Enfócate y resuelve



El proceso creativo pasa por distintas fases y muchas veces resultan más complicadas aquellas fases que dependen del hemisferio derecho del cerebro, pese a que es el hemisferio que más solemos utilizar y entrenar. Esta semana aprenderás a enfrentarte a este tipo de barreras.

Se trata de escribir durante una hora al día sobre los asuntos relacionados con tu proyecto, aquellos que no consigues resolver. Escribe sobre el asunto que te atasca, del mismo modo en el que te hablas en tus pensamientos. Es exactamente lo mismo, pero en esta ocasión y durante toda la semana, hazlo por escrito.

¿Cómo llevar a cabo esta práctica?

  • Escribe a mano. Por mucho que te guste escribir en el ordenador, por muy arraigado que tengas este hábito, es mejor escribir a mano. Esto se debe a que la escritura a mano favorece la concentración: la mirada se concentra en un punto concreto, en vez de dispersarse entre la pantalla y el teclado y, además, es más lenta, por lo que te obliga a mantener un pensamiento durante más tiempo en tu memoria inmediata.
  • Escribe durante una hora. Puede parecerte mucho tiempo, pero una vez entres en el estado de flujo, pasará más rápido de lo que crees ahora. El tiempo marcado no es aleatorio, se debe a que durante los primeros 30 o 40 minutos expondrás aquellas ideas a las que ya has dado vueltas y más vueltas sin encontrar solución, pero solo en el último tramo, cuando hayas agotado tu monólogo interior habitual, encontrarás pensamientos diferentes y las soluciones potenciales que andabas buscando.
  • Elimina las distracciones. Elige un momento del día en que puedas escribir sin interrupciones y apaga el teléfono y cualquier otro tipo de distracción que pueda invadirte con notificaciones. Es importante que tus pensamientos fluyan de uno a otro, sin interrupción, para que puedas seguir ese hilo oculto que desenreda la madeja. Si hay interrupiones, cada vez que vuelvas a la escritura estrás en el mismo punto en el que te encontrabas en la primera linea. No me refiero al argumento de tu escritura, sino al modo de operar de tu cerebro.
  • Plantea preguntas, no quejas. No se trata de quejarse y desahogarse por los inconvenientes que te has encontrado en el camino, sino de encontrar las soluciones. Así, si por ejemplo no puedes seguir por falta de un recurso material, pregúntate (por escrito) de qué otro modo podrías hacerlo para prescindir de ese recurso que te falta, qué funciones cumple, qué otro recurso podría cumplir la misma función, cómo lo han hecho otras personas, etc.

¿Por qué funciona esta técnica?

Cuando pensamos "en el aire" las ideas vienen y van, son sustituidas por otros pensamientos, se crean asociaciones que nos llevan a pensar en asuntos diferentes... De este modo, nunca llegamos al fondo de nuestras capacidades o de nuestras ideas. Saltamos de pensamiento en pensamiento sin parar, tocando siempre solo la superficie de éstos. Al pensar por escrito durante una hora, obligamos a la mente a centrarse en el tema que queremos que resuelva y a continuar centrada en este tema durante el tiempo suficiente como para profundizar.

Si quieres obtener ideas que además sean originales, realiza esta misma práctica durante el desayuno. Te sorprenderá lo que tu mente es capaz de ver cuando está medio dormida.

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4 comentarios:

  1. Estupendo!, esto ne ayudara a retomar costumbres sanas que deje aparcadas durante un tiempo.
    Amparofulgi. Abrazos

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    1. Me alegro, las sanas costumbre no hay que perderlas jamás!

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  2. Lo siento. No he hecho los deberes. Al final, voy a suspender el curso...

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    1. Déjalo en "pendientes", pero no la descartes. Esta es una de esas técnicas mágicas que te llevan al siguiente nivel.

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