Pensamiento visual y creatividad

¿Sirve el pensamiento visual para generar ideas? Sus promotores dicen que sí, pero ¿es así esto realmente? He estado probando de distintas maneras esta técnica y aquí van mis conclusiones: la respuesta es no y sí.
En este artículo me centraré en dos de las maneras en las que he usado esta técnica, ya que cada una de estas dos me ha dado resultados opuestos respecto a la otra.


Lo primero que hay que saber es que la técnica consiste en expresar mediante dibujos aquello que queremos expresar, sin dejar de apoyarnos en palabras en un momento dado, aunque el peso de la comunicación se lo lleva el dibujo. Se trata de poner los conceptos en imágenes., haciendo posible plasmar gran cantidad de información en muy poco espacio.
Una de las dificultades que se tienen al principio es no tener un vocabulario visual del que echar mano, aunque esto, como veremos más adelante, puede ser una ventaja. El no saber dibujar no es un problema, ya que no se trata de hacer obras de arte, sino de representar visualmente las ideas con pocas lineas y, si acaso, algo de color.

La primera forma en la que probé esta técnica fue a primera hora de la mañana (con el hemisferio derecho del cerebro más accesible), representando lo esencial del día que me esperaba en imágenes, para tener la agenda a un solo golpe de vista. Realmente, para tener una visión clara sobre el día, así como sobre las cosas que repetimos y en qué centramos (o perdemos) nuestros esfuerzos, es muy útil. Pero el gran inconveniente es que se tiende a usar lenguaje icónico y símbolos que representan una u otra acción. Esto nos lleva derechos a los clichés mentales, por lo que, por mucho que el hemisferio derecho esté involucrado en la tarea, no se da la creatividad. Siempre que hay un cliché, podemos dar por perdida la creatividad. 
Personalmente me resulta contraproducente este uso, porque ya me cuesta bastante desprenderme de todos los clichés mentales a la hora de dibujar, como para reforzarlos ahora.

El segundo modo en que he empleado esta técnica ha sido para generar ideas de imágenes. Partiendo de un concepto, por ejemplo "creatividad", he generado una lista de palabras relacionadas (de nuevo, con clichés; cada vez que sintetizamos nos vemos obligados a recurrir al cliché): idea, cerebro, novedad, arte, experimento. 
Acto seguido he hecho un dibujo representativo de cada una de estas palabras (otra vez cliché): bombilla, hemisferios cerebrales, regalo, paleta de pintor, tubo de ensayo. En esta ocasión he hecho los dibujos despacio, deteniéndome en cada uno de ellos, añadiendo sombras, volumen, textura, etc. Para que te hagas una idea, sólo con la bombilla he estado más de 20 o 30 minutos.

Y ahora sí, se ha dado la creatividad, mientras hacía las sombras de los objetos, acudieron a mi mente varias combinaciones posibles que podían representar el concepto "creatividad":

  • Una bombilla del revés, usada a modo de tubo de ensayo
  • Una paleta de pintor con bombillas de colores
  • Un tubo de ensayo en el que se vierten dos colores y se mezclan en otro nuevo
  • Un cerebro "invadido" por los colores


Entonces ¿sirve el pensamiento visual para generar ideas? Rápido no, despacio sí, este sería el resultado de mis experimentos con el pensamiento visual. La parte visoespacial es una tarea claramente del hemisferio derecho, pero al realizarla deprisa, accedemos al modo de operar del hemisferio izquierdo que se basa en clichés, eficiencia y procedimientos rutinarios. Para desencadenar el modo de pensamiento creativo, hay que tomarse el tiempo necesario en cada detalle (el hemisferio derecho es el que se ocupa de los detalles) y así pasar a trabajar en la modalidad del hemisferio derecho del cerebro.

En conclusión, esta técnica es extraordinaria para transmitir ideas, para estudiar, para anotar información o para crear un mapa de un nuevo proyecto. En cambio, a la hora de crear y generar ideas nuevas, sólo es útil si se realiza el dibujo despacio, pero para eso no hace falta practicar esta técnica, porque dibujar cualquier cosa y hasta colorear mandalas tiene el mismo efecto sobre el pensamiento creativo. La única verdadera diferencia es que con esta técnica inicias el dibujo buscando algo concreto.
Sí que es especialmente útil para generar imágenes novedosas y conceptuales.

Apunte extra: una tercera práctica que he realizado ha sido combinar un concepto con una palabra aleatoria. El resultado es similar al que se obtiene con las palabras aleatorias, sólo que el concepto queda plasmado en una imagen y es fácil recordarlo más adelante sin necesidad de tomar notas detalladas. Puedes probar a jugar con las ideas que quieras explorar, mezclando pensamiento visual y palabras aleatorias.


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4 comentarios:

  1. Siempre nos trasladas nuevas experiencias creativas. Seguiremos tus consejos. Gracias Anca.

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    1. Para eso estoy, para hacer de cobaya y ahorrar caminos ;)
      Es un placer. Un beso.

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  2. Gracias por compartirlo Anca, ahora lo intentaré adaptar a la escritura. Seguro que voy a estar la mar de entretenida.
    Besos

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    1. Pues va a ser interesante hacer esto con la escritura. Me gustaría que nos contaras los resultados, seguro que hay mucho que aprender.
      Besos!

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