Elimina sin piedad


En esta penúltima entrega del taller de creatividad, todavía nos queda por tratar un aspecto básico del proceso creativo, que al mismo tiempo es un hábito muy saludable: la eliminación. Se trata de eliminar no solo partes de un proyecto, sino también proyectos enteros, por mucho apego que les tengamos.

A mí me pasa y seguro que le pasa a cualquier persona que entrene su creatividad de manera activa: cada día acuden nuevas ideas, cada cual más interesante, a veces sumando ideas anteriores, otras reflejando la evolución del creador y sus nuevos conocimientos... Yo tengo una lista de "pendientes" imposible de agotar en todo lo que me queda de vida, ni aun dedicándome a tiempo completo. Algunos proyectos me resultan muy apetecibles, otros los considero como la consecuencia lógica de los anteriores, otros aparecen como una chispa inesperada de novedad e ilusión...
Es una trampa. El exceso de ideas es mucho más peligroso que su ausencia: habrás comprobado a lo largo de este curso que en ausencia de ideas, éstas se pueden invocar; en cambio el exceso de ideas te lleva al bloqueo por colapso. 

Cuantos más proyectos tengas, menos de ellos vas a sacar adelante. Observa tus pensamientos cuando te ocurra esto: podrás comprobar como tu monólogo interior "habla" de un proyecto durante un minuto (o menos), para después saltar a otro y luego a otro. Se te van las fuerzas y el tiempo en decidir por dónde empezar, una vez has empezado, te distraes con ideas para otro proyecto distinto al que te ocupa en el momento presente, te apartas de la tarea para anotar la idea antes de que se te escape, te abrumas y, finalmente te retiras por agotamiento, sin haber adelantado nada.

Muchos expertos en productividad aconsejan enfocarse en una sola cosa y llevarla hasta el final, para después pasar a otra. Estoy de acuerdo, con matices: en el trabajo creativo, un solo proyecto es arriesgado. El proceso creativo pasa por distintas fases, algunas de más actividad y otras más pausadas. Es un proceso en el que se aprende constantemente (se recorre un camino desconocido, por lo tanto, de cada paso se aprende algo nuevo) y muchas veces se necesita dejar un breve espacio de tiempo para que madure una nueva idea o habilidad. Si en este espacio de tiempo dejamos de trabajar, corremos el riesgo de perder el ritmo y encontrarnos después con dificultades para volver a arrancar. Tener un segundo proyecto nos ayudará a mantener el ritmo de trabajo.
Entonces ¿cuántos proyectos hay que mantener activos? En mi opinión,  lo ideal son dos proyectos. Es un número suficiente como para apoyarse mutuamente en las distintas fases  del proceso, sin sufrir demasiadas interferencias. Es recomendable que estos proyectos se encuentren en momentos distintos del proceso creativo, para minimizar interferencias y para que realmente sirvan de apoyo el uno al otro.


Haciendo limpieza

En primer lugar, si te encuentras con un exceso de proyectos, hay que deshacerse de lo que sobra. Para ello:
  • Haz una lista con todos tus proyectos pendientes.
  • Imagina que estás escogiendo los últimos dos proyectos de tu vida, que no habrá ninguno más tras finalizar estos dos. Elige los que realmente son importantes para ti; tacha el resto.
  • De entre estos dos escogidos, decide cuál es el más importante y empieza a trabajar en él hasta que lo tengas bien apuntalado, hasta que tenga cuerpo.
  • Tras afianzar el primero, empieza con el segundo (de este modo tienes dos proyectos en dos fases distintas) y a partir de este punto ve alternándolos, priorizando el más importante (el primero que empezaste).


Cuando acabes el primero de ellos, puedes incorporar uno nuevo. Al empezar más tarde, este último también se encontrará en una fase del proceso distinta, que es lo ideal. Pero ten cuidado en este punto, el proyecto nuevo, al empezar por la fase más placentera del proceso (la del juego y generación de ideas, la de la adrenalina) puede absorberte más de lo debido, haciéndote olvidar el proyecto anterior, con el riesgo de dejarlo inacabado, tras todo el trabajo realizado. Lo mejor es trabajar en el nuevo solo como descanso del proyecto principal.

Por muy queridos e interesantes que te resulten el resto de proyectos de tu lista, olvídate de ellos. Haz cuentas de que jamás los vas a llevar a cabo: probablemente así será, porque para cuando acabes con estos dos primeros proyectos, habrán acudido a tu mente nuevas ideas, mejores que las que tienes apuntadas y tendrás que volver a escoger. No temas quedarte sin ideas, si te mantienes en activo, siempre vendrán otras nuevas, cada cual más apetecible.

Te recomiendo que hagas esta limpieza una o dos veces al año. Comprobarás que, en cada ocasión, hay mucho que eliminar. La mayoría de nosotros tenemos un verdadero síndrome de Diógenes en lo que se refiere a ocupaciones para nuestro tiempo. Por cierto, esta limpieza también deberías hacerla respecto a otras actividades de tu día a día, seguro que tienes ocupaciones que no te aportan nada y te quitan un montón de tiempo y energía.


¿Por qué funciona esta técnica?

La creatividad no es solo la fase de generación de ideas, sino que requiere la materialización de estas ideas en algo concreto. Un exceso de ideas lleva al colapso y a la frustración por no lograr sacar adelante ninguna de las decenas de buenas ideas que hemos tenido. Es mucho más beneficioso para el creador materializar algunas (pocas) de sus ideas, que andar corriendo, sin resultado, detrás de todas ellas. Las ideas solo son ideas que todo el mundo tiene, lo que cuenta es la capacidad de materializarlas y llevarlas a buen fin.

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Comentarios

  1. Buffff...toca limpiar. No es mala idea, hacer una limpieza por primavera. Pero la experiencia me ha demostrado que tras una buena limpieza... Llegan cosas nuevas.

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    1. Así es, el espacio vacío tiende a llenarse (por eso llevo siempre bolsos pequeños, para limitar el espacio a llenar). Pero mejor que se llene de lo nuevo que de lo ya caducado. Y dos veces al año, limpieza.

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  2. Me encanta, asi llevo una temporada, elimnando y poniendo a la vista todo lo que me interesa para poder centrarme en lo que verdaderamente importa y no distraerme con toda esa tormenta de ideas como bien dices, que sincronicidad, me encanta. Voy a ver si pongo orden y despues elimino la papelera de ideas menos deseadas y menos importantes para esta etapa de mi vida Gracias y abrazos de Amparofulgi :-)

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    1. Nos es la primera sincronicidad :)
      Pues ahora a eliminar con más razón. Luego una se siente muy ligera, verdad?

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  3. Aishhhh que penita... Algunos han caído por su propio peso, otros ha costado más tomar la decisión. Una pena suplida por el subidón que provoca empezar algo nuevo, en serio y con todas tus fuerzas centradas en ello.

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    1. De eso se trata, de centrarse en lo importante. No te preocupes por los que cayeron, si alguno era esencial, volverá a tu lista lo quieras o no.

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