Dos estilos para generar ideas

Cuando te sientas a generar ideas de forma deliberada, hay dos formas básicas (con sus variantes) de poner a trabajar nuestra mente: las técnicas exploratorias y las técnicas estructuradas. Lo ideal es usar ambas modalidades, echando mano de una o de otra en función de las necesidades del proyecto.


Las técnicas exploratorias son aquellas que permiten generar ideas de manera espontánea, caótica y/o aleatoria, para después combinar estas ideas y elaborarlas en algo nuevo. Entre estas técnicas se pueden contar las palabras aleatorias, los mapas mentales (en muchas ocasiones), el extrañamiento, etc.
La ventaja de las técnicas exploratorias es que tienen un enorme potencial para generar conexiones inesperadas y, con suerte, generar ideas realmente novedosas. Su principal desventajas es que se necesita alguna práctica en el arte de combinar estas ideas hasta generar una idea de valor.

Las técnicas estructuradas son aquellas que permiten generar múltiples ideas de varias categorías distintas. Por ejemplo, entre estas técnicas podemos encontrar las listas y los mapas mentales. La ventaja que nos proporcionan es que desde el primer momento, desde que empezamos a general las primeras ideas de un proyecto, nos proporcionan una estructura, es decir un esqueleto sobre el que después añadir el relleno que lo haga comprensible a los demás. Una vez generado el esqueleto, sólo hay que ampliar la información. La desventaja, en cambio, es que no nos va a llevar a descubrir algo nuevo, sino que se limitará a organizar las infinitas ideas que ya bailan por nuestra cabeza (que no es poco).

¿Cuándo usar cada modelo de generación de ideas? Yo uso las técnicas exploratorias cuando busco ideas nuevas, cuando no estoy inspirada, cuando quiero jugar y, desde luego, cuando voy a escribir ficción. En cambio, las técnicas estructuradas las utilizo para proyectos concretos, de duración concreta, que necesitan una estructura de base, tales como cursos, libros sobre creatividad, blogging, etc. También utilizo esta técnica, especialmente las listas, como modo de registro de ideas que van surgiendo en el día a día. En un próximo artículo hablaré de lo poderosas que pueden ser las listas en el proceso creativo.

Lo ideal, como ya he dicho antes, es usar ambas técnicas, pero en todo caso es bueno al menos probar ambas para ver cuál es la que mejor se adapta al funcionamiento predominante en nuestro cerebro: las técnicas exploratorias ofrecen más actividad en el hemisferio derecho del cerebro, mientras que las estructuradas son más del gusto del hemisferio izquierdo. 




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