Dime cómo desayunas y te diré si sacas partido a tu creatividad

Estoy segura de que habrás escuchado muchas veces aquello de "Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo". A nivel nutricional, no estoy tan segura de que esto sea cierto (muchos nutricionistas opinan diferente y mi cuerpo les respalda en sus teorías), pero como no soy experta en el tema, no voy a aconsejarte en absoluto sobre este aspecto. En cambio, respecto a la nutrición de las ideas la creatividad, sí puedo darte alguna sugerencia que puede aportarte mucho. 

En pocas palabras: si durante el desayuno te dedicas a correr de aquí para allá para no llegar tarde, si lees las noticias, o incluso si te dedicas a organizar tu lista de tareas, estás desperdiciando la mayor parte de tu potencial creativo:
  • abarcar muchas tareas con prisas son la antítesis del foco, del fluir y de la creatividad (recuerda que no se trabaja mejor bajo presión).
  • al leer noticias sobre las que no tienes ningún poder de influencia en cuanto despiertas, no solo te intoxicará de sentimientos negativos, sino que te administrará una nueva dosis de ese sentimiento de impotencia que nos paraliza en las iniciativas.
  • organizar las tareas a realizar es la menos mala de las opciones, pero al ser una actividad propia del hemisferio izquierdo del cerebro, hay otros momentos en el día que pueden resultar eficientes para ello.


¿Qué ocurre en tu cerebro por las mañanas?

El cerebro humano emite distintas ondas según la actividad que esté realizando (Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma). Estas ondas determinan el modo en el que el cerebro procesa la información, de modo que tenemos momentos del día con mayor capacidad creativa y momentos en los que estamos más predispuestos a usar nuestra faceta más racional. Por suerte solo es una predisposición, los artistas y creadores, a base de hábito y constancia, invocan el modo de procesar más creativo cuando se disponen a trabajar. 

Las ondas cerebrales favorables a la creatividad son las ondas Alpha y se dan en estados de relajación (¿recuerdas lo que te decía de las prisas hace un momento?). Son ondas que surgen a primera hora de la mañana, recién despertados, en esta transición que hacemos desde el estado de sueño a la vigilia. También se dan por la noche en la transición inversa, pero estaremos de acuerdo en que no es el mejor momento para ponerse a trabajar: doy fe de que cuando me llega una idea brillante justo cuando voy a dormirme y me quita el sueño para toda la noche, aunque me levanto a trabajar, por mi boca salen sapos y culebras respecto a lo poco apropiado del momento de inspiración. Hay artistas, especialmente músicos y escritores, que afirman trabajar mejor a última hora de la noche, en cambio hay otros que afirman estar más inspirados de buena mañana; en ambos casos esto se debe a las ondas cerebrales Alpha.
La mayoría de los humanos acabamos el día agotados por las innumerables tareas y el ritmo de vida actual no nos permite entrar con frecuencia en estado de relajación contemplativa, así que solo nos queda aprovechar el mejor momento que el propio cerebro nos proporciona para tener buenas ideas y encontrar soluciones creativas: el desayuno. Después de muchos años empleando este momento para distintos proyectos y temas, te puedo asegurar que ninguna otra estrategia me ha dado tan buenos resultados como el aprovechar los desayunos y esas inspiradoras ondas cerebrales.


¿Y si aplicáramos el proverbio popular a la nutrición de las ideas? ¿Y si acomodáramos las distintas tareas de manera que podamos aprovechar la predisposición que tiene el cerebro en cada momento? Creativamente hablando, el refrán an es muy acertado y puede ayudarte a sacar mayor provecho a tu capacidad creativa, además de aumentarla, por el simple hecho de nutrirla bien. Así quedaría mi prescripción al respecto:

  • Desayuna como un rey: aprovecha el desayuno para generar ideas nuevas, no importa si buenas o malas, si son factibles o no, si te van a servir de algo para lo que tienes entre manos. No importa nada de esto, solo importa que actives tu hemisferio derecho del cerebro para que trabaje contigo durante el resto del día. También es un buen momento para dejar semillas para futuros proyectos o buscar conexiones novedosas e inesperadas.
  • Almuerza como un príncipe: después de desayunar bien ya puedes trabajar en tu proyecto. Si has "desayunado" bien, es probable que no tengas más remedio, porque las ideas novedosas que hayas tenido durante el desayuno te atraparán y casi obligarán a trabajar. A mí me pasa muchísimas veces, hasta el punto de cambiar mis planes y desechar otras tareas más mundanas y menos apasionantes de lo que suele ser un proyecto propio.
  • Cena como un mendigo: al final de la tarde habrás agotado tus fuerzas y, a menos que estés viviendo uno de esos momentos en los que te visita la madre de las inspiraciones, sentirás la necesidad de parar. Bien, es el momento de realizar aquellas actividades propias del hemisferio izquierdo: organizar tu lista de tareas, ordenar facturas, hacer llamadas telefónicas... y hasta leer noticias si es que disfrutas torturándote con ellas.

Conozco tu monólogo interior de este preciso momento: aunque te pueda resultar interesante la idea de nutrirte en el desayuno (¿te imaginas una vida en la que empezar el día jugando y creando alegremente?) resulta que tú no tienes tiempo. Bueno, pues yo te vuelvo a decir lo que siempre digo al respecto, nadie tiene tiempo, el tiempo no se tiene ni posee, sino que se disfruta. Todos tenemos 24 horas al día y priorizamos aquello que nos parece más importante (o aquello que nos han inculcado que es más importante). Prioriza distinto si esto te parece más importante. ¿No tienes tiempo por las mañanas? Levántate antes. ¿Te duele dormir menos horas? Acuéstate antes. Puedes renunciar a ver esa película, tomar esas copas o lo que quiera que hagas que te impide acostarte una hora antes. Todo es cuestión de prioridades, es más que probable que haya algo que puedas eliminar y reorganizarte de manera en que puedas aprovechar la dosis de magia que tu cerebro te proporciona cada día.

Pero si esta idea resuena en ti de algún modo, en los próximos artículos te daré algunas sugerencias para que nutras mejor tu creatividad en el desayuno. Suscríbete (en el menú lateral derecho) para no perderte los siguientes artículos, o comparte si crees que esto le pueda resultar útil a alguien.


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