Cambia un hábito para estar más presente


Esta semana no te voy a robar mucho tiempo, pero en cambio robaré mucha de tu atención. Te voy a pedir que hagas justo aquello que no quieres hacer, que es romper tu más querida rutina.


Se trata ni más ni menos que de cambiar uno de tus hábitos más arraigados. Elige uno de la siguiente lista y escoge el que menos te apetece:

  • dejar de tomar café
  • dormir en el otro lado de la cama
  • beber solo agua
  • ducharse en horario opuesto al habitual


Tengo una amiga a la que admiro por su forma de afrontar los miedos. Ella tiene muchísimos miedos, como todo el mundo, pero su estrategia es localizar aquello que más miedo le da y lanzarse a por ello. Como consecuencia, sus experiencias son extraordinarias y enriquecedoras.
Esto es lo que te pido que hagas esta semana. Seguro que ya has localizado un hábito con el que te atreverías a experimentar, pero te recomiendo que lo descartes. Mejor elige uno que te venga grande, será la mejor manera de dar un gran paso en tu crecimiento. 

Los hábitos más arraigados son anclas que nos atan a las viejas formas de hacer las cosas, por lo tanto, nos alejan de los novedoso. Claro, no es cuestión de ser creativo en todas y cada una de las pequeñas cosas de la vida, sería una locura vivir cuestionándose cada pequeña acción constantemente. Lo que sí es aconsejable es cuestionar alguno de nuestros hábitos de tanto en tanto. Los mayores cambios en mi vida (con efectos directos sobre la salud y también sobre mi economía) han surgido de estos cuestionamientos conscientes a los que me someto de tanto en tanto. 

¿Por qué funciona esta técnica?

En cuanto a la creatividad, estos pequeños cambios de rutina nos obligan a estar más presentes, a tomar las decisiones conscientemente en vez de seguir nuestra rutina. Al descartar la opción habitual, tenemos que evaluar otras múltiples opciones y, por el camino, se abre la posibilidad de encontrar una opción mejor. Imaginemos que has decidido beber solo agua: ¿qué vas a desayunar esta semana? 
Esta incomodidad que se siente al no tener una buena respuesta automática te obligará a estar más presente a lo largo de toda la jornada. Es como caminar con unas cómodas zapatillas o cargando con una piedrecita en el zapato. La segunda opción, la que te molesta, acapara tu atención y te mantiene atado a cada paso que das. Esta es la idea del ejercicio de esta semana, incomodarte ligeramente para que estés presente.
En un principio puede parecer que esta técnica no te funciona, porque te distrae, pero con el tiempo observarás los resultados: cada vez serás más flexible y podrás cambiar con mayor facilidad la forma de trabajar a la que te hayas podido apegar.

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Comentarios

  1. Ok...ahora cambio la posición de mi cama, solo tiene un lado. Y solo agua ( el café no deja de ser agua). Lo de la ducha, lo tendría que invertir, y tomar un horario FIJO. Puedo con esos tres retos. Ahora, si dejo el café, mi hermana me lleva a urgencias. Optare por esto

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    1. Vale, hay trato: haces tres con tal de no enfrentarte al que te da más miedo. Pero el café es agua CON café, por lo tanto, no es solo agua ;)
      (La mente es muy creativa argumentando cuando algo no le gusta)

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  2. Bueno.... Como mi marido no me quiere cambiar el lado de la cama (y tengo que confesar que era mi reto fácil aunque me lo había disfrazado de uffff que difícil, mira que si no duermo bien). Mañana abandono el café por una semana, desayunaré con te y en la máquina del trabajo tomaré chocolate. Después de comer pues ya veré, estoy entre manzanilla y pegarme un tiro.

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    1. Eres valiente. Lo del café es un gran reto. Ánimo!!!

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    2. Ha sido más sencillo de lo que pensaba y ahora además de supercreativa estoy más sana pues en lugar de 3 al día me tomo 1 Jajaja.
      Un abrazo

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    3. Uau, es todo un logro. De ahí a ningún café hay un paso, si lo quieres. Yo tomaba 5 al día, pero ahora hace unos 9 años que no tomo ninguno.
      Felicidades :)

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