Alimenta tu inspiración


Ocurre en las mejores mentes: tras un largo período de actividad,  intensa, la capacidad creativa se resiente. Pueden producirse "bloqueos" o puede aparecer las resistencias a pesar de tener muy claro por dónde continuar. Se trata de agotamiento.

Imagina que tu creatividad se encuentra en un recipiente, tú mismo/a puedes ser este recipiente en el que guardas las ideas. Al crear, extraes una idea de ese recipiente y la entregas al mundo. Una vez extraída una idea se queda fuera y no puedes presentarla una y otra vez como algo nuevo, porque ya no lo es. Cada nueva creación es una nueva extracción que deja el recipiente un poco más vacío.
La fórmula ideal es la de sacar ideas e introducir otras nuevas, de manera constante, para que el recipiente jamás quede vacío y siempre haya un poso de material con el que elaborar nuevas ideas. Lo que pasa es que la inspiración es muy exigente y muchas veces no permite al creador salir de su tarea ni siquiera por unos minutos. A mí me ocurre con frecuencia, de ahí que haya instaurado un sistema de trabajo en el que dedico unos 10 días consecutivos al proceso de creación, seguidos de 5 días de esparcimiento de la mente (reponiendo ideas, dejándome empapar por las de otras personas). 
El problema viene cuando el período de creación intensa se prolonga en el tiempo. A veces las propias exigencias, los múltiples proyectos o los plazos nos obligan prescindir del descanso y agotar los límites que tenemos como seres humanos mortales y corrientes. Entonces se llega al colapso y la mente simplemente se niega a seguir, aunque sepa muy bien lo que tiene que hacer. En esos casos, una tarea sencilla se convierte en un esfuerzo enorme y el tiempo no cunde. Cuesta arrancar y, una vez logrado esto con esfuerzo y disciplina descomunal, la mente se distrae con tonterías, a la menor ocasión.

Llegados a este punto no hay más solución que descansar y alimentarse mentalmente: estás sufriendo desnutrición intelectual. 
Lo ideal es tomarse unos días libres, pero si no tienes más remedio que seguir, baja el ritmo y trabaja solo media jornada. El resto del tiempo dedícalo a nutrirte:

  • regálate esos libros inspiradores que tienes en tu lista de deseos, aquellos que reservas para regalarte en una ocasión especial (yo ando tan desnutrida ahora mismo que he encargado tres de esos libros)
  • pasea, pasea, pasea; observa el mundo sin más
  • malgasta las horas sin culpa, no aproveches el tiempo liberado para otras tareas pendientes
  • visita lugares en los que no has estado nunca; no es necesario viajar lejos, en tu ciudad hay muchos lugares por descubrir (calles, bares, centros culturales, etc.); visita lugares mentales o sensoriales nuevos (sabores nuevos, géneros literarios nuevos, música nueva, etc)


¿Por qué funciona esta técnica?

En su libro "El camino del artista", Julia Cameron propone dos actividades como ineludibles y una de ellas es la que llama la "cita con el artista". Consiste precisamente en dedicar unas horas semanales a nutrirse de sensaciones, belleza, ideas... Esta es una parte esencial de la disciplina de cualquier creador/a, pero muchas veces nos vemos obligados a posponerla. Aunque haya momentos en que creas que no puedes permitírtelo, es necesario detenerse a tomar "nutrientes": lo más productivo no siempre es producir, a veces lo más productivo es el esparcimiento y disfrute.

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2 comentarios:

  1. Anca, justo ayer me compré "The Wander Society", de Keri Smith, que trata de los beneficios del tiempo no programado, de los paseos sin rumbo y de los hallazgos inesperados: http://www.penguinrandomhouse.com/books/531605/the-wander-society-by-keri-smith/9780143108368/

    Creo que te gustará. :)

    Por cierto, ¿has leído "El camino del artista para los padres"? Me gustó aún más que "El camino del artista".

    Un abrazo.

    Iraide

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    1. Me gusta Keri Smith y sus ideas locas, su manera informal de abordar la búsqueda de la inspiración. Tengo varios de sus libros en versión app. Seguro que este también me encantaría (no sé si poner condicional aquí, lo más seguro es que caiga).

      A mí me gustó más "El camino del artista clásico". Lo de las páginas matutinas no tiene precio (solo por eso vale la pena conocer el libro), pero me gustó todo el conjunto, inclusive la edición (la que yo tengo, no la actual). El de los niños no ha conseguido encender chispa en mí y no lo he devorado. Para niños me sigo quedando con Gianni Rodari, que me incendió en su momento.

      Un abrazo!

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