Cantidad y calidad

La gran pregunta que nos hacemos muchas veces es ¿cantidad o calidad? En la mayor parte de los aspectos de la vida, lo mejor es elegir la calidad, pero en cuanto a creatividad se refiere, las cosas son a la inversa. Julia Cameron, en "El camino del artista" afirma pedirle a Dios que se ocupe de la calidad, porque de la cantidad se hacía cargo ella. Y realmente es así, salvo que no hay que pedírselo a Dios, sólo hay que ocuparse de la cantidad y lo demás llega. Veamos por qué.


En primer lugar, porque al estar continuamente con el cerebro enfocado en un proceso creativo hace que el músculo de la creatividad se mantenga activo, no pasa nunca un segundo plano y no dejamos que las rutinas nos invadan. Las rutinas tienden a multiplicarse de manera silenciosa, nuestra tendencia natural es a minimizar esfuerzos y a crear procedimientos que optimicen cada pequeño detalle de nuestros quehaceres. Con el tiempo acabamos por establecer rutinas para todos y cada uno de nuestros movimientos, a menos que tomemos cartas en el asunto de manera consciente. El estar creando en cantidad, no importa si cosas valiosas o no, es un antídoto que impide que las rutinas se instalen por completo.

En segundo lugar, la cantidad supone práctica y más práctica. Cuanto más practicamos, mejores resultados obtenemos en aquello que estamos practicando. Si, por ejemplo, te gusta escribir, entonces escribe a diario, no importa si es algo bueno o no, tú sólo escribe. Así acostumbras a tu cerebro a esta forma de comunicarte, a los movimientos de los dedos, a retener las ideas, a saltar de una a otra de manera novedosa, a relacionarlas... Pero sólo por el uso de la herramienta en estado relajado, ya vale la pena practicar a diario. Yo tengo la costumbre de, cuando cambio de ordenador, dedicar una semana entera a escribir tonterías en el ordenador nuevo, durante horas y horas cada día. Nada productivo, no escribo nada interesante, es sólo para que os dedos se familiaricen con las nuevas teclas y no tenga que ocuparme de esto después, cuando me ponga a trabajar de verdad. Cuanta más práctica tengas, menos interferencias y menos obstáculos encontrarás a la hora de crear. Escribir, o dibujar, o componer a diario no significa que todo lo que produzcas deba ser mostrado al público, la cantidad no hace que venga la calidad en todas y cada una de nuestras ideas, sino que es el cuidado que necesita tu arte para prosperar. Ray Bradbury, prolífico autor, escribió cada día durante toda su vida. Escribió tanto, que era capaz de escribir en su máquina completamente a oscuras, sin cometer ningún fallo al teclear. 

Por último, es bien sabido que una buena idea aparece entre muchas ideas descartables. Como decía antes, la cantidad no produce calidad automáticamente. Hay que tener y manejar muchas ideas para poder quedarse con una que sea valiosa. En todos los ejercicios de creatividad que de verdad funcionan se piden varias soluciones a un mismo problema, el mismísimo brainstormig, la técnica de creatividad más conocida (que no la más eficaz) se basa en esta premisa: muchas ideas para encontrar una buena. Olvídate de sentarte sólo cuando tienes buenas ideas y, por encima de todo, olvídate de recriminarte que la primera idea que hayas tenido no sea brillante. Eso nos pasa a todos, es el paso previo a las buenas ideas y tienes que pasar por ahí para poder llegar a aquello que estás buscando. Cada idea mediocre te lleva un paso más cerca de la verdadera inspiración, no desaproveches el camino ya andado y sigue.


Así que, si en tu proceso creativo te preguntas si debes escoger cantidad o calidad, escoge siempre la cantidad, porque la calidad llegará como consecuencia de ello. Al revés no te pasaría igual, por lo que, si eres como todos los humanos que lo queremos todo, escoge la cantidad. La creatividad no es austera, sino derrochadora y amante de la abundancia. Necesita que dediques abundancia de tu tiempo, constancia, dedicación y amor en aquello que creas. Lo demás llegará tarde o temprano.

2 comentarios:

  1. Me gusta el cambio de enfoque a una idea propia. En el ámbito de la educación yo diría mas bien "calidad en cantidad", es decir, en ocasiones la cantidad no implica calidad y casi siempre en periodos temporales cortos si impones la cantidad sesgas la calidad. Pero, como deportista, también te doy la razón totalmente en que cantidad supone al final calidad por el simple hecho de repetición, aunque también es cierto que la cantidad tiene que ser enfocada a la calidad, si no puedes perder el tiempo...
    Surge un bonito debate, enhorabuena por la entrada.

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    1. En casi todos los ámbitos, y desde luego en educación, yo escojo la calidad. No me gusta la cantidad gratuita, soy bastante austera en el consumo, con la ropa, con practicamente todo. Pero exactamente como tú dices, la creatividad es como un deporte, sólo que es un deporte mental. Y necesitas entrenar mucho. Evidentemente, hay que tener un enfoque, o un objetivo. Mi semana de práctica con el teclado tiene el objetivo de deshacerme de un elemento que distrae. Otras veces practico para conseguir mayor brevedad en los textos, otras veces para probar nuevos registros, etc. Una sesión de entrenamiento tiene sus objetivos, sin descartar aquellas que sólo pretenden mantener el "músculo" en forma.
      Gracias!

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