Escritura y orden interior

Sobre la escritura hay mucho que decir y ya he dicho alguna cosa en diferentes artículos (aquí, aquí, aquí o aquí, por ejemplo) pero los artículos anteriores se referían más a la escritura libre, o escritura personal, el monólogo interior de uno llevado a cabo por escrito. Pero ¿qué hay de la escritura de ficción? ¿Sirve para algo?


Chejov, cuando se molestaba con alguien, en vez de caer en venganzas enrevesadas o violentas, se limitaba a decir: "Nos veremos en mi próxima obra". No se refería al día del estreno de dicha obra, sino a que la persona que le había molestado aparecería en la obra como personaje (es de suponer que un personaje que no saldría muy bien parado).
A mí me pasa igual, solo que yo no se lo comunico al futuro personaje. La mayoría de las fábulas de aMINÚSCULA, los cuentos De un trazo y hasta los cuentos infantiles tienen su origen en alguna cosa que me ha molestado y necesitaba digerir. Hay cuestiones que se me atraviesan en la garganta y no consigo librarme de ellas hasta que no las convierto en cuento. Aquí las palabras clave son "convertir en un cuento", porque lo que tiene el efecto beneficioso (en mi caso, digestivo) es ese proceso de transformación.


Escritura y orden interior

Basta con escribir las cosas tal y como sucedieron para sentir un alivio, es cierto. Expresar nuestras emociones nos beneficia. Pero lo que pasa con la escritura de ficción es que añade otro inmenso beneficio, que es el de la comprensión. 
Cualquier acontecimiento es extremadamente complejo, está cargado de detalles y circunstancias, que a su vez lo empapan en emociones que vienen dadas por circunstancias anteriores y sus respectivas emociones. Cuando relatamos los hechos tal y como sucedieron, las relatamos de manera atropellada, sin orden, a veces olvidando conexiones o detalles que incorporamos después (o no)... se trata de un desahogo. En cambio, al escribir ficción con estos mismos hechos, procesamos lo ocurrido. 
En primer lugar, tenemos que deshojar toda esta aglomeración de hechos y personajes para seleccionar aquello que resulta relevante. Menos es más, el lector tiene que comprender qué es lo que queremos contar y no podemos permitirnos el lujo de dejar que se pierda entre detalles y circunstancias. Cuanto más breve es el cuento, más drástica tendrá que ser la selección, menos personajes y menos acontecimientos cabrán en la historia; en el caso del microcuento solo podrás contar una instantánea y necesitarás mucha precisión a la hora de escoger cuál es la adecuada, la que mejor deja entrever el antes y el después de este instante.
Una vez despojada la historia de sus adornos, apenas queda historia, se quedan los hechos desnudos. Para que vuelva a cobrar sentido y exprese aquello que tenemos atravesado en la garganta, hay que volver a dotarla de un quién, un cuándo, un dónde, un por qué, un a quién... hay que volver a vestirla. Pero tú ya la has visto desnuda, sin las connotaciones que vienen dadas por las circunstancias o las emociones y esto te convierte en observador imparcial de tu propia vida. Si has hecho bien tu trabajo de escritor/a, ya no te puedes autoengañar sobre los hechos. Aquello que se te había atravesado ya no parece tan infame, o peligroso o cualquier cosa que se te haya antojado. O, al menos, ya lo comprendes, porque te has librado de todo el ruido que te impedía ver con claridad.
Solo te queda volver a vestir la historia con nuevos adornos. Aquí puedes ejercer tu venganza, nada te impide llevar las cuestiones hasta el extremo (o hasta el absurdo, que es lo que más me gusta a mí). Confieso que en esta fase yo me divierto muchísimo. Y te aseguro que los retratados en mis cuentos, cuando los han leído (ha ocurrido muchas veces) no se han reconocido a sí mismos: en el cuento final no queda nada de lo que ocurrió, salvo la esencia de aquello que se me había atravesado. 
Todavía queda un último paso: la lectura final. Al acabar todo este proceso de convertir lo que se te ha atravesado en un cuento, cuando lees el resultado de los hechos desnudos y vueltos a adornar con otro disfraz, encuentras la moraleja, la respuesta que estabas buscando. Y vuelves al equilibrio, vuelves a comprender y adoptas una postura al respecto, esta vez mucho más razonada. Vuelves al orden interior.

Lo que necesitas para escribir

Yo empecé en los tiempos de la máquina de escribir analógica, escribiendo y corrigiendo a mano, para después pasarlo a limpio con la máquina, así que una libreta y un bolígrafo me resultan suficientes. Pero te recomiendo que uses algún artilugio que disponga de procesamiento de textos. Por supuesto, un ordenador sirve, pero basta con una tableta (he escrito libros enteros en la tableta) y hasta con un smartphone (muy interesante para los microcuentos, por cierto). La escritura es un regalo que, si lo haces tuyo, jamás podrán quitarte, por duras que sean las condiciones en la que vivas, ni aunque te encierren entre cuatro paredes podrán impedir que escribas sobre éstas. Si haces tuyo este regalo, será tu parcela de libertad de la que nadie se podrá apropiar.


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4 comentarios:

  1. Incluso personas privadas de libertad o condenadas a muerte han encontrado liberación en la escritura. Y leer ficción está probado en un estudio que nos ayuda a entender mejor a los demás. Lo de que nos ayuda a entendernos a nosotros mismos no hace falta demostrarlo porque sabemos que es así.
    Una entrada muy interesante Anca. Un saludo.

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    1. Gracias, Ivan.
      Sí, la escritura es la libertad, tanto mental como artística. No hay limites ni barreras que te puedan detener, es tan libre como puedas llegar a liberar tu pensamiento. Un tesoro, no consigo explicarme por qué no escribe todo el mundo (hay gente que incluso afirma que le gustaría escribir y sin embargo no lo hace!!)

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  2. Wowwwww! Súper interesante lo que cuentas. Y me llega en el momento justo para implementarlo. Hace semanas que no escribo ni en mi diario, atragantada por el tema de la gata, incapaz de pensar, de descansar ni de dormir. Hoy estoy en un balancín emocional pasando de la alegría al llanto cada pocos minutos. La gata está muchísimo mejor, tan llena de energía que no he llegado a tiempo para impedir que se subiera a dos mesas altas :-o (aún lleva los puntos). Ya está comiendo un montón y haciendo trastadas varias, así que ya te imaginarás, tengo un cóctel emocional que me valdría bien transmutar en un cuento... Ainnss!

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    1. Ayyy... Qué difícil es tener gatos! Te comptendo tan bien! Por suerte la minina es fuerte y tienes excelentes noticias.
      Pues nada, a escribir un cuento, a digerir todo esto y restaurar el orden y el equilibrio emocional, creando arte de paso. Que te diviertas!

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