Dibuja para meditar


He dicho muchas veces aquí que soy no-dibujante de nacimiento, pero he llegado a un punto en el que el dibujo empieza a ser más importante que la escritura en mi proceso creativo. Desde que he descubierto esta herramienta para potenciar la creatividad, no he dejado de emplearla y hasta se me hace necesaria en mi día a día, para meditar, enfocar o relajarme. 

Hace unas semanas te invitaba a escribir, a dialogar contigo mismo/a por escrito. Si escribir es un método excelente para generar y ordenar ideas, o para encontrar soluciones, el dibujo es una herramienta que va a potenciar tu hemisferio derecho hasta niveles que pueden sorprenderte. Evidentemente, la magnitud de los efectos será proporcional a tu dedicación y constancia: no es lo mismo dibujar 10 minutos al mes que 30 minutos cada día.
En mi caso, actualmente dedico al menos una hora al día a practicar este tipo de dibujo y te puedo asegurar que la cantidad de ideas sobre todos los demás ámbitos de mi vida se han disparado (hasta el punto de que he asumido que en una vida ya no me da tiempo de crear todo lo que tengo en la lista de "pendientes"). Encuentro modos diferentes de resolver viejos problemas y tengo muchísima más facilidad para encontrar las preguntas clave cuyas respuestas son las soluciones buscadas. Y todo esto se lo debo al dibujo, al arte decorativo en concreto.

Esta semana, independientemente de cuál es tu destreza en el dibujo, te invito a que dediques media hora diaria a dibujar. Ni pintar, ni colorear, solo dibujar. Toma un rotulador o un bolígrafo negro y dibuja con toda la paciencia de la que seas capaz. Olvídate del resultado final y, sobre todo, olvídate de cuándo debe estar acabado el dibujo. De hecho, si no lo acabas esta semana, no pasa nada. Lo único que debes tener en mente es que cada linea importa y merece tu atención. Céntrate en los detalles del dibujo, uno por uno, como si no formaran parte de un conjunto. Traza una figura, aunque sea una forma abstracta, marca con una linea distintas zonas dentro de la misma y rellena cada una de estas zonas con distintos motivos decorativos.
Tienes más información sobre cómo desarrollar el dibujo aquí y aquí. De todos modos, te dejo unas pautas cuya eficacia he ido comprobando a lo largo del tiempo. 

1. Utiliza una sola herramienta, ya sea un boli, un rotulador, una estilográfica. Pero quédate con una sola. Esto favorecerá tu concentración, al no desviar tu atención del dibujo para cambiar de herramienta. Yo utilizo (y te recomiendo) el bolígrafo, porque es el instrumento que más matices consigue dar, además de estar siempre disponible.
2. Usa un solo color de tinta, ya sea el negro, el azul, el verde, pero que sea oscuro, para poder darte buenos contrastes. Igual que en el punto anterior, cambiar de color cada poco desviará tu atención del punto de enfoque, por lo que disminuirá tu concentración. Además, al usar un solo color, te verás obligado/a a trabajar mejor los detalles, porque en caso contrario tu dibujo perderá atractivo.
3. Dibuja despacio, no tengas prisa. Si quieres meditar hay que ir despacio, lo contrario sería como hacer una meditación basada en la respiración y empezar a inspirar más rápido para acabar de meditar antes. ¿Verdad que no tendría sentido?
4. Dibuja suave, sin presionar con fuerza. Hazte a la idea de que estás dibujando encima de una mariposa que debe resultar ilesa. La tensión muscular al dibujar con mucha presión te impedirá meditar: el cuerpo es una máquina bien acompasada y si relajas una pieza, todas las demás se acomodarán a esta misma relajación.

¿Por qué funciona esta técnica?

Todas las características de este tipo de dibujo son especialmente positivas para desarrollar la creatividad:
- el dibujo crea actividad en el hemisferio derecho del cerebro, que es el encargado de la creatividad
- la capacidad para centrarse en los detalles también es tarea del hemisferio derecho
- el dibujo (y aún más el dibujo lento) detiene el torrente de palabras que siempre recorre nuestro monólogo interior, pausando las ideas y dando lugar a la meditación
- trabajar durante largo tiempo en una zona muy reducida del dibujo favorece la concentración; verás aumentada tu capacidad de enfocar
- la variedad de lineas y formas que creamos estimula el cerebro, que empieza a visualizar otras nuevas imágenes

Insisto, no importa si crees que dibujas bien o mal, deberías practicar este ejercicio a diario para potenciar tu creatividad. De paso, te llevas un buen beneficio para tu salud, ya que tiene un poderoso efecto desestresante. No dejes de mirar los enlaces mencionados en el artículo, para aprender lo que necesitas saber sobre esta técnica.

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