Hemisferios cerebrales, mano a mano

Ya he comentado en varias ocasiones en este blog que las capacidades lingüísticas son tarea del hemisferio cerebral, mientras que aquellas relacionadas con imágenes se producen en el hemisferio derecho. Siendo así las cosas, sería de esperar que, al buscar disparadores creativos nos decantáramos antes por usar imágenes, ya que es el hemisferio derecho el que tiene un acceso más directo al subconsciente y es a éste al que hay que estimular en un primer momento. El hecho es que las palabras son mucho más potentes a la hora de provocar la aparición de ideas.


Ya he explicado en un artículo anterior de qué manera se forman las asociaciones de ideas usando las palabras, por lo que no voy a relatarlo de nuevo (aunque sí te recomiendo que leas este artículo si no lo has leído ya). Aparte de lo mencionado en dicho artículo hay otro aspecto de las palabras que hacen que su capacidad para atraer ideas se duplique: su significado.

Es cierto que nuestro cerebro procesa las imágenes a una velocidad muy superior de la que necesita para procesar un texto, pero esto se debe a que las imágenes son muy concretas y específicas. Una imagen proporciona enorme cantidad de información (de ahí el dicho "Una imagen vale más que mil palabras") y precisamente esta enorme capacidad de información es la que limita la formación de asociaciones novedosas en nuestra mente. La imagen es concreta, mientras que las palabras muchas veces son ambiguas. 
Un ejemplo de esto se ha podido observar en el trabajo de los chavales con los que estoy participando en un taller de creatividad-competición vía twitter, entre los @rihon20lab y @baldertecno (en la que puedes participar con tu voto para animar a los chavales). Aquí tenéis la premisa a la que se tenían que ceñir. Como se puede ver en sus propuestas (1 y 2), estos chavales han tomado la palabra"vela" en sus dos acepciones, según les convenía mejor para sus inventos, mientras en todas las demás mentes sólo manejábamos el significado de la vela de cera.
Y justamente aquí es donde está la magia de las palabras, en ese doble significado que nos lleva a lugares inesperados. Si hubiese usado fotos en vez de palabras para indicar la lista de objetos, esta oportunidad de crear otras asociaciones diferentes no se habría dado, ya que estaría claro de qué clase de vela se trata, además de proporcionar información sobre su grosor, su altura y desgaste, sobre si está prendida... información que sin duda habría inducido los pensamientos inconscientes por un camino mucho más uniforme entre todos los participantes. 

Si quieres despertar tus ideas y permitir que lleguen a caminos imprevistos, desde luego la mejor herramienta son las palabras, que el hemisferio izquierdo procesará y lanzará al derecho para que busque en el subconsciente. Si, en cambio, quieres manejar y registrar mucha información de un vistazo, mejor usar imágenes, el hemisferio derecho estará encantado de procesar una imagen y lanzársela al izquierdo para que sintetice toda esta información.
Una relación muy interesante entre competencias de los hemisferios cerebrales y los respectivos estímulos que se proporcionan el uno al otro.


2 comentarios:

  1. Interesante planteamiento. Me gusta, aunque también querría añadir que para combinarse con otras ideas transformamos las palabras en imágenes. Las imágenes tienen la ventaja de ser concretas y por tanto sugerir algunas conexiones específicas, y las palabras la de ser generales y permitir por lo general más conexiones.
    Un saludo.

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    1. Buen apunte. De hecho siempre transformamos las palabras en imágenes (cosa que a la inversa no ocurre siempre, sólo cuando queremos hacerla conscientes las nombramos), el hemisferio derecho enseguida se apunta al juego y devuelve una imagen a la palabra propuesta por el izquierdo.. La ventaja de las palabras es que da libertad de transformar las imágenes de manera más amplia debido a sus múltiples significados y asociaciones o recuerdos con las que las relacionamos.

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