El poder de los minicursos

Si echo la mirada atrás, yo misma me sorprendo de cuántas cuestiones que eran un misterio para mí, ahora son parte de mi trabajo y tareas que realizo con fluidez. Esto viene a cuento de la entrada anterior, en la que te invitaba a ser quien quieras ser el próximo año. Si tienes dudas de que tu sueño sea realizable, sigue leyendo.

Por qué aprender otras disciplinas

En mis inicios pretendía ser escritora. Mi idea, proveniente del siglo pasado... mejor dicho del milenio pasado, cuando el mundo era vintage, era escribir los textos y ya está. Creía que con llegar a escribir bien, que no es poco, sería suficiente. Claro, antiguamente lo era, había profesionales para cada pequeño aspecto de lo que supone la vida de un libro desde que nace hasta que llega al lector. Todas y cada una de las editoriales, por pequeñas que fueran, contaban con esta clase de profesionales. Por otro lado, las empresas dedicadas a la edición eran el único modo de llegar al lector. Como sabrás todo esto ha cambiado: ni las editoriales son el único modo de llegar a los lectores, ni muchas de ellas cuentan ya con los profesionales que hagan el trabajo para cada aspecto necesario. Los profesionales siguen existiendo, pero ahora tratan de reinventarse, porque cada vez se cuenta menos con sus servicios.
También han cambiado los lectores y la lectura en sí. En los tiempos de la vida vintage cada libro era leído con detenimiento por su comprador: eran compras pensadas y sopesadas, por lo tanto después se les prestaba la atención que merecían. Ahora, en cambio, hay tanto contenido disponible... el contenido ya no se elige o sopesa, sino que viene a buscarte y te alcanza él a ti, lo quieras o no, de manera que uno se dedica, consciente o inconscientemente, a apartar contenido sobrante, más que a buscar aquello que le interesa. 

Con estas premisas, la forma de acercarse a los lectores ha cambiado radicalmente. Tu tiempo y el tiempo de cualquier otro lector es escaso y todos los que creamos contenido, o arte, o lo que sea, estamos compitiendo por los mismos minutos libres que tienes para dedicarnos (por cierto, gracias por leerme en ese escaso tiempo de tu día). Con tantas opciones reclamando la atención de los lectores, el reto es conseguir, de alguna manera, que éstos te vean. Y sí, es un reto enorme.

Ya llego a lo que te quería contar. Te dediques a lo que te dediques, el comportamiento de tu público ha cambiado con los tiempos. Vas a necesitar aprender habilidades que pertenecen a otras disciplinas, a menos que puedas permitirte contratar a profesionales que hagan el trabajo por ti. Y aunque contrates a otros profesionales, vas a necesitar aprender de todos modos, porque el mundo se está transformando y con él el arte, así que más te vale actualizar tus conocimientos con otros de nuevas disciplinas. 

Si algo he aprendido en todos estos años es que mi idea de que con escribir bien era suficiente estaba completamente equivocada. El texto, visualmente, solo es una hilera de letras, que nadie (o muy pocos) se detienen a leer para comprobar si tiene o no tiene calidad. Así que la obra tiene que entrar por los ojos. Tiene lógica, para que te vean, hay que seducir los ojos del lector. Estos son los encargados de seleccionar a qué contenidos se les va a dar una oportunidad.

Mi estrategia para aprender

Para una persona como yo, con una forma de crear totalmente verbal, sin ninguna formación gráfica previa, resultaba muy difícil ese "entrar por los ojos". No barajaba la idea de ponerme a estudiar diseño gráfico, porque no me salía a cuenta la inversión de tiempo. Así que empecé a aprender por mi cuenta aquellos aspectos concretos que necesitaba para mi trabajo. Primero al tuntún y luego, a medida que me daba cuenta de mis carencias, entrando en aspectos cada vez más específicos.
Este es el truco para aprender sobre muchos temas en tiempo récord: tienes que determinar qué aspecto concreto de la materia necesitas aprender e ir a por este contenido específico, dejando para otro momento (o para nunca) aquellos aspectos que no son de tu interés.


Casi todo lo que necesites aprender está publicado en algún lugar de Internet, a tu disposición y gratis; la faena es encontrarlo, es decir, apartar el contenido sobrante para encontrar la aguja en un pajar. Pero poder, se puede y tengo que decir que he aprendido bastante de este modo. Sigo usando este método cuando necesito hacerme una idea general sobre determinada técnica, pero sin profundizar demasiado. 

Cuando ya tengo una idea general sobre el tema y me he hecho consciente de qué aspecto concreto debo aprender, acudo a mi otra fuente de conocimiento: los libros. Es mi fuente preferida, pero esto se debe a que yo tengo un estilo de aprendizaje verbal. Si conoces tu estilo de aprendizaje (puede ser visual, kinestésico, auditivo o verbal) puedes usar tu fuente de conocimiento ideal con mucha mayor eficiencia. En mi caso, acudo a libros sobre ese tema específico que quiero aprender. 

Otra fuente de conocimiento a la que me estoy aficionando últimamente (es casi adicción a estas alturas) son los cursos de Domestika, puedes ver aquí todos los que he hecho. Me gusta el formato de vídeo (aprendizaje visual y auditivo) +recursos adicionales (aprendizaje verbal) +práctica (aprendizaje kinestésico) +proyecto final (aprendizaje kinestésico de nuevo). También me gusta que puedas profundizar preguntando al profesor, que siempre es un experto; algunos son de una gran generosidad en sus explicaciones. Y sobre todo me gusta que los cursos van al grano sobre conocimientos específicos muy concretos, de modo que puedas escoger exactamente aquello que quieres aprender. Son minicursos muy poderosos que te aportan los mejores trucos de profesionales de renombre y que te abren puertas a nuevas formas de trabajar. Por ejemplo, este curso para mí es un tesoro impagable que está marcando un antes y un después en mi trabajo. Ya te iré desgranando en algún momento algunos de estos cursos.

Así que, si has decidido crecer durante el próximo año, no descartes la idea de los minicursos. Decide primero qué aspectos concretos necesitas aprender y busca los minicursos que los cubran. Aprender así es como hacer un puzzle: en vez de entrar en un aula y que te lo den todo masticado (todo, incluso lo que no necesitas), eres tú quien encuentra las piezas y las va juntando. Lo mejor de este método es que el pegamento entre piezas de distinto origen eres tú, así que, además, vas a construir un estilo único que te distinguirá entre los demás. 

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