La escritura matutina

A veces me pregunto cómo habría sido mi vida y qué decisiones habría tomado en los momentos clave, de no haberme encontrado con el libro “El camino del artista” de Julia Cameron, allá por el año 2006. Es muy difícil saberlo, hasta tal punto ha resultado relevante para mí la práctica de la escritura matutina que propone este libro.

Ya lo he contado en varias ocasiones, cuando se trata de ejercicios de creatividad, me apunto a todo, los hago todos y todavía hoy, con todo el bagaje que llevo acumulado, sigo probando todas las técnicas que caen en mis manos. Con las páginas matutinas no iba a ser menos. 
Es cierto que en este caso, igual que te pasará a ti, me tiraba para atrás la idea de levantarme antes y ponerme a escribir con los ojos a medio abrir. Me puse mil excusas para no hacerlo, igual que todos, pero luego pensé que sería solo por 12 semanas, así que decidí probarlo de todos modos. Me bastaron 3 días para comprender lo transformador que iba a ser mi nuevo hábito y, en vez de 12 semanas, estuve 10 años escribiendo cada mañana, tres hojas cada vez. Actualmente el hábito de escribir, durante tantos años, ha hecho posible que pueda conectar con esa zona especial de mi pensamiento al escribir a cualquier hora del día, aunque los resultados siguen siendo mejores a primera hora de la mañana (por los motivos explicados en el artículo anterior). Ahora escribo a cualquier hora, pero si me encuentro atascada en una idea, o compruebo que no consigo “salir de la caja” para pensar ideas originales, retomo el hábito matutino. Y como por arte de magia, en la primera sentada de escritura ya se me ocurren ideas y soluciones mucho más interesantes que las que venía rumiando hasta ese momento.


En estos momentos lo tengo claro: sea cual sea el problema que me ocupe o preocupe, a nivel creativo o a nivel personal, la solución se encuentra en la escritura. En cuanto empiezo a notar tensión, o ganas de evadirme, o cualquier emoción de estas que vienen en el pack de la vida moderna, me siento a escribir, en sesiones intensivas y curativas, como quien ataca una infección con antibióticos. En los momentos más tensos de mi vida he llegado a escribir hasta 180 páginas en un mes, a mano. Oh, sí, tengo un respetable bulto en el dedo corazón de mi mano derecha, que da fe de la cantidad de horas que he pasado con un bolígrafo en la mano.

¿Para qué se pueden usar las páginas matutinas?

  • Para escuchar tus propios pensamientos, sin ruidos ni distorsiones ajenas. De hecho esta es la primera fase al empezar con la escritura matutina, se trata de un monólogo en el que por fin averiguas qué es lo que tú piensas de verdad sobre cada cuestión. Compruebas hasta qué punto actúas como quieres o como se espera que actúes y llega un momento en que tu voz interior se escucha nítida y clara. A partir de ese momento no hay vuelta atrás, tu vida habrá cambiado para siempre porque ya nunca podrás ignorarte.
  • Sirve para, con esa voz interior tan sabia, darte consejos sobre cómo actuar, o qué batallas librar y cuáles ignorar. Para decirte a la cara que te estás mintiendo, que pones excusas, para señalarte de lo que intentas huir y para alimentar la valentía que necesitas para hacer aquello que harías si no te mintieras. O para detectar qué lastres tiran de ti hacia atrás y te animes a soltarlos.
  • Para enderezar el monólogo interior, ese tan negativo que te mantiene atrapado en un estado de ánimo que ya no te beneficia. Para entender los puntos de vista de los demás y dejar de quejarte sobre ellos para tus adentros... o mandarles a paseo si es la mejor opción.
  • Para fijarte metas y animarte a dar cada día un paso en la dirección que has decidido seguir. Para superar los fracasos y relativizar los éxitos.
  • Para encontrar ese momento “Eureka!” que se te resiste. Para conectar ideas y conocimientos de una manera novedosa, o encontrar soluciones tan sencillas que ni siquiera se te habrían ocurrido de otra manera.
Podría seguir enumerando beneficios y usos de esta práctica, pero no acabaría nunca. Lo importante es que sepas que no hay ninguna práctica o hábito que yo pueda recomendar que vaya a aportarte más beneficios, porque no solo es beneficioso en sí mismo, sino que tiene el poder de acabar con tus otros malos hábitos.
¿El precio? Aparte de un bolígrafo y papel (que pueden salirte incluso gratis), el precio es tener la constancia de escribir cada mañana. 

Decía Julia Cameron, la autora del libro, que se imaginaba llegando a las puertas del cielo, donde le preguntarían qué había hecho ella para merecer entrar ahí; en lo que a mí respecta, ya se ha ganado la entrada al paraíso, por la poderosísima herramienta que me ha entregado a través de su libro. Nada de lo que pueda recomendarte en este blog tendrá mayor impacto en tu vida que escribir por las mañanas, cada mañana, al menos durante un tiempo.

¿Te animas a probarlo aunque solo sea por una semana?

Comentarios

  1. Respuestas
    1. Así es, vale más que el pequeño sacrificio que supone :)

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