Garabatear por las mañanas

Me gustaría creer que he conseguido convencerte para que escribas todas las mañanas y así aprovechar a fondo el don que todos tenemos a primera hora de la mañana, pero la verdad es que no me lo creo ni yo. Son muy pocas las personas que se animan a dar este paso, por desgracia. 
Bien, como sigo empeñada en que tu don no se desperdicie, te ofrezco un plan B, para el que no necesitas más tiempo del que ya dedicas a desayunar, siempre y cuando te sientes a la mesa mientras lo haces. Como ya he dicho (y volveré a decir muchas veces) no hay modo de aprovechar los beneficios de las ondas Alpha si andas con prisas (si no sabes o no recuerdas de lo que hablo cuando me refiero a las ondas Alpha, puedes volver a este artículo).


Plan B: desayunar dibujando

Antes de poner la excusa de que no sabes dibujar tienes que saber que no necesitas esa cosa mal llamada “saber dibujar”: si eres capaz de representar una casa de manera que otros puedan reconocer que es una casa, usando lápiz y papel, ya sabes todo lo que hay que saber. 


¿Por qué dibujar durante el desayuno?

Si llevas un tiempo leyendo este blog, habrás leído más de una vez que el dibujo crea actividad en el hemisferio derecho del cerebro, que es el que se ocupa de la creatividad. Si sumamos las ondas cerebrales Alpha a una actividad que estimula el hemisferio derecho del cerebro, tenemos una receta maravillosa para empezar el día de la manera más creativa posible. Notarás grandes cambios en tu forma de enfocar las tareas con esta practica continuada, porque estarás activando esa parte de tu mente que nuestro estilo de vida moderno se empeña en acallar.



¿Cómo llevar a cabo esta práctica?

Te propongo dos opciones, elige la que más te convenga:
  1. La versión fácil para los que no quieren complicarse la vida o no confían mucho en sus capacidades: completa cada mañana una página (o media página si lo prefieres) del maravilloso libro Hirameki de Peng+Hu. Aparte de ayudarte a dibujar por las mañanas, este libro es un verdadero curso de creatividad que va subiendo de nivel a medida que avanzas, tal como ya he contado en su momento en la reseña
  2. Versión para los que se atreven con un papel en blanco: garabatea alguna de las imágenes que hayas soñado o que hayan pasado por tu mente nada más despertar (subrayo la palabra “garabatea”, para que no pienses que tienes que dibujar “bien”). Toma un lápiz o boli y traza sobre el papel alguna escena, dibuja monigotes, escenarios... cualquier cosa que consigas recordar, cuanto más surrealista mejor. Estas imágenes te servirán de inspiración, sobre todo si trabajas en alguna disciplina artística.

Y con esta sencilla práctica, en apenas unos minutos, habrás empezado el día activando tu hemisferio derecho del cerebro. 
¿Tienes hijos pequeños que necesitan tu atención durante el desayuno? ¡Genial! Haz que ellos también dibujen, acostúmbrales desde pequeños a despertar y usar ese hemisferio cerebral que en la escuela se empeñan en adormecerle, a base de fichas.

Igual que en el artículo anterior, te invito a que practiques al menos por unos días para comprobar los resultados. Si crees que tu situación no te permite esta práctica, al menos prueba de vez en cuando: más vale practicar un poco que no hacerlo nunca.

ADVERTENCIA: si te gusta dibujar, pon una alarma que te avise cuando haya terminado tu tiempo para el desayuno, porque empezar a dibujar mientras el cerebro se encuentra en este estado maravilloso, hace que pierdas la noción del tiempo y puedes acabar llegando tarde a tus compromisos.


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