mientras hacemos otras cosas o incluso en la contemplación. Así pues, la inspiración tiene que encontrarte con la mente ocupada en tu creación.

Cuando la mente está enfocada hacia un problema que resolver o una obra que crear, está manejando muchos datos relacionados con este objetivo, algunos de manera más consciente, otros de manera menos consciente. Ahí están todos estos datos y conceptos, moviéndose de un lado a otro y esperando encontrar la manera de enlazarse y ordenarse para conformar la obra que se quiere realizar. En este estado, las ideas no están cerradas, sino sumamente receptivas y abiertas, por lo que cualquier elemento del entorno puede acabar por relacionarse con aquello que ocupa nuestras mentes, creando nuevas asociaciones inesperadas.
Además, este vaivén de conceptos movedizos puede hacer que nos lleguen ideas sobre otros temas que también estemos intentando resolver. Muchas veces me ocurre, en ese estado de concentración y "estar trabajando" en un proyecto, que me llegan ideas para algún otro proyecto que también me mantiene la mente ocupada y tengo que anotarla deprisa, para que no se escape mientras termino con lo que estoy haciendo. Esto se debe al estado mental de "estar trabajando", que no es otra cosa que estar, deliberadamente, removiendo ideas y conceptos para obtener nuevas combinaciones entre ellas.

Quiero recalcar la palabra "deliberadamente". Este estado mental no se da de manera espontánea. Si dejamos funcionar nuestra mente como ella quiera, lo que hará será seguir el programa que tiene grabado. Lamentablemente, el programa que recibimos a lo largo de la infancia está muy pero que muy alejado de la creatividad, mientras que el programa con el que nacemos está enfocado a la supervivencia. Si queremos hacer algo más que sobrevivir en esta vida, tendremos que tomar las medidas y darnos un tiempo deliberado para generar ideas y ser más creativos, que es lo que realmente significa "estar trabajando". Y ahí, en ese estado mental, es donde nos va a encontrar la inspiración.

Comentarios

  1. Para ser creativo, hay que buscar creativamente las condiciones que llevan a la creatividad. Como tú dices Anca, la inercia nos lleva a la rutina y a la vulgaridad.

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    1. Ufff, visto así es una pescadilla que se muerde la cola. Me parece a mí que esto de la creatividad es un cúmulo de pesacdillas que se muerden la cola: la inspiración tiene que encontrarte trabajando, pero si no tienes inspiración no trabajas. Hay que romper el ciclo por algún sitio, si. Con la inercia, desde luego, no se avanza.

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  2. Cuando paseo para ir a trabajar, es cuando trabaja más mi mente, en historias que podrían ser escritas. Besos Anca.

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    1. Caminar es un buen despertador para la inspiración. Cuando caminas estás trabajando.
      Besos!!!

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