Prescinde de la vista para profundizar

A veces me pregunto qué haría si perdiera la vista, cómo continuaría mi trabajo. ¿Hay modo de lograrlo o con la vista lo perdería todo? Esta semana vamos a averiguarlo.

Estamos viviendo en una sociedad en la que predomina lo visual tanto para transmitir información como para percibir el entorno. El acento en este sentido es tan pronunciado que muchas veces apenas hay nada detrás de una imagen. Pero si nos detenemos a pensar un momento, la vista es solo uno de los sentidos de los que disponemos para percibir el mundo, para comunicar y expresarnos, solo que a los demás casi no les prestamos atención: nos dejamos atrapar por colores llamativos y olvidamos lo demás. 

Esta semana vamos a dar uso al resto de los sentidos, prescindiendo de la vista. Lo que quiera que hagas (creativamente hablando), hazlo a ciegas. Busca soluciones novedosas para aquellos aspectos que sueles delegar en la vista. Tienes el ejemplo (maravilloso) de este pintor ciego, que ha encontrado el modo de pintar en colores tan vivos prescindiendo de la vista. Si él encontró el modo, significa que lo hay:

  • Si eres artista plástico, aprovecha las texturas
  • Si escribes aprovecha el sonido
  • Si tocas un instrumento, toca de oído
  • Si bailas, mide tus pasos en el espacio


¿Por qué funciona esta técnica?

Cuando un elemento tiene tanto protagonismo como lo tiene la vista en nuestras vidas, el simple hecho de prescindir de éste disparará la creatividad, ya que nos veremos obligados a encontrar soluciones distintas a las que damos por sentadas, a nuestras rutinas. Todo el proceso creativo se va a renovar de principio a fin, con resultados novedosos.
Por otro lado, al usar otros baremos en la fase de corrección o evaluación de tu trabajo, prestarás atención a aspectos que habitualmente quedan en segundo plano, o son evaluados de manera no consciente. Tendrás tus sentidos más atentos a los detalles, pero también al fondo y contenido real de tu trabajo. 

Te recomiendo que, una vez pasada la semana de este ejercicio, cuando estés en la fase final de cualquier proyecto, apliques esta premisa como método de evaluación final. Prescindiendo de la vista observarás cuestiones que se te habían pasado por alto, puntos débiles  que podrás corregir o mejorar.


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