Respirar la creación

Independientemente de que haya aprendido a dibujar mejor o peor, hay una maravillosa lección que me he llevado de la práctica del dibujo y que bien ha valido la pena el esfuerzo. Es una lección válida para cualquier otro ámbito creativo, pero sólo en el dibujo se me ha hecho patente, tal vez porque es, literalmente, visible, porque los ojos lo pueden percibir.

En cada momento sé en qué nivel de técnica dibujo estoy y lo que puedo esperar de mí, pero no siempre alcanzo este nivel, a veces incluso quedo muy por debajo (y esos dibujos no los verán tus ojos nunca). Al principio no sabía por qué me ocurría esto, creía que se debía a mi falta de talento, de práctica o de técnica. Caía en las resistencias de ponerme a dibujar una y otra vez: tras uno de estos fracasos pasaban semanas o meses antes de volver a intentarlo. Y un día me ponía a garabatear sin ningún objetivo concreto y volvían a salir piezas incluso por encima de mi nivel. 
Ahora me sigue pasando. Pero ahora en esos casos me hago la pregunta: ¿cómo estoy dibujando, estoy respirando el dibujo o con ganas de terminarlo? Y resulta que, siempre que estoy por debajo de mi propio nivel, estoy dibujando con ganas de acabarlo, con vistas al resultado final, con un objetivo que deja de lado el proceso. Si vuelvo a hacer el dibujo respirándolo, prestando atención a los detalles que añadir, sale algo completamente diferente.

Respirar una creación es vivir en el detalle. Y no me refiero a quedarse observando cada letra escrita, sino a que una vez pienses que has acabado, buscar los detalles que pueden hacer especial esa pequeña pieza en concreto. Es un espíritu artesano aplicado a cada cosa que haces. Confieso que ni yo misma practico siempre este espíritu, pero forma parte de las cuestiones que quiero interiorizar cómo método de trabajo y al que presto cada vez más atención. Creo que ahí está la excelencia.

El peor enemigo son las prisas y la eficiencia. Incluso la productividad es un poderoso enemigo en este sentido. Automatizamos procesos mentales y automatizamos acciones en el exterior. Por poner un ejemplo, hasta hace un tiempo tenía en este blog un artilugio que, al final de cada entrada, sugería otros artículos relacionados. Resultaba cómodo, pero yo no tenía control sobre los enlaces relacionados que generaba en cada artículo, por lo que es probable que en realidad no fueran del interés del lector que buscaba un tema concreto. 
Por suerte, el artilugio dejó de funcionar y he tenido que replantearme el asunto. He decidido que a partir de ahora, si quiero que al final aparezcan enlaces relacionados, los añadiré yo misma a mano, escogiendo con precisión aquellos que de verdad podrían interesar a los lectores. Esto es pensar en detalle. Fuera las prisas por publicar, fuera automatizaciones, lo que cuenta es prestar la atención necesaria a cada artículo en particular, como una minicreación que es en sí mismo, para merecer la atención que cualquier lector le dedica.

Vivimos en los tiempos de la automatización y los procedimientos eficientes. Hay que ser eficientes, es una obligación, es algo que perseguimos con miles de técnicas, con aplicaciones que hacen las veces de secretarias cumpliendo órdenes prefijadas... La pregunta es qué debemos automatizar y qué no, en qué tareas debes buscar la eficiencia y la productividad y en cuáles la artesanía. 

Cuando no respiras un dibujo, el resultado que obtienes se ríe en tu cara y te destroza la moral, es una de las virtudes del dibujo, nunca miente. En cambio cuando no respiras un texto, esto no es visible en el resultado, pero se percibe de manera silenciosa, en la huella que deja o no deja en quien te lee. Si te importa lo que escribes, lo que bailas, lo que fotografías, lo que inventas... practica el espíritu artesano.  



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Comentarios

  1. Lo enmarco.
    Para este año, uno de mis principios directores es la lentitud deliberada. La respiración me permitirá centrarme en el proceso y ralentizar el ritmo.

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    1. La lentitud deliberada es un buen principio a seguir. Te lleva directo al mindfulness, lo quieras o no.

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  2. Me quedo con la frase "respirar una creación es vivir en el detalle". Creo que lo explica todo, me ha gustado. Un abrazo.

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