Redescubre lo conocido


Si la semana pasada se trataba de aprender, esta semana vamos a hacer el camino contrario, es decir, desaprender. Aquellas materias, técnicas o habilidades que conocemos bien (demasiado bien) tienen muchas más posibilidades de las que aprovechamos y es el momento de ir a por todo este material.

Esto sucede por la manera en la que funciona el hemisferio izquierdo del cerebro: en el primer encuentro con una cuestión (puede ser objeto, herramienta, técnica) la examina a fondo, decide cuál es el modo óptimo de usarlo y a partir de ahí siempre empleará este método. Se trata de optimizar recursos (estamos programados para ahorrar energía y dar respuestas rápidas a las distintas situaciones que, antiguamente eran cuestión de vida o muerte). De este modo, la primera vez que utilizamos un bolígrafo, estudiaremos cuál es el modo más cómodo de agarrarlo y, una vez encontrado ya no cambiaremos este sistema.
Todo esto se ve agravado por el sistema de aprendizaje que se emplea en los distintos ámbitos: se nos enseña el modo correcto de hacer las cosas, sin darnos oportunidad de averiguar qué pasaría al hacerlo de manera diferente. El aprendizaje se basa en la repetición de conocimientos ajenos, conocimientos verificados como eficaces, sin pasar por la fase de exploración previa, que sin duda aporta muchísimo aprendizaje útil: no en vano se dice que de los errores se aprende. Si basamos nuestro aprendizaje en imitar solo los aciertos, nos perdemos todo el conocimiento que se esconde en el error.


Desaprender algo viejo

Pues esta semana vamos a adentrarnos en el fascinante mundo del error. 
  • En primer lugar, escoge una técnica, instrumento, actividad, etc. que sepas manejar demasiado bien. "Demasiado bien" significa que podrías hacerlo en cualquier momento, lugar y circunstancia, que ya no necesitas concentrarte y prestar atención a lo que haces, sino que fluyes en esta actividad. Un ejemplo sería escribir con el bolígrafo.
  • Examina atentamente el objeto o las herramientas que utilizas para esta actividad, como si fuera la primera vez que las tienes delante. En este ejemplo, examina el bolígrafo. Hazte preguntas al respecto: ¿por qué es alargado? ¿por qué acaba en punta? ¿para que servirá el clip?
  • Prueba al menos tres modos diferentes de emplear el objeto (herramienta o técnica), sin incluir en ningún momento el modo habitual, ese que conoces demasiado bien. Por ejemplo, agarra el bolígrafo como si fuera un puñal, luego como una varita mágica y después como una cuchara. Escribe en cada una de estas posiciones durante diez minutos.
  • Incorpora a tu trabajo esta nueva manera de proceder. Dedica un tiempo cada día a practicar las nuevas opciones descubiertas.


¿Por qué funciona esta técnica?

Como decía antes, cuando aprendemos el modo correcto de hacer las cosas sin la experimentación previa, nos dejamos muchísimos conocimientos en el camino.
Pero lo más importante es que al realizar tu archiconocida actividad de manera diferente, te verás obligado/a a prestar atención. Con esta técnica recuperarás la frescura del principiante (también su torpeza) y te darás permiso para cometer errores y así descubrir posibilidades inesperadas.


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