Máquinas creativas

Al principio, con mi primer ordenador, la relación no funcionaba bien siempre. La mayoría del tiempo sí, pero había ocasiones en las que quería realizar una tarea y daba las órdenes lógicas, pero no había modo de conseguir que el trasto hiciera lo que le pedía: me daba siempre el mismo error, en un mensaje perfectamente educado. Tras repetir mi petición varias veces sin variar el resultado, yo juraba y perjuraba, le amenazaba con dejarle en manos de informáticos que le destriparían vivo... pero ni modo, el ordenador me daba la misma respuesta una y otra vez, impasible ante mis aspavientos. Finalmente, como le necesitaba, tuve que esforzarme en entenderle: en qué orden necesitaba el señorito que se le dieran las indicaciones para así hacer lo que se suponía que debía hacer. Ahora ya no discuto con los ordenadores, sé que nunca van a claudicar y más vale que haga las cosas a su manera o simplemente no se harán. Me pasa también con algunas personas (de la administración, por ejemplo), que vienen programadas con rutinas inflexibles y no hay modo de sacarlas de ahí. Esas personas son las primeras candidatas para ser sustituidas por máquinas en muy pocos años.

Minimalismo, simplicidad y creatividad

La semana pasada tuve el honor de figurar en la lista de autores minimalistas de Homo Mínimus. Esto me ha dado la ocasión de caer en la cuenta de que no he escrito aquí ningún artículo que se refiera a este tema, siendo el minimalismo y la simplicidad una de las claves fundamentales de mi forma de vida y de crear. Hoy voy a reparar esta carencia.

Cómo alcanzar la excelencia en un solo paso

Todos lo hacemos, tras un trabajo intenso en alguna de nuestras creaciones, llegados al final o a donde pensábamos que estaría el final, agotados, damos por terminado el trabajo y pasamos a otra cosa o descansamos por unos días. El resultado, si has trabajado mucho y bien, es decente y valioso, seguramente muchos lo apreciarán. Pero también es posible que pase desapercibido o se olvide pronto, porque no has alcanzado la excelencia, no has superado lo que hacen muchos otros creadores que son igual de buenos que tú. Tienes que saber que si tu trabajo ya es muy bueno, lo que te separa de la excelencia es un solo paso.