La piel más dura

Para estar en este mundo de la creatividad, lo primero que tienes que conseguir es una piel más dura que la que tienes ahora, porque la vas a necesitar. Y no solo para resistir las múltiples dificultades que supone sacar un proyecto adelante, también hay que tener el valor de resistir las críticas, sobre todo aquellas que son destructivas y con mala baba. Porque en el momento en el que te expones al público, siempre habrá alguien (normalmente no identificable) que se dedique a criticar salvajemente.


Hay dos tipos de personas: los que crean y los que critican. Los creadores también critican lo que no les gusta, pero sus críticas son menos letales, ya que saben cuantísimo cuesta cada pequeña obra y valoran al menos el esfuerzo de haberla terminado, siempre y cuando se haya hecho con dignidad y respeto hacia el público. Los no creadores (aquí podríamos incluir a aquellos creadores frustrados que piensan que podrían hacerlo mil veces mejor, pero no lo hacen) son despiadados y hasta desconsiderados. Mientras que una crítica constructiva te hiere en el ego, una critica destructiva de estos personajes te hiere en el alma, en el lugar más delicado que tienes dentro de ti, justo ahí donde está tu vulnerabilidad (que comparte estancia con la creatividad). 

Necesitas una piel más dura si vas a sacar tus obras a la luz, a merced de cualquiera que pase por ahí. Para empezar tienes que saber distinguir una crítica destructiva (de mala baba) de una crítica feroz pero justificada:

  • Una crítica destructiva no se refiere a aspectos concretos de la obra, sino que desprecia toda la obra, en general. No argumenta que el ritmo es lento o los colores demasiado chillones, solo afirma que la obra es una porquería, o mediocre, o floja, sin entrar en detalles. 
  • El sarcasmo o la ironía suelen formar parte de este tipo de críticas. No es una opinión sincera, sino más bien parece una burla.
  • La persona que critica así, suele hacerlo habitualmente cada vez que tiene ocasión y rara vez (o más bien nunca) expresa admiración.


Si has recibido una crítica que te ha dolido en el alma, antes de hundirte, antes de pensar que no sirves para esto, revisa si cumple alguno de estos tres puntos. Si es así, olvídalo, el veneno escupido no tiene nada que ver contigo, ni con tu obra. Tiene que ver con la amargura vital de la persona que lo ha escrito, que o no tiene la capacidad de disfrutar, o siente frustración (y envidia) por no haberla realizado él/ella. Ten esto en cuenta y no le des más vueltas.

La segunda cuestión que necesitas para conseguir tu piel más dura es aceptar que nunca, jamás en toda tu vida, vas a lograr una obra que guste a todo el mundo. Nadie lo ha conseguido hasta hoy, pero no pasa nada por esto. Confórmate con gustar a aquellas personas para las que va dirigida tu obra, o a una buena parte de ellas. Si logras esto, estás en muy buen camino.

Por último necesitas aprender a filtrar todas las opiniones que recibas. Cada persona que comente sobre tu trabajo tendrá una opinión muy diferente al respecto. En su afán de ayudar, los allegados te dirán muchas cosas que puedes mejorar del trabajo realizado. Cuando hacen sus sugerencias, cada uno tiene en cuenta solo las pocas cosas que te comentan, sin saber que tú, en tu cabeza, acumulas cada sugerencia recibida de varias personas y que la lista de mejoras puede ser tan abrumadora que podrías mandarlo todo a paseo, hundiéndote en la certeza de que, efectivamente, no sirves para esto. 
Filtra lo que te llega. Cada persona (incluso yo misma, cuando me piden opinión) te dirá aquellas cosas que harían que su obra fuera más a su gusto. Pero recuerda, si es del gusto de unos, dejará de ser del gusto de los otros, nunca acabarías tu obra porque siempre quedaría alguien por satisfacer. Lo único que puedes hacer es corregir aquello que falla y dejar el resto a tu propio gusto.
Si dos o tres personas te mencionan algo sobre un mismo punto, presta atención, ahí es donde hay un fallo. El resto de opiniones, aquellas en las que no se coincide, no necesitas tomarlas en cuenta, solo prestar atención por si te dan una idea que encaja con tu gusto.

Actuando así conseguirás cubrirte de una piel más dura y no te derrotarán por el camino, antes de llegar.


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Comentarios

  1. Buen texto, Anca,
    desde luego internet es un campo ideal para entrenar esto,
    lidiar con los troles ayuda, mas o menos.
    Creo que en esencia se trata de aprender a comprender
    el sentido y la intencion de cada mensaje,
    empatizar lo suficiente como para ver que esta proyectando
    el emisor y que parte de eso interesa asimilar.
    Hay mucho lodo y sufrimiento en los negativos,
    al comunicar con ellos hay que saber mantenerse
    fiel a la etica propia.
    Lo interesante de todo esto es que la fortaleza
    nace de dentro, de la esencia autentica.
    Pero para alcanzar esta autoridad estable
    tambien hace falta trascender el egoismo,
    cosa que requiere bastante trabajo integrador,
    para amar y comprender todo lo externo, la vida,
    la sociedad, etc.
    Los torbellinos nos arrastran cuando nos faltan
    asuntos que ajustar, y esta bien asi,
    cada experiencia es una oportunidad.
    Todos somos espejos, limpios o sucios,
    nitidos o deformantes. A gusto del cliente, jeje.

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    Respuestas
    1. Sí, creo que lo expresas muy bien con la palabra empatizar. Hay que empatizar con quien hace la crítica para entender qué parte de ésta nos atañe. Lo que pasa es que nuestro lado creativo es muy vulnerable y, en vez de empatizar, espera obtener empatía de quien hace la crítica y no siempre es así.

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    2. Esperar de los demas algo concreto suele ser problematico.
      Se podria decir que esa es la rueda de los deseos,
      el dialogo externo, que se puede alternar con el dialogo interno
      o con el silencio. La maestria supongo que es manejarse
      a voluntad en cualquiera de esas modalidades.
      A veces los deseos vienen de creencias y esquemas obsoletos,
      y cuanto antes se percate uno menos habra de sufrir.
      Por ejemplo el autor de "El Baron de Munchausen" tenia
      el empeño de que sus amistades debian proporcionarle el trabajo,
      y eso le hizo llevar una vida bastante penosa y decepcionante,
      con lo facil que habria sido darse cuenta de su creencia y sustituirla.
      Lo de facil dicho entre comillas, porque seguramente habia
      hondas pulsiones que le venian de muy atras en su historia personal
      y familiar, pero nada insalvable con el suficiente conocimiento.
      Lo principal, creo yo es encontrar el motor autentico y verdadero
      que mueve a crear. La pasion y la voluntad, la vocacion.
      El fuego de dar lo mejor de uno mismo por puro amor.
      El mismo fuego que te inunda cuando una obra de arte
      te llega con su belleza y te llena de entusiasmo o extasis cuasimistico.
      Si uno encuentra este amor y esta comunion con lo que hace,
      lo que pueda opinar nadie importa mas bien poquito.
      Disculpa que me enrolle tanto, pero me encanta lo que me inspiran
      a compartir tus articulos. Un saludo.

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